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| Pablo Arce Pelayo |

 

 
29 Julio, 2007
   
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Opinion


 

 

 

 

 

 

 

Turquia, futuro Europa

 


Una centrica avenida de Ankara

 

Razón tiene Sarkozy cuando dice que Turquía es Asia y no Europa y rechaza su entrada en nuestra Comunidad. Aunque hay que tener en cuenta su posición estratégica y el nuevo Presidente que los turcos han elegido, un partido de islamistas moderados. Su objetivo, como ya era antes, es formar parte de Europa para lo cual van a hacer lo imposible y además tienen a su favor que son muchos los países que esperan su incorporación para invertir en él. Turquía es prospero, hay mucho que explotar, mucho que reflotar y mucha gente en busca de trabajo en el viejo Continente. Ellos lo saben y empiezan a ofrecer contratos de energéticos, de comercio… se están dejando querer y es un punto a su favor. Indudable también es que se está convirtiendo en un atractivo turístico para los europeos gracias a esas paradisíacas playas que recuerdan al Caribe. Como antes decía, podría suponer una gran inyección para la Comunidad en cuanto a comercio y energía ya que necesitamos buscar aliados en estos campos y mejor será que pertenezcan a nuestro grupo. Y además ¿qué tiene Rumania que no tenga Turquía? Quizás sea mas rico el territorio turco que el rumano.

 


Afueras de Ankara

 

Al igual que a ustedes, a mi tanta cifras macroeconómica y tantos datos de crecimiento que se esperan para Turquía me resultan casi incomprensibles a pesar de que mi futuro se encuentra en saber interpretarlos. Me pueden decir que la inversión extranjera se ha multiplicado, que sus expectativas de crecimiento sobrepasan las europeas, y que su moneda (la lira) se revaloriza sin parar. Pero aunque eso al fin y al cabo sea lo que mas nos tiene que interesar, existen otros factores que a la población nos atañen de mayor forma.

La religión y sobre todo sus facciones, están haciendo distinciones entre las sociedades de forma importante. Europa mayormente es cristiana y Turquía islamista. Una diferencia que no tendría que causar repercusión alguna pero viendo como está el panorama, hace que los europeos nos podamos sentir reacios. Pero si no es la religión, siempre existen otros temas los cuales tenemos que poner como disculpa para criticar o no aceptar la incorporación del país.

Hace menos de un año, tuve el placer de viajar a Turquía y conocerla a fondo. No quería ver playas paradisíacas ni tumbarme en una hamaca como si me encontrara en el Mediterráneo español. Mi expedición se dirigió hacia la zona mas pobre, la más cercada al Mar Negro, que es donde de verdad se conoce a un país. En mi pensamiento estaba que no me iba a encontrar un territorio como Alemania o Inglaterra ya que no han tenido las mismas posibilidades de crecimiento, pero mi imaginación se quedó corta. No quiero parecerme a esos amigos que después de llegar de sus vacaciones les pasan a amargar la tarde del domingo contándoles lo bien que se lo han pasado y enseñándoles sus videos y fotos por lo que pasaré pues a contarles lo que no sale en los folletos de las agencias de viaje pero que existe en Turquía.

 

