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Con la crisis hasta las cejas
Si algo ha caracterizado este 2008 ha sido la crisis económica mundial. Algunos en España, se han enterado de la crisis en el mes de marzo. Ya saben, por eso de no sembrar pánico en la población y no perder votos. Al igual que con las ilegalización de ANV, que no se hace porque haría perder fuelle a Patxi López. Pero eso de negar la realidad no ha hecho otra cosa que empeorar las cosas, afectando de forma negativa a los españoles. Lo que para todos era una evidencia, para el Gobierno de Zapatero era una posibilidad remota. Y así nos ha ido. Si hacemos caso de las expectativas, se nos dibuja un futuro aun mas turbio que el actual. Pero no nos queda otro remedio que analizar los datos presentes y los futuros. Nos encontramos con más de 3 millones de parados lo que supone que un 13 % de la población activa no tiene trabajo, la tasa más alta de Europa. Además de la crisis financiera mundial, en España tenemos nuestra propia crisis que es la del paro, por la cual se está destruyendo empleo, cosa que en otros países tampoco ocurre. Y no solo es la construcción la que está en decadencia, si no que el sector servicios también se ve afectado junto con el industrial. Y las expectativas auguran aun más desempleo en el 2009. Las empresas no pueden mantener a sus empleados, no es tan fácil lograr financiación y ven como se ha reducido la producción por lo que, en muchos casos, el único remedio es reducir plantillas. ¿Qué conlleva esto? Que las familias dejen de tener ingresos, que no puedan hacer frente a los pagos aumentando la morosidad y que el consumo caiga. Los que destruyen el empleo son los empresarios, pero también son los que lo crean por lo que hay que lograr una fórmula que reactive la producción. Ha dicho Zapatero en su última comparecencia en el Congreso, que en marzo de 2009 se comenzará a crear empleo, pero eso no es sinónimo de que disminuya el paro. Porque se puede crear empleo y, a la vez, otras empresas pueden despedir a sus trabajadores. Nos ha contado, por tanto, una verdad a medias. Y dirán Ustedes, mucho analizar lo que ocurre pero de dar soluciones, nada de nada. ¿Qué hacer para que las empresas no destruyan empleo? Abaratar el despido, no poner trabas a la financiación y reducir impuestos como el de Sociedades, pueden ser medidas que ayuden a las PYMES. Y es que, para el que no lo sepa, son las pequeñas y medianas empresas las que sustentan nuestra economía.
Muy importante para un Gobierno socialista es no tener a los sindicatos en contra. Hay que contentarles de alguna manera para que no convoquen huelgas y para que no movilicen a los trabajadores en contra del Ejecutivo. Por tanto, medidas como la de abaratar el despido no pueden llevarse a cabo. Para tenerles contentos, se ha decido aumentar el salario mínimo a 624 €, con el horizonte en el año 2012 en el que se comprometen que llegue a los 800 €. ¿Y que hay de las ayudas a los empresarios? Si por parte de los sindicatos no hay interés en aceptar propuestas que mejoren la situación empresarial sacrificándose el trabajador y ayudando así a no destruir empleo, seguirá aumentando el paro. Bajo el mandato de José María Aznar se llevaron a cabo medidas anti – sociales (políticas de oferta) y que produjeron una huelga general. Pero esas medidas hicieron salir a España de la crisis. Quizás, posturas como las que se tomaron por parte del ejecutivo en ese momento, ahora no funcionasen. Pero tenían como objetivo aumentar la eficiencia de las empresas y aumentar la oferta de trabajo gracias a fomentar el I + D + i, la formación del capital humano y aumentando la competencia. Como antes les decía, un factor que afecta a las PYMES y familias es que cada vez encuentran mas trabas por parte de las instituciones financieras para las concesiones de créditos. Cuando los vencimientos se te vienen encima y tienes menos ingresos ya que las ventas se han visto reducidas, es necesaria la financiación. O cuando una empresa quiere poner en funcionamiento una nueva planta de producción es necesaria la concesión de créditos para llevar a cabo la propuesta. La falta de confianza que existe entre las instituciones financieras (que no se prestan dinero) y la poca confianza que estas tienen en la economía, hacen que el crédito no llegue a la calle. Por mucho que bajen los tipos de interés y sea para las entidades más barato captar dinero, no conceden créditos por miedo a que sus clientes no puedan hacer frente al pago de las letras. Y en una época en la que la morosidad se ha duplicado, el miedo de los bancos está más que justificado. Mientras, el BCE y el Gobierno de España las inyectan dinero para que éste llegue a la población pero el único resultado que se produce es que las entidades bancarias hacen frente a sus vencimientos sin que las empresas vean un €. No hay liquidez, no hay financiación no hay, por tanto, inversión empresarial.
