Ventura
Gómez, Ruth Sañudo, Álvaro Saenz estudiantes de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
"Bienvenido a Nuevo Despertar. Las cosas aquí son muy sencillas:
trabajarás duro y dormirás poco. Si no cumples las condiciones,
serás duramente sancionado. Y no intentes escapar, no encontrarás
nada en setenta kilómetros a la redonda."
Así dan la bienvenida a Alejandro, el protagonista de la serie
"El Castigo", emitida por Antena 3 y cuyo título es
benévolo con los hechos en los que se basa.
El pasado año 2004, fue desmantelado en Girona un reformatorio
ilegal donde cinco jóvenes de nacionalidad suiza entre catorce
y diecisiete años de edad habían sido internados por sus
padres debido a problemas que iban desde una mala conducta hasta la
drogodependencia.
Siendo sometidos a trabajos físicos de gran dureza y castigados
si se negaban a realizarlos, los internos dormían en jaulas para
jabalís y apenas se les alimentaba.
Lo sorprendente es que, aprovechándose de un vacío legal
en el Pirineo Catalán, el centro pasó varias inspecciones
de obra y calidad, recibiendo además subvenciones económicas
por parte del departamento de educación de Zurich. Cuando varios
internos lograron escapar, las tres personas que se encontraban a la
cabeza del centro fueron interrogadas y puestas en libertad con cargos.
Así, es incierto el motivo por el cual los padres mandan a sus
hijos a estos internados. Desconocimiento, desesperanza y/o imposibilidad
de prestarles una educación que solucione sus problemas de conducta,
llevan a los padres a escoger este medio como último recurso,
pues es evidente que en la actualidad no se cuenta con suficientes instituciones
educativas o competencias que actúen sobre estos problemas desde
la base para erradicarlos. La carencia de esos lugares especializados,
sumado a que muchas veces en ellos sólo se consigue que el adolescente
entre en contacto con personas con sus mismos problemas, respaldando
así su forma de actuar, hace que los padres confíen la
mejora de estos a centros que someten a sus internos a duros castigos
físicos, viendo en ellos la solución a sus problemas.
Pero aventurándonos más en lo desconocido, ¿qué
fomenta estas conductas? ¿qué hace a unos padres tomar
la decisión de alejar de ellos a sus hijos, decidiendo sobre
sus futuros inciertos? Para nosotros la respuesta es clara: la sociedad.
Pero no la sociedad como algo abstracto; la sociedad entendida como
valores concretos y palpables: el deseo de tener las cosas ya, la falta
de esfuerzo y motivación para conseguir cualquier meta, el alcohol
como medio para olvidar los problemas y como única forma de solucionarlos,
el concepto cruel y egocéntrico de "mi vida", que en
ocasiones no incluye sacrificios para ayudar a los que nos rodean; esa
sociedad.
Sin embargo, lo que nunca debemos olvidar es que, desde un punto de
vista psicológico, el castigo no tiene por fin la mejora del
comportamiento del individuo al cual se castiga, sino la represión
de la conducta castigada a los observadores de la misma.
Una antigua frase hecha afirma: "No odies demasiado a tu enemigo,
podrías terminar pareciéndote a él". Esta
es, por tanto, la conclusión que podemos sacar de todo este asunto:
es la violencia la respuesta que se suele obtener ante el empleo de
la violencia como castigo. El maltrato no sólo puede causar problemas
psicológicos, puede crear también el mismo patrón
que se emplea para castigar.