Estefania
Gutierrez Sal estudiante de derecho, Universidad de
Cantabria
Acabamos de conmemorar el día de la mujer trabajadora, y no como
mucha gente de forma errónea llaman ya el día de la mujer.
En muchas ciudades del mundo se han realizado manifestaciones para reivindicar
una vez más, y aprovechando esta fecha, la igualdad entre los
dos sexos.
Este día nos permite por una parte concienciarnos si aun existen
en el siglo XXI desigualdades que muchas mujeres han vivido, sufrido,
pero sobre todo contra las que han luchado de forma tan valiente, y
por otra recordar el porqué se eligió esta fecha para
representar a todas las mujeres del mundo.
Un
8 de marzo de 1857, una marcha pionera de obreras textiles recorrio
los suburbios ricos de Nueva York para protestar por las condiciones
miserables de trabajo.
El 5 de marzo del año 1908, en la misma ciudad comenzó
una nueva huelga de las obreras textiles, quienes reclamaban la igualdad
salarial, la disminución de la jornada a diez horas y que se
permitiese un tiempo para la lactancia.
Un suceso que aterrorizo al mundo entero, y que tuvo lugar en el contexto
de esa huelga, ocurrió en la fabrica de Sirtwoot Cotton, donde
más de 100 mujeres fueron abrasadas por el fuego provocado por
el propio dueño de la fabrica, como respuesta a la toma pacifica
del local por las obreras en huelga. Como motivo de este suceso la alemana
Clara Ketkin, integrante del sindicato Internacional de Obreras de la
Confección, propuso en el año 1910 escoger esta fecha
del día de la mujer trabajadora para honrar la memoria y el testimonio
de la lucha de las mujeres quemadas en la empresa textil norteamericana.
Por ello en el año 1977 las Naciones Unidas declararon el 8 de
marzo como Día Internacional de la mujer trabajadora; y el color
lila con el que se identifica a este día se debe a que era el
tono del tejido que estaban confeccionando las obreras el día
que murieron.
Si
apreciamos las cifras que acompañan esta fecha señalada,
podemos tener una ligera idea de cual es la situación actual
de la mujer en el mundo. Las desigualdades que viven aun las mujeres
solo por el solo hecho de haber nacido mujer muestran claramente que
muchas barreras de desigualdad aun persisten a pesar de esta larga lucha
emprendida desde hace siglos.
Entre el 50 y el 80 por ciento de la producción, la elaboración
y la comercialización de alimentos corre a cargo de las mujeres
(Naciones Unidas), las mujeres constituyen el 70 por ciento de los 1.300
millones de pobres absolutos del mundo (OIT) y cada año al menos
2 millones de niñas entre 5 y 10 años son vendidas y compradas
en el mundo como esclavas sexuales.
El panorama de la mujer en Europa es por supuesto diferente al anterior
pero se sigue protestando por la existencia de importantes diferencias
entre el hombre y la mujer y aun queda un enorme camino por recorrer.
Desigualdades como el hecho de que cada 100 horas no remuneradas, 80
las hacen las mujeres, en cambio de cada 100 horas pagadas, sólo
corresponden a las trabajadoras 31 y, además, con salario menor
del que reciben los hombres por igual actividad.
El nº de mujeres universitarias es superior al de hombres sin embargo
a pesar de tener estas carreras universitarias, los cargos superiores
aun siguen ocupados en la gran mayoría por hombres.
En los países europeos la igualdad entre los sexos está
asegurada por la ley, en la vida real las cosas siguen siendo muy diferentes
y esto es aun más pactante en el resto del mundo.
Existen multitud de situaciones de desigualdad entre ambos sexos; como
es la explotación laboral a países del tercer mundo por
parte de algunos grupos españoles (Inditex “Zara”,
Mango, Cortefiel e Induyco -El Corte Ingles-) y también de multinacionales
deportivas (Nike, Adidas, Fila, Puma...) que explotan a millones de
trabajadores de todo el mundo, la mayoría mujeres.
Estas mujeres reciben salarios miserables, realizan horas extraordinarias
que no cobran y trabajan en condiciones higiénicas insaludables.
También esta en la frontera chino-norcoreana el mercado de subasta
y venta de mujeres ya que en Corea del Norte se pasa mucho hambre y
en China faltan mujeres para millones de solteros y “ambas necesidades”
han dado como solución el trafico del sexo femenino.
La India es otro país en el que la mujer es un ser menospreciado
e inferior, en este país el aborto esta totalmente permitido
pero las presiones sociales, culturales y económicas empujan
a millones de madres a terminar con la vida de sus fetos, sólo
por el único hecho de descubrir que son niñas; otro hecho
que ha sido denunciado en la fecha del 8 de marzo.
A lo que se suma la denuncia de todas las mujeres a la prensa, ya que
promueve la prostitucion de forma generalizada en la publicidad de los
grandes diarios, los principales periódicos obtienen grandes
beneficios anunciando la prostitucion; estos colaboran con las mafias
que explotan a la mayoría de estas mujeres insertando anuncios
de prostitucion. Por tanto temas como estos y otros como: el aborto,
la pornografía, el maltrato de la mujer, el acoso laboral de
la mujer son problemas que hay que seguir denunciando en fechas tan
señaladas como puede ser esta del 8 de marzo o el 1 de mayo “Día
del Trabajador”.
Sin salirnos de España, la brecha salarial se mantiene en el
40% y el numero de mujeres presentes en consejos de administración
apenas supone el 2% de la dirección empresarial española.
Debemos ser, a pesar de todo lo expuesto, esperanzadores y ver los grandes
avances en el campo de la igualdad, pero también debemos ser
realistas y continuar la labor para hacer realidad lo que ya lo es por
ley, pero esto es un trabajo en el que todos debemos ir juntos, ya que
eliminar las desigualdades es tarea de toda la sociedad y no sólo
de las mujeres.