El aeropuerto de Ankara es una infraestructura que se encuentra a medias, es decir, algunos techos están sin acabar, falta personal y la señalización es inexistente. Para facturar las armas que nuestra expedición llevaba, tuvimos que pasar por un mostrador con ruedas plantado en mitad de una sala lo cual decían que era el control policial. En cambio, la Terminal de Salidas es un mundo completamente distinto lleno de comodidades y comercios.
Un trayecto de 300 kilómetros que en España puedes tardar poco mas de 3 horas, duró mas del doble. Las carreteras son caminos de tierra y cemento en los cuales difícilmente encuentras trayectos de asfalto excepto a la entrada y salida de las ciudades. Al no existir señalización, los conductores (que ya me gustaría que Peré Navarro se montara con ellos para que se diera cuenta que no somos los españoles los peores) realizan sus viajes por mitad de la carretera y olvídense de los radares que allí cada uno circula a la velocidad que quiere. Los vehículos, sobre todo los autobuses, son auténticas reliquias que inexplicablemente aun funcionan.
La zona de Tokat, donde nos dirigimos era de las más pobres del país. La ciudad en la que nos hospedábamos aun tenía casas construidas con adobe; las aceras estaban a medio construir pero eso si, no había vivienda que no tuviese una antena parabólica. Al no existir apenas asfalto, todo estaba cubierto por el polvo de las carreteras lo cual daba un aspecto de suciedad. La única construcción de la ciudad que llamaba la atención por su grandeza y su cuidado era la Mezquita. Lugar de culto para los turcos, estaba intacta y repleta de gente sobre todo a la hora del rezo; las 5 y media de la mañana y la misma hora por la tarde. Los altavoces colocados por toda la ciudad que difundía en canto durante 10 minutos eran los encargados de sobresaltarlos por la mañana.
Cuando nos adentramos en la zona rural, nuestras caras eran de asombro. Yo era el mas joven del grupo, pero nadie recordaba haber visto una sociedad tan anticuada como aquella, incluso apostaban a que estaban mas atrasados que España hace 100 años. Su actividad era la de labrar la tierra y cuidar al ganado pero para ello utilizaban técnicas que ya han muerto en Europa. No existe maquinaria, lo único tractores que funcionan a duras penas y que además sirven como medio de transporte. Llegamos a contar subidos en uno a mas de 10 personas. Los lugareños son personas que aparentan 20 años mas de los que tienen, muy morenos, consumidos, desconfiados y que el robarse entre ellos está a la orden del día. Pero lo que mas nos sorprendió fue ver a niños de apenas 9 años con pistolas en su poder que no dudaban en empuñarla y en mostrarla. Gente que en su vida ha ido a una escuela, niños que nunca sabrán leer o escribir y que no tendrán otro futuro que el campo. ¿Dónde encontramos eso en Europa? Los cementerios construidos a la orilla de la carretera, tienen todas sus lápidas colocadas hacia la Meca y suerte tienen aquellos cuya tumba no esté rodeada de rastrojos y malas hierbas que suelen ser aquellos que han muerto hace escasos meses.
La gente no duda en engañar y robar a los europeos, son gente poco educada que no sabe convivir y no respetan. Su afán por ganar dinero les ciega de que pueden sacar mas a cambio siendo serviciales y atentos que robando a cara descubierta.


Un pueblo de Anatolia

 

Hay mucho más que reseñar pero pienso que esto puede ser lo más característico. Nos encontramos con un país a medio construir, subdesarrollado que necesita una gran inyección económica que encontrará con su incorporación a Europa. Pero después de lo que viví, su mayor problema no es que está falto de dinero si no la sociedad. Una sociedad recelosa y desconfiada que no ve que ha de relacionarse con una cultura diferente a la suya a la cual van a tener que entender y habituarse. Se que quizás estoy generalizando, que no todos serán como yo les estoy describiendo y que en todos los países europeos hay radicales que no aceptan otras culturas o países. A nosotros la Turquía que nos enseñan es la que sale en las agencias de viaje, la mediterránea y no la cercana al Mar Negro que es donde se encuentran los sectores mas radicales, menos sociables y mas pobres.

España va a ser una de las menos beneficiadas con la incorporación de Turquía ya que pasaremos a ser un país que de recibir millones de € al año en calidad de ayudas y subvenciones, a tener que inyectar dinero en las arcas comunitarias. Lo mismo que les pasó a otras potencias cuando se anexionó España. Y otro factor que no nos va a beneficiar es la llegada de inmigrantes de estos países en busca de trabajo. Ahora en nuestro país la tasa de paro disminuye de forma espectacular porque se necesita mano de obra, hasta que el mayor sector español como es la construcción se pegue el batacazo que todos esperan y la economía, y junto a ella todas las estadísticas, comiencen a decaer.

Se que soy pesimista y que quizás pueda dar una imagen en contra de que Turquía se anexione a Europa. Estoy contento con el nuevo partido político que les va a gobernar porque reconozco que es un verdadero impulso en la sociedad pero no solo nos tenemos que fijar en todos aquellos datos que daba al comienzo del artículo. Turquía puede traernos muchas alegrías y un mayor crecimiento de la economía de nuestra Comunidad, pero Sarkozy no anda falto de razones. Muchos tienen que aprender a convivir.

 

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