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Vuelve
la burra al trigo Vuelve la burra el trigo por eso de que una semana más debemos de hablar de impuestos. Mucho debaten los políticos sobre el aumento de impuestos que en España se va a vivir como consecuencia del fuerte endeudamiento que sufrimos. Ya la anterior semana les expliqué las características y consecuencias del aumento de los tributos relacionados con los carburantes y el tabaco; pero la cosa no queda ahí y nos espera un año 2010 en el que los contribuyentes pagarán el gasto descontrolado que hasta ahora se ha llevado a cabo. Las arcas del Estado se vacían La evolución de las cuentas públicas hablan por si solas. Hasta mayo del 2009 el Estado había recaudado 45.358 millones de € mientras que se han gastado cerca de 65.000. Conclusión: se gasta más de lo que se ingresa. Y las razones son numerosas. En cuanto a la recaudación por parte de la Seguridad Social, los ingresos han retrocedido un 2,73 % y los gastos en pensiones se han incrementado en un 6,80 %. Se estima que la SS cerrará año con un superávit cercano al 0,3 %, a pesar de las fuertes caídas de los ingresos. Y en cuanto al resto de ingresos del Estado, los datos también son negativos en cuanto a recaudación. En impuestos directos como la Renta de Sociedades, se ha retrocedido en un 20,7 % mientras que un tributo directo que mide el consumo, como es el IVA, cae un 30 %. Pero a pesar de la caída de ingresos, no notamos una moderación del gasto. Mientras que algunos Ministerios como el de Medio Ambiente y Rural han reducido sus inversiones cerca de un 21 %, otros las han aumentado en un 23,6 % como es el caso de Fomento. Un aumento del gasto sin una compensación por parte de los ingresos, nos dejan con una mano delante y otra detrás. ¿Cómo explicamos el déficit? ¿A qué se le achacamos? Para el Secretario de Estado de Hacienda es consecuencia de la negativa evolución de los ingresos (evidente) y del esfuerzo fiscal que ha llevado a cabo el Ejecutivo para hacer frente al ajuste (poético). Dice el Gobierno que debemos de analizar el déficit teniendo en cuenta el impacto de las medidas anunciadas por el Gobierno que explican la mitad de la deuda, justificando la otra mitad la caída de la recaudación. Pero la Comisión Europea deja en evidencia los datos del Gobierno ya que las medidas de impulso fiscal puestas en marcha en España para contrarrestar los efectos de la crisis tendrán en 2009 un impacto sobre el PIB del 2,25 %. El Gobierno se ha endeudado, y mucho, gracias a medidas fiscales que han tenido muy poca repercusión positiva. Pero todo lo que ahora nos estamos endeudando, tenemos que pagarlo en un medio o largo plazo. La Unión Europea no admite un déficit superior al 3 % y nuestras previsiones nos indican que a final de año y durante el 2010 mantendremos unos datos de dos cifras, es decir, superaremos en 10 % de déficit del Estado. No es nada fácil reducir el endeudamiento en una época en la que los ingresos se han visto drásticamente reducidos. Y a esto hay que sumar el despilfarro de dinero en medidas poco efectivas. Total, hay que buscar una fórmula que nos haga pasar, en tiempo record, de un déficit mayor del 10 % hasta un 3 % que nos exige Europa. España debería de haberse endeudado como consecuencia de una mayor inversión en obra pública que resulte productiva y tenga consecuencias positivas sobre la economía. Es decir, el efecto multiplicador de la inversión sobre la economía. Cuando inviertes un € en una carretera, esto tiene una consecuencia positiva sobre el empleo, el consumo, un aumento de los ingresos, es decir, sobre todo el ciclo económico. Conlleva por tanto la inversión que se contraten a más trabajadores, que facilite el consumo ya que es más fácil desplazarse, que aumenten los ingresos públicos como consecuencia de impuestos o tasas… Por tanto, esa unidad monetaria que has invertido, hace ganar más al conjunto de la economía. Pero todo esto en España no va a pasar debido a un Plan E de estímulo económico dejado en manos de los Ayuntamientos, muy improvisado y sin obras beneficiosas para la sociedad. Un cronómetro en los semáforos no mejoran al conjunto de la sociedad. Subida de impuestos, la solución Y como la inversión no es productiva, como nos hemos endeudado hasta las cejas, y nunca mejor dicho, y como tenemos que pasar de un 10 % hasta un 3 % en tiempo record, lo más fácil es aumentar los impuestos. Y no solo eso, también se acabaran muchas deducciones. Cuando muchos auguraban una profunda crisis en España y una alta tasa de desempleo, Zapatero presumía de una batería de medidas sociales propias de un gobierno progresista, como califica al que él mismo preside: “Tenemos una capacidad para financiar políticas sociales como nunca antes en la democracia”. Eso pronunciaba en enero de 2008 cuando se había ahorrado, es cierto, y eso permitía dichas medidas con la vista puesta en la ciudadanía. Pero en junio de 2009, Zapatero quiere acabar con esas decisiones sociales tan propias de él con la intención de recuperar ingresos. La Agencia Tributaria pretende recaudar una cantidad suficiente en esta nueva campaña de renta que seguro que ustedes están o ya han preparado. Pero sus previsiones no son del todo atinadas y se van a llevar un batacazo cuando no cumplan expectativas. Es cierto que las inspecciones a empresas y autónomos se han multiplicado con la finalidad de encontrar irregularidades y poder sancionar. Eso si, las sanciones no son grandes cifras para que el ciudadano pague y no decida llevar el caso a los tribunales. De 2.000 en 2.000 €, se recauda bastante. ¿Qué otras medidas estrella de ejecutivo progresista se irán al garete? Los famosos 400 € que casi seguro desaparecerán para aquellos cuyos ingresos superen los 24.000 €, y en los que nos gastamos la mitad del superávit. El “cheque bebé” tiene todas las papeletas de ser modificado o, puede que, cancelado. El tipo de gravamen para aquellas rentas de capital que ahora es del 18 % variará al alza, agravando aun más los ingresos procedentes de las bolsas y mercados, los intereses financieros, los dividendos… De momento, junto con la deducción por vivienda, son los pilares de la restructuración tributaria que en un corto plazo se llevará a cabo con el único fin de recuperar ingresos. Esos ingresos que formaban parte de un superávit que se esfumó con medidas y políticas irrisorias e incontundentes que han agravado una crisis de endeudamiento sin horizonte de recuperación.
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