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ETA
ez Hace unas semanas se producía un cambio histórico en el País Vasco. Por primera vez existía un gobierno no nacionalista que gobernará a la ciudadanía vasca durante 4 años. Esperanza era la palabra más utilizada para describir este cambio de rumbo avalado por el Partido Socialista y por el Partido Popular. A pesar de ello, aquellos que se posicionan en contra de la libertad, de la esperanza, de la democracia y que cada vez que actúan muestran a la sociedad su condición de imbéciles, nos han arrebatado la vida de un héroe. De uno de los nuestros. De un policía que investigaba y los perseguía. Antonio Puelles García murió calcinado en su coche solo por su condición de persona que amaba y luchaba por la libertad suya y la del resto de la sociedad. Es el primer héroe, como le calificada su hermano, muerto por terrorismo en el País Vasco desde que Patxi López gobierna. Y todo nos hace indicar que nada ha cambiado. Que ETA sigue viva y que nos amenaza, como ha hecho en Gara, con una estrategia política – armada eficaz este verano. Esperemos que sea el primero y último en caer y que la amenaza de los terroristas se quede solo en eso, en amenaza. Pero, posicionando los pies sobre la tierra, me siento pesimista. Y lo corrobora el nuevo y potente explosivo que utilizan. Los medios de comunicación públicos ya no dan protagonismo a la Banda en su programación. Se les ha acabado la publicidad gratis, se les terminó eso de predicar sus utópicos pensamientos de forma abierta. Aunque tiene razón su viuda, Paquita. Para ellos esto es un negocio. Tras la persona que puso la bomba en el coche de Antonio hay otro que le seguía, que controlaba sus pasos a diario. Otro que estudió su historia y otro más que ordenó que le mataran. Una cooperación silenciosa de hijos de puta que nunca dan la cara, que siempre se esconden y que actúan a traición. Un grupo de desalmados que tienen voz en el Parlamento Europeo gracias a sus amigos de Iniciativa Internacionalista. Muchos sabemos quienes son porque están entre rejas, porque hemos visto como les juzgan sin que, en un atisbo de moralidad, reconozcan que se han confundido en su camino de violencia armada. Otros muchos son los que ahora actúan, los que en su vida tampoco se arrepentirán de sus actos y que fomentan el odio y rechazo de la sociedad con cada atentado indigno que realizan. Se me han puesto los pelos de punta cuando he visto en televisión las declaraciones de la viuda de Antonio Puelles. Con entereza ha acusado a los asesinos de esconderse pero dice que gracias a Dios hay muchos más como su marido. Personas que dejan su vida para defender la de los demás. Personas a las que España está agradecida. Se me han enramado los ojos al escucharla porque comparto su sentimiento. Porque me siento impotente. He salido a la calle. He guardado silencio en memoria de Antonio. Pero otros aplaudieron y lanzaron vítores en Francia cuando se enteraron del asesinato. Eran terroristas a los que se les estaba juzgando por prestar ayuda logística a ETA.
Hay unidad política. Un discurso contundente por parte del nuevo Lehendakari en contra del terrorismo etarra. Palabras y hechos que nos hacen ver que algo ha cambiado. Pero los terroristas siguen vivos y los héroes como Antonio siguen muriendo. La policía autónoma vasca ha estado durante años sin medios suficientes para luchar contra ETA porque los que estaban sentados en la poltrona vasca no les han dispuesto de ellos. Pero nadie dice nada ni se depuran responsabilidades. Se ha dado complicidad durante mucho tiempo y se han entorpecido investigaciones para extinguir a esta banda de mamarrachos. Pocos calificativos nos quedan para definir a los terroristas. Los discursos de los ciudadanos de a pie son repetitivos porque seguimos con rabia acumulada y viendo como se sigue derramando sangre en las calles del País Vasco. La respuesta de los que apoyan a los terroristas ha sido la de siempre. Han quemado un autobús y han calcinado a los vehículos de alrededor destrozando, además, mobiliario público. Y estos son jóvenes, como yo. Chavales con una ideología totalmente contraria a la real. Con un pensamiento que dista de lo moral y lo ético. Que apoyan y se convierten en terroristas con actos como este. Quizás no tengan ni idea de eso que defienden que es “libertad e independencia del País Vasco”. Piden eso y ni siquiera saben respetar. Dudo que sepan que significa ese lema porque la izquierda nacionalista se lo ha impuesto. Se lo ha inculcado y les tiene engañados. Ellos,
a su parecer, son las víctimas. Pero en realidad son los que
convierten en héroes, y no en víctimas, a los que luchan
por el reconocimiento nacional, en mayúsculas, de la LIBERTAD.
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