proyecto ABP de estudiantes

Svalbard, el nuevo arca de Noe

Lara Allende, Soraya Cuesta

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Como la Biblia relata, Dios mandó construir a Noé un arca en el que pudiese meter dos animales de cada especie existente, y así poder sobrevivir al gran diluvio universal y no causar la extinción de estos. Los periodistas han recurrido al nombre de: “el nuevo Arca de Noé”, inaugurado en el 2008, para determinar a La Svalbard Global Seed Vault ( Bóveda Global de Semillas de Svalbard ) porque cumple características semejantes a las del antiguo Arca de Noé.

Es una especie de silo excavado en una montaña de arenisca de las islas Svalbard, con el objetivo de convertirlo en una versión moderna y vegetal del Arca de Noé.

Al llegar a la puerta del búnker, construido en las entrañas de una montaña helada, la nieve cae muy fuerte y sopla un viento gélido. Está localizado en el paralelo 78, a tan sólo 1.000 kilómetros del Polo Norte, y el termómetro marca una escalofriante temperatura de 11 grados bajo cero.

Esta idea actúa como el refugio ideal contra todo ataque o catástrofe natural (epidemia de plantas, guerra nuclear, desastre natural o cambio climático).

Se trata de una gran cámara que guarda en su interior la mayor reserva de semillas del mundo, con el fin de que algún día pueda convertirse en el principal recurso para que el hombre sobreviva. Tiene capacidad para guardar 1500 millones de semillas, en la actualidad posee más de 100 millones de semillas provenientes de cien países distintos. Se encuentra en la isla Spitsbergen del archipiélago noruego de Svalbard, en Noruega.

La cámara se encuentra a –18º Celsius, que garantiza un perfecto estado de conservación de las semillas. Si hubiese un fallo eléctrico en la refrigeración, las semillas podrían seguir en un perfecto estado de conservación; por el permafrost ártico del exterior (capa permanentemente helada), ya que actuaría como refrigerante natural.

El poco oxígeno y la baja temperatura causan un retraso en el envejecimiento de las semillas porque aseguran una baja actividad metabólica. Hay un estudio que afirma que se ha construido justamente en ese lugar porque el cambio climático no afecta en esa zona. La bóveda está a 130 metros de altitud para protegerla en caso de un deshielo masivo de los glaciales.

Cada semilla tiene un límite de vida, depende del tipo de semilla, varía de una especie a otra. Con el paso del tiempo todas las semillas perderán su capacidad de germinar y morirán, pero antes de que esto ocurra las muestras serán extraídas y plantadas, consiguiendo con esto nuevas semillas que serán incorporadas a la cámara, así, la especie original nunca desaparecerá.

 

 

La bóveda cuenta con muchas medidas de seguridad para resguardar el material almacenado, como vigilancia a distancia debido a detectores de presencia y cámaras. Todo esto conlleva a la innecesidad de personas a bordo.

Los agentes de control de Noruega impiden la entrada al banco de semillas y las protegen de un posible sabotaje, porque además cuentan con una gran valla de alta seguridad que está equipada con cámaras y detectores de movimientos. A esto hay que sumarle que para llegar al tesoro biogenético hay que pasar por cuatro puertas blindadas y reforzadas que se abren con la ayuda de una llave electrónica. Y para llegar a la cámara acorazada hay que pasar por un estrecho túnel de 125 metros de largo.

El banco de semillas no permitirá su utilización para la investigación científica y su construcción costó cinco millones de dólares más gastos de mantenimiento.

Cada país podrá donar semillas procedentes de sus propios bancos, en cajas negras que no se examinarán, por lo que dentro también se podría guardar opio o coca, por ejemplo, al estas ser “plantas agrícolas”.

La transferencia de semillas se regirá por un acuerdo entre el propietario del banco (gobierno noruego) con el donante (dueño del material genético).

La bóveda de Svalbard es un buen recurso para el día de mañana, ya que es propietaria de muchas especies de semillas, que con el paso del tiempo podrían ser muy necesarias para nuestras vidas, ya que doce especies vegetales representan lo esencial de la vida humana.

Lara Allende, Soraya Cuesta
Colegio La Paz, Torrelavega (Cantabria)
Imágenes El confidencial

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