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Opinion |
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Reaparece el miedo
Dos guardias civiles acribillados a tiros, a sangre fría y por la espalda. Este ha sido el último atentado de ETA en respuesta de las detenciones que se han practicado esta semana por el macro-juicio contra el apartado financiero y político de la banda terrorista. He escrito ya demasiado sobre esto y no hay palabras que puedan llegar a explicar el dolor que las familias de las víctimas sufren cada día; no hay expresión lingüística que iguale a la expresión de dolor de sus rostros. Pero se acercan las elecciones y ahora es cuando los políticos se interesan por mirarles a los ojos y darse cuenta de la realidad. Tres años y medio hemos estado aguantando a los políticos, sus insultos, sin que haya habido ninguna respuesta considerable. Nada hemos sacado a cambio de falsedades y mentiras. Mientras que unos se manifestaban los sábados contra el Gobierno, otros salían los lunes recordando que Aznar mintió a los españoles el 11 – M. Mientras que los empresarios recibían cartas de extorsión de ETA, el Gobierno negociaba un tratado de Paz con ellos. Se ha bajado la guardia por exceso de confianza y las consecuencias se nos vienen ahora encima. Roto quedó el acuerdo cuando 2 personas murieron en el atentado de la T4 de Barajas. Pero el terrorismo callejero, los millones de € en destrozos que los radicales han provocado, las cartas de extorsión a los empresarios vascos y navarros… no daban motivos para ver que ETA lo que quería era rearmarse. Pero muy tratado está ya este tema. Nada se puede olvidar, y mucho menos lo podrán hacer los afectados, pero solo hay un camino para derrotar a los terroristas. Los partidos democráticos que nos representar en el Parlamento son los que tienen que luchar contra ETA junto al aparato judicial de nuestro país. Basta ya de polémicas absurdas, de utilizar el terrorismo como una baza electoral. Hemos visto esta semana como Francisco José Alcaraz, Presidente de la AVT ha prestado declaración en la Audiencia Nacional por injurias contra el Presidente del Gobierno. «El Gobierno compartirá hoy alegría con los terroristas, con los separatistas y con el brazo político de ETA». Esta perla salió de la boca de Alcaraz junto a la que le llevaba ante el Tribunal, «Zapatero es embajador de ETA». No me salen palabras ya que por mucho dolor que Alcaraz amontone no se pueden admitir por parte de la sociedad afirmaciones como esta; aunque tampoco creo que sea motivo del dolor acumulado. Un disparate como aquel en el que los afectados del 11 – M pedían que Aznar fuese juzgado.
No hay más vías contra ETA que la unidad y la justicia. No valen procesos de Paz, no sirven manifestaciones en contra del Gobierno. Lo único que funciona es la mano dura. A los “cachorros de ETA” que en el País Vasco y Navarra destrozan cajeros automáticos y queman autobuses, hay que juzgarles como a auténticos terroristas, porque son terroristas. No puede haber distinciones en las cárceles ni tratos de favor reduciéndoles la pena por su buena conducta porque todo es mentira. Los terroristas no tienen buena conducta, se les inculca la violencia desde pequeños y no acaban hasta que cumplen el objetivo que comparten con Ibarretxe, la Independencia. ¿Acaba la crispación? Con las actuaciones de nuestros políticos, dan ganas de llorar. Algunos tienen la Independencia como único fin en su vida, otros tienen el monotema de la unidad territorial con la enseña española por delante. Llega a tal el ridículo que el próximo tema de debate será el bronceado de Zaplana. El sábado y después de que ETA asesinará al Guardia Civil, los Parlamentarios junto con los empresarios y sindicatos se reunieron para concretar una manifestación como repulsa a ETA. Ahora el PSOE apoya manifestarse contra la Banda Terrorista, se opina que Otegui ya no es un hombre de Paz porque está encarcelado y volvemos a hablar de atentados y no de accidentes. Parece que las aguas vuelven a su cauce y que la dignidad, la prudencia y la madurez vuelven a ser los caracteres de los políticos de nuestro país. Ahora
nos toca a nosotros, a la sociedad española, unirnos con nuestros
líderes políticos en una marcha que deje claro que independientemente
de colores políticos e ideologías actuamos bajo la idea
de que la lucha contra el terrorismo solo se consigue si todos estamos
de acuerdo. Expectantes estamos a lo que ocurra en esa manifestación,
pendientes de qué líderes políticos acuden y de
cuáles serán sus las reacciones. Porque solo conocemos
una reacción, la de los terroristas hacia la justicia: el tiro
en la nuca y por la espalda. |
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