Hasta aquí, creo que todos estamos de acuerdo. Hemos hecho un análisis del problema principal de España que es el del empleo. A nivel mundial, nos encontramos con la crisis financiera, que también nos afecta. Y cuando nos toca hablar de las medidas que el Gobierno de España ha tomado, comenzamos a discrepar. José Luís Rodríguez Zapatero ha perdido credibilidad. De negar la crisis pasó a aceptarla cuando ganó las elecciones. De prometer el pleno empleo, ha pasado a decir que se creará en 2009. Vamos, que se ha desgastado él solito. Los roces entre él y su Ministro de Economía con Miguel Sebastián de por medio, han producido confusión. Solbes se ha enterado de muchas de las medidas cuando Zapatero las ha hecho públicas, es decir, confía más en su asesor económico que en el propio Ministro. Y, con todo ello, nos presentan unos Presupuestos que están completamente desfasados como ha reconocido el propio Pedro Solbes. El regalo de los 400 €, el Fondo de Adquisición de Activos, la inversión en los municipios con el fin de crear empleo… muchas medidas pero sin ninguna relación entre si. El dinero que se destina para que los ayuntamientos rehabiliten y creen infraestructuras no va a tener un resultado a corto plazo si no que pasarán por los menos 2 años hasta que se pongan en funcionamientos los proyectos. Además, sería una creación de empleo temporal que cuando terminara la obra volvería a la cola del paro. Y no son los Ayuntamientos los que tienen que tomar la iniciativa en esto de crear infraestructura pública, lo tiene que hacer el Estado con la construcción de carreteras y rehabilitación de edificios públicos, por ejemplo. Y de la ayuda a los bancos, ya hemos dicho que no ha tenido el efecto esperado por parte de Zapatero, porque el dinero no ha llegado a la sociedad.
¿Y que futuro nos espera? Si hacemos caso a nuestro Presidente, en el 2009 podremos apreciar una recuperación de nuestra economía con una disminución del desempleo. Pero si usamos el sentido común, que él tiene tan profundo que no se le encuentra, nos daremos cuenta de que no nos espera un camino de rosas. A mes de noviembre, España tiene un déficit público equivalente al 1,28 % del PIB; es decir, hemos pasado de tener un superávit del 2,41 % a gastar un 4 % en medidas que no han tenido ningún efecto positivo, de momento (dejemos una ventana abierta a la esperanza). Ha crecido el desempleo en términos interanuales un 42,5 % y se espera que la tasa de paro sea mayor el próximo año. Las matriculaciones de automóviles se han visto reducidas en un 50 % lo que deja a la mayor industria de nuestro país muy tocada. Las ventas del comercio minorista se han dejado un 8 %, lo cual nos refleja la caída del consumo. Y si unimos a todo esto que España es el país con mayor déficit comercial del mundo, saquen el pañuelo y a llorar. Del sector inmobiliario mejor ni hablamos, que ha pasado de ser el sector que mas empleo ha creado en los últimos años y el motor de crecimiento de nuestra economía, a ser el culpable de todos nuestros males. Cosa que yo no comparto porque no es la construcción la que nos ha llevado a la crisis, si no la que nos ha hecho ser un país que crecía a ritmo del 4 %. En resumen, nuestro modelo de crecimiento está caduco. Es evidente que esto no se puede cambiar de un día para otro, pero hay que ir tomando medidas para modificarlo. Invertir en educación, en investigación y desarrollo… medidas que tengan como resultado aumentar la productividad empresarial. Hay que escuchar a todas las partes, a patronal y sindicatos, a familias y bancos. Y, por mucho que nos cueste, dejar en manos de Rodríguez Zapatero la reactivación económica de España. ¿Seguirá Pedro Solbes al frente del Ministerio de Economía? ¿Cómo puede afrontar la crisis un país con unos Presupuestos caducos? Lo que no creo que se recupere tan pronto es la confianza de los españoles en Zapatero. Aunque todavía hay muchos que creen en él cuando habla, que se tragan sus previsiones de ciencia ficción que ni el mejor guionista de Hollywood puede ingeniar. Habrá que dejar actuar a aquel que en el mes de marzo nos decía eso de “la ceja de Zapatero” y que a día de hoy nos ha dejado con la crisis, hasta las cejas.
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aqui el blog de Pablo Arce
Secretaria
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