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Dudas
y medidas
Poco margen de actuación le queda al Banco Central Europeo. La política monetaria en Europa solo la puede llevar a cabo el BCE, ya que los países no tienen competencias. En una época como la actual de contracción económica, los bancos centrales se inclinan por bajar los tipos de interés para inyectar así liquidez a la economía. En Europa, el precio del dinero se sitúa en el 1,5 %, el nivel mas bajo desde que la institución adquirió las competencias en 1999. Y no se descartan nuevas bajadas. En los Estados Unidos, se sitúan cerca del 0 %. Hay quien califica a Trichet, Presidente del BCE, como predecible ya que, desde que en enero situó el precio del dinero en el 2 %, ha habido noticias desalentadoras que no han cambiado la forma de actuar del presidente. Se ha conocido que hay riesgo de deflación en Europa, que la recesión es más profunda y que la crisis de crédito se ha agravado aun más. El BCE ya actuó mal el pasado mes de julio cuando subió los tipos de interés y era de todos conocido que se avecinaba un huracán económico. Pero tampoco acertaron otros con sus actuaciones: EE UU dejó caer Lehman Brothers y el Banco de Inglaterra aseguró que no iba a salvar a la banca y en estos momentos tiene el sistema financiero seminacionalizado. Trichet nunca ha escondido que sus políticas eran anti – inflacionistas, pero quizás es ahora cuando debe aparcar esa idea. Una actuación de bajada de tipos de interés por parte de un Banco Central es una política monetaria expansiva que tiene como objetivo inyectar dinero a la economía con el riesgo de crear inflación, es decir, subida de precios. Cuando un aumento de la oferta monetaria eleva la cantidad de dinero (al ser más barato, hay más cantidad de “billetes” en una economía), el resultado es una subida del nivel de precios (inflación) que reduce el valor de cada euro. Con este exceso de oferta monetaria, la población consume o invierte, aumenta la demanda y se reanima, así, la economía.
Pero el dinero no llega a la población directamente del BCE, sino que es este último el que rebaja el precio del dinero a las entidades financieras para que lo puedan prestar más barato a las familias y empresas. Y en España, si hay algo de lo cual la gente se queja, es porque las inyecciones de liquidez no llegan a la población. Llegar, si llega. Lo que pasa que en España la banca cobra los créditos hasta un 43 % más caro que en la zona euro. Los tipos de interés reales, los que importan a los que solicitan un préstamo, se sitúan en los niveles más altos desde 1996. El precio del dinero de nuevas operaciones del conjunto de las entidades de crédito se sitúa en el 5,02 % en el mes de enero; muy por encima del 2% al cual estaba el precio del dinero en la zona euro en dicho mes. Si hablamos de créditos a familias, los bancos y cajas aplican casi un 6 % y se sitúan en el 8,72 % si los créditos son para el consumo. Los tipos de interés reales, lejos de decrecer, continúan aumentando dificultando la recuperación económica. Y aun más cuando los salarios crecen a medida que lo hace la inflación; ahora la inflación decae, los salarios crecen menos (o están congelados en algunos casos) pero el coste del capital aumenta. Las empresas tampoco se libran de esta subida ya que su coste de financiación se ha endurecido hasta un interés medio cercano del 5 % si la cuantía del préstamo no supera el millón de € (créditos tipo de pequeñas y medianas empresas). Culpen si quieren a las entidades financieras pero juegan con la confianza. Con España inmersa en una crisis económica y después de una época en la cual se concedían créditos sin pensar en un futuro, crecen las probabilidades de no recuperar el capital prestado o no hacerlo en el tiempo pactado. Es decir, que la morosidad aumenta y la banca tiene que protegerse las espaldas cobrando el dinero más caro y pagando los fondos recibidos a un precio por encima de sus intenciones con la intención de captar liquidez. Y la alta remuneración que ofrecían por los depósitos no la van a poder mantener con un Euribor en mínimos históricos. El negocio de la banca no es más que prestar más caro que lo que se paga por lo que se recibe. El interbancario sigue cerrado, es decir, los bancos no se prestan entre ellos, ni siquiera los nacionales siendo las únicas alternativas para captar liquidez la de acudir a la ventanilla del BCE y las subastas de liquidez con aval del Estado. Y aunque se ha cerrado el grifo de los préstamos, se estima que los vencimientos de deuda emitidos por los bancos y cajas en los últimos años asciende a 80.000 millones de €. Muchas sucursales de uno de los bancos más importantes de España solo conceden créditos a sus clientes por medio de fondos ICO, no se arriesgan y lo único que hacen es tramitar créditos personales con el Estado. Pero ya saben, para algunos es más fácil culpar a la banca de la restricción de crédito mientras que se toman medidas para reactivar la economía que no cumplen con los objetivos.
Y no crean que la banca no prestando, está salvada. Les comentaba antes que el negocio bancario es tan sencillo como vender más caro de lo que se compra. Pero detrás de ello hay multitud de operaciones que pueden dañar al sector bancario. Y una de esas operaciones es el “short selling”. Conocidas como ventas a corto o posiciones cortas, es una operativa que consiste en aprovechar la caída de una acción. Ante la perspectiva de que un valor va a caer, el inversor recibe prestadas unas acciones, las vende en el mercado y las recompra cuando está mas baratas para devolverlas a su prestamista. Así, se gana la diferencia entre el precio de venta inicial y el de compra posterior. Son operaciones sofisticadas llevadas a cabo por grandes inversores cualificados y que tienen poca regulación. La banca española ha pedido a la CNMV que tome medidas para evitar la “masacre bursátil” que estas operaciones pueