Alba
Campo, Sonia Fernandez, Adriana Ruiz, Elena Calleja, Alba Gutierrez,
Ana Reguilón, Lorena Sainz estudiantes de secundaria, Torrelavega
(Cantabria)
Procedente
del latín (mors, mortis), en el diccionario se define como “final
o terminación de la vida” entre otros significados. Todos
sabemos bien lo que significa, pero no todos nos lo tomamos de la misma
manera. Recuerdo que cuando era pequeña uno de mis mayores temores
era este, miles de cosas pasaban por mi cabeza cada vez que oía
hablar de ello. ¿Qué pasa después de la muerte?
¿Me recordará alguien? ¿Podré ver a los
demás desde donde esté? ¿Qué sientes antes
de morir? ¿Cuándo me voy a morir? ¿Cómo
es la muerte? ¿Será como un sueño profundo?
Algunas de las preguntas son ridículas, otras me las sigo planteando
a día de hoy. Durante la infancia nos han estado diciendo que
si mueres y has sido bueno, tu alma irá a los cielos con Dios,
y desde allí protegerás a todos tus seres queridos que
están en la Tierra; y si has sido malo, irás al infierno
con el diablo el cual te torturará eternamente.
En la religión judía no creen que haya un “cielo”
y un “infierno”; “Dios te dio vida y un objetivo,
por lo que dedícate a vivir y hacer todo lo posible mientras
estás vivo”; los judíos dicen que después
de la muerte puedes ir al gran edén, al paraíso, o pasar
por un “infierno” en el que te purificas por todo lo malo
que has hecho en tu vida hasta llegar al edén. Realmente no creo
que exista un cielo, un infierno o un edén. Cuando mueres tu
cuerpo deja de funcionar y se acabó, aunque es difícil
pensar que todo lo que significa vivir se quede en nada, para eso no
tendría sentido vivir. A lo mejor sí hay otro universo
paralelo al que va tu alma…
Se dicen tantas cosas acerca de la muerte…Está ahí,
dispuesta a atacarte, a terminar con tu vida. Cada día mueren
miles de personas pero como no nos “toca” de cerca, no nos
paramos a pensarlo realmente. Siempre pensaba “a mí nunca
me tocará, me queda mucho”. Pero desde hace 11 meses, casi
un año ya, mis pensamientos cambiaron, ya no es un “me
queda mucho” sino “quizás está más
cerca de lo que creía”.
De la noche a la mañana, todo tan inesperado, una persona cercana,
apenas 15 añitos, deportista, saludable, joven… Mostrar
una buena cara al día siguiente, no derrumbarte, estar cerca
de la gente que está dolida, apoyarse los unos a los otros, es
más duro que pensar que tu vida se puede acabar en cualquier
momento ya que al final todo el mundo muere. Dejas de existir, ya no
escuchas, ni ves las lágrimas caer, ni sientes, en cambio la
gente que sigue aquí que te quiere, seguirá pensando en
ti y algunos incluso esperarán ansiosos tu regreso, aunque sepan
que eso es imposible pero tienen la esperanza de que estés en
ese lugar desconocido desde donde les das fuerzas para seguir.
Quizás la muerte no sea tan mala, no digo trágica, pero
cuando la tienes en cuenta intentas vivir los días de una manera
más intensa por si es el último, puede sonar a tópico
o a tontería, pero nadie se podía esperar, ni él
mismo tampoco, que aquella mañana no se despertaría. Dolor,
lágrimas, tristeza, impotencia, todo esto va disminuyendo hasta
desaparecer conforme pasa el tiempo, pero hay algo que nunca se irá
y es la añoranza y los recuerdos. Da lo mismo que pasen muchos
años, es inevitable que se caigan algunas lágrimas o que
sientas como esa persona te falta en ciertos momentos pero son lágrimas
de recuerdos, eso que nunca se va, no de dolor, eso que con el tiempo
se acaba marchando, porque has conseguido vivir con ello, haces que
el dolor no te venza, te haces fuerte, reflexionas de todo lo vivido
con esa persona, sabes que no volverás a verla nunca más,
en definitiva haces un pequeño balance y te das cuenta que es
mejor sonreírle a la vida aunque solo sea porque esa persona
ya no lo puede hacer… No creo en la muerte como tal, una persona
no muere porque sigue en el interior de las personas que le quieren
y eso es eterno, y la eternidad es inmortal.
Seguro que mis pensamientos sobre esto no sean los mismos dentro de
unos años, como tampoco lo eran hace un par de ellos, en cada
etapa de nuestra vida vemos una cosa de distinta manera.
Soy joven y me queda mucho por aprender, espero que también mucho
por vivir; creo que lo mejor es no pensar en lo que puede pasar en un
futuro, simplemente vivir el presente, seguro que a todos nos iría
mucho mejor…
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