Patricia
Ruiz Pelayo estudiante de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
Desde
los inicios del mundo, la violencia ha existido. Quizás primero
fuese empleada para cazar y así poder alimentarse; pero también,
al igual que en alguna situación actual, fuese empleada para
poder defenderse por medio de la lucha contra alguien, aunque podría
ser destinada en un principio para pelearse con un oponente.
Poco a poco, la violencia, al igual que el propio hombre, ha ido evolucionando
y viéndose implicado en más situaciones de la vida cotidiana.
En algunas culturas, se ha visto bien pegar a las mujeres si realizaban
algo que no tenían permitido; con actos tales como apedreadas
hasta la muerte.
Pero también, en todas las guerras que se han producido a lo
largo de la historia ejemplos tales como los duelos de honor. Si nos
pusiésemos a analizar todas las situaciones, veríamos
como muchas de las personas ya fallecidas, habrían muerto a causa
de la violencia.
La violencia, una costumbre que aún hoy mantenemos y que llega
a extenderse desde jóvenes, hasta personas más mayores;
una característica humana que aún en la actualidad existe
y de la cual nos vamos sorprendiendo en mayor medida día a día.
Esta ya, no es empleada en temas exclusivos como es el caso de la subsistencia,
sino que también nos la encontramos en los colegios en donde
se ve con gran preocupación por ser protagonizado por niños
de entre 9 y 15 años; lo cual no nos lleva a creer que se originen
por el simple hecho de sobrevivir; la verdad, no debemos encontrar una
razón lógica un ¿por qué se produce esto?,
¿sigue la ley del más fuerte? Puede que la respuesta que
podríamos dar sea debido a que las personas que se creen más
fuertes solo son capaces de demostrarlo siendo violentos no con el débil
(que también), sino que con quien ve que es un “cobarde”
y del que ven fácil abusar de él con la propia violencia.
Esta no tiene porque basarse solamente en la violencia física,
sino que también existen diferentes tipos de violencia como puede
ser la simbólica la cual se produce por medios de malos gestos,
o como puede ser otro caso por la violencia verbal producida por simples
malos vocablos destinados entre otras cosas a ofrecer al prójimo.
Así mismo, se han dado casos de violencia en las aulas, con respecto
a profesores, las personas que nos enseñan tantos conocimientos
y quienes forman parte de nuestra educación como personas, valores
y nos enseñan como la violencia no es el camino con el cual podamos
llegar a conseguir nuestros objetivos.
Pero no hemos de quejar la violencia solo en las aulas ya que su poder,
alcanza cualquier cosa que nos podamos imaginar. Tal y como se nombraba
al comienzo, la violencia forma parte de nuestra vida diaria ya que
todos los días hablamos de algún caso el cual puede estar
clasificado en diferentes categorías; violencia de género
o también conocido como violencia contra la mujer, esta denominación
es debido a como son las propias mujeres quienes sufren este tipo de
acto, ya que los casos de violencia contra los hombres, se producen
muy raramente; es por tanto que otro modo de denominar este tipo es
el conocido como violencia machista por el viejo tópico de “sino
es mía, no es de nadie”. Son estos casos junto a los de
las aulas quizás los que más preocupan a la sociedad actual.
Otros casos, son los que vemos a pie e calle en donde vemos como jóvenes
con diferentes tipos de pensamiento, creencia o forma de vestir, son
también agredidos por otros grupos que no mantienen sus mismas
ideas.
Finalmente, deberíamos darnos cuenta, de como la violencia no
es una solución, del mismo modo, cabe destacar que nadie está
exento de padecer la en cualquiera de los modos que se pueden producir.