Andrea
Sanchez, Sandra Ruíz estudiantes de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
El centro concertado “Font Fregona”, situado en Cataluña,
empezó como un centro de desintoxicación. Tras el paso
del tiempo, ha llegado a ser un centro para poder corregir las malas
conductas de los adolescentes.
La manera de corregir estas malas conductas es a través de los
malos tratos, pues en vez de enseñar y ayudar a superar los problemas,
los menores hacen tareas como la limpieza del suelo, las cuales deberían
ser realizadas por trabajadores.
Lo que pretenden con estos malos tratos es anular la personalidad del
individuo, pretenden humillarles delante de todos, hasta tal punto que
ya no crean en ellos mismos. Los menores no pueden recibir cartas de
nadie, ni siquiera de su propia familia y ellos solo pueden mandar cartas
a sus familiares pero, siendo supervisadas por el director, ya que si
hay alguna queja o algo en contra del centro, reciben una brutal paliza
o castigo.
Entre los mismos internos, hay unos que son los “privilegiados”
y son los que ayudan al director a castigar al resto.
Nunca ha habido ninguna inspección, y el personal que trabaja
allí no tiene ninguna preparación, ya que no son trabajadores
sociales ni tampoco han trabajado nunca con chicos enfermos. Los monitores
utilizan muchas medicinas sin apenas tener información acerca
de ellas.
La vida de los adolescentes cada día es de la siguiente manera:
Por la mañana cargan carros de tierra o piedra con el objetivo
de arreglar la piscina y el patio, y es una actividad cotidiana no un
castigo. Las clases son de una hora y solo hay clase los miércoles,
no hay escolaridad ninguna. Los castigos los impone el Director Martí,
y algunas veces, hay monitores que también han sido internos
anteriormente y, por lo tanto, saben el funcionamiento del centro y
pueden también imponer castigos. Los internos que se ponen histéricos
o mal, son sedados de una manera abusiva.
¿Por qué no se les cree a los chicos cuándo cuentan
todo esto a sus familiares o a La Generalitat?
Cuando vienen las visitas, la medicación no se les da, se les
baja, todo se cambia, los chicos están advertidos, no los dejan
solos para que hablen, lo ponen todo muy bonito, esos días hay
comida abundante aunque normalmente es escasa.
Como normalmente esta gente no está bien, es normal que las visitas
no crean lo que les están contando los adolescentes.
Hay insultos, hay gente que ha dado testimonio de que si vomitas te
hacen comer tu propio vómito y hasta que no lo hagas no puedes
comer más.
Font Fregona dice, que ellos tienen su propio método terapéutico,
pero eso no es así, porque allí lo único que hacen
es trabajar, construir la piscina o la cuadra a Martí.
Este centro de “rehabilitación”, Font Fregona, como
ya hemos comentado antes es concertado y depende de La Generalitat,
con lo cual tiene una subvención.
Van niños, cuya guardia y custodia la tiene un organismo que
depende de La Generalitat y que dicho organismo es público y
que todos los ciudadanos pagan con los impuestos y por ello deberían
inspeccionar estos centros.
Es un caso muy delicado donde hay menores y deficiencias, donde ha habido
una falta de control, esperemos que al menos, después de haber
sido denunciado y todos los testimonios que se están dando, haya
sido el centro ya inspeccionado y hayan abierto una investigación,
y que esos niños no sufran aunque para ello tendrán que
acudir a psicólogos, ya que habrá sido un golpe muy duro,
al estar en condiciones no adecuadas para niños que tienen problemas
y que van a ese lugar para poder superar la pérdida de sus padres
o que una madre no pueda cuidarlos…
Lo que menos necesitan son castigos y lo que necesitan es gente que
les atienda, que cuide de ellos, les saque adelante, psicólogos
que intenten curarles y no personal no cualificado para este tipo de
situaciones.
Ya hubo otras instituciones para drogadictos, que fueron cerrados por
usar métodos parecidos a estos. Esperemos que La Generalitat
haga algo al respecto y que realmente se lo tome muy en serio poniendo
a salvo a estos niños.