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Opinion |
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Con la vivienda hemos topado Pablo Arce Pelayo
Yo aun no había nacido cuando Concha Velasco cantaba eso de Mamá, ¡quiero ser Artista! Los jóvenes idolatraban a sus estrellas de la tele y de los espectáculos que veían en los cines de barrio. Era otra época, no como la de los años 90. Los estudiantes de los 90 tenían un sueño bien distinto al de sus padres. Soñaban con vacaciones pagadas, con un jornal de 8 horas, sin preocupaciones, puesto fijo… exacto el sueño era el de ser funcionario del Estado. La verdad que es un chollo pero los jóvenes de ahora soñamos con otra cosa bien distinta. Ahora les cantamos a nuestras madres eso de: ¡Mamá, quiero ser OKUPA! Cada vez es mas difícil lo de independizarse. El precio de los pisos está por las nubes y, a muchas personas, su salario se les va íntegro en la hipoteca. Tenemos idea de que existe un Ministerio de la Vivienda con una tal Trujillo al frente pero de su labor no conocemos nada aun. Y si optas por buscar en un barrio barato en los que albergan inmigrantes, es mas probable que te roben la cartera a que encuentres un piso. Por todo ello, hay una clase social mucho mas inteligente de los que se dejan la piel trabajando día a día para poder pagar la hipoteca de su piso. Estos especimenes, que van en grupo, se dedican a adueñarse de aquello que no es suyo con la excusa de que si no lo usan los demás ya lo explotan ellos. Podríamos asemejarlos con los amantes que se basan en que si no te aprovechas tú de tu mujer, ya lo hacen ellos por ti sin ningún coste. Pero en este caso, estos si ven una vivienda que está desocupada se encargan de cambiar la cerradura, decorarlo a su gusto y atrincherarse en ella hasta que el juez, meses después, dicte sentencia a favor o en contra. Igual que el tema de los amantes; que cuando te quieres dar cuenta de que existe una tercera persona, han pasado meses y el juez ya te ha dicho que la vivienda para ella y la hipoteca la sigues pagando tú. Vamos al asunto. Imagínense que debido a la muerte de un familiar usted hereda una vivienda en una buena zona de una gran capital. Por ejemplo un piso en el centro de Barcelona. Al disfrutar ya de una primera vivienda, imagina que puede sacar un beneficio económico alquilando la finca heredara a una familia. Por ejemplo a inmigrantes chilenos. Si, era una buena zona de una gran capital pero ha pasado como en todas las ciudades: que los pisos se han abaratado debido a la avalancha de foráneos. Lo dicho, usted la alquila pero a su vez esa familia se la alquila a unos terceros por lo que decide rescindir el contrato. ¿Qué hacer con ese piso? Debido a la antigüedad de la finca, usted piensa que lo mejor es una reforma para revalorizar el piso aunque mas tarde zanja el tema reformándolo y decidiendo ir a vivir al mismo. Presupuestos, permisos, estudios… y el día de comienzo de la obra se encuentra que su llave no encaja en la cerradura ¿razón? Los okupas se han adueñado de su propiedad. ¿Usted que llega a pensar? Bueno, es mi casa yo llamo a la policía, echan la puerta abajo y sacan a estos tipos de mi casa. Pero no. La Policía no puede hacer nada ya que cabe la posibilidad de que la persona que ha llamado para denunciar el ocupamiento ilegal de su vivienda por terceros sea un estafador y esté mintiendo a la autoridad. Osea, que los que hasta ahora eran okupas, pasan a ser “presuntos okupas” y usted que era el propietario legítimo de la vivienda pasa a ser “presunto propietario”. Inimaginable pero cierto. Pues ahora a esperar a que la rápida justicia española actúe, unos 3 meses. Afortunadamente usted dispone de otra vivienda pero qué hubiera pasado si no tiene dónde dormir… Bueno, pues pasan los 3 meses y después de presentar decenas de pruebas logras recuperar lo que es tuyo. ¿Y usted se cree que la autoridad policial va a acompañarle para abrir la casa? El propietario, con ganzúa en mano, logra derribar la puerta como si de un ladrón se tratase. Esto ha sido un caso real como todos ustedes saben que a ocurrido en Barcelona pero esta situación está a la orden del día en nuestro país. Madrid, Barcelona, Bilbao, inmigrantes, no inmigrantes, vagos, iletrados… Pero no hay por qué preocuparse ya que nuestros políticos tienen la solución perfecta. Pongámonos en la situación de que usted por la circunstancia que sea decide cambiar de vivienda no utilizando la antigua. O que es una persona que invierte su capital en la construcción. O que mantiene dos viviendas, una para el verano y otra para el invierno. Imagínense todos los supuestos que quieran. Basándose en estos ejemplos, la administración pública se da cuenta de que en España hay unos tres millones de viviendas vacías. Dos cosas antes de seguir. La primera que ni usted ni yo (que en conjunto formamos la ciudadanía) sabemos que es una vivienda vacía. Y la segunda que si no sabemos lo que es tampoco podemos cuantificarlo así que de dónde sale esa cifra. Pues eso, tres millones de viviendas las cuales no se aprovechan en su totalidad.
Seguimos. Con el problema de la vivienda que está presente en todo nuestro país las administraciones, en este caso de las comunidades más distanciadas del Estado Español como son Cataluña y País Vasco, deciden implantar un canon de x € por vivienda vacía al mes. Pero hay estudios más extremos que apuestan por que se expropien las viviendas vacías para que los mas necesitados, por ejemplo sus amigos los chilenos, tengan un lugar donde vivir. Y usted estará pensando por qué narices le quitan su casa. Sencillo. Si hay 3 millones de “supuestas” casas vacías y otro tanto de personas que buscan vivienda pues lo que hay que hacer es presionar de manera indirecta a los propietarios para que vendan o alquilen sus casas cuanto antes mejor. Así, matan dos pájaros de un tiro. Encuentran sitio a la fuerza para aquellos que buscan un hogar y aumentan sus ingresos con el canon establecido hasta que los propietarios se deshagan de la propiedad. Vale, los jóvenes o no tan jóvenes no tienen el dinero suficiente para hacerse con una residencia y las listas para optar a una vivienda de protección oficial son extensas. Pero en nuestro país, vayas por donde vayas, hay un edificio en construcción. Y de forma inexplicable todo lo que se construye se vende. ¿Y quién lo compra? ¿El qué tiene dinero? Si, pero también lo adquiere aquel que antes de “robar” la propiedad de los demás quiere tener su propio hogar de forma digna. ¿Cuál es la razón para que el precio de las viviendas esté por las nubes? Quizás haya que preguntársela a los políticos de nuestro país, aquellos que día tras día quedan al descubierto bajo supuestos casos de corrupción urbanística independientemente de cual sea su color político. Si al coste total de la construcción le restas la comisión del concejal o del alcalde de turno (considerados gastos extraordinarios) resulta que el precio disminuye por lo que el coste de cada vivienda también. No nos podemos basar en que la vivienda esté cara para no comprarla, no podemos buscar excusas para beneficiarnos de los demás. Hay que luchar para tener cada uno lo suyo, pero dejando a un lado al resto. ¿Acaso nuestros padres cuando compraron la casa en la que ahora habitamos no la tuvieron que hipotecar? Si, ¿verdad? Pues por qué no hacer nosotros lo mismo. Concluyendo el supuesto, la vivienda no la encarece el inversor del ladrillo. No es normal que una persona apoye que se les cobre o se les expropie a otros para que ellos puedan tener el disfrute de algo que, en realidad, no han adquirido de forma justa. Eso es el punto de vista egoísta y no el del inversor. Yo no estaría dispuesto a habitar en la morada que han quitado a otro para dármela a mí. Y menos ser poseedor y que me desgarren de lo que me he ganado a pulso. Si lo mío es mío, a mi nadie me lo quita.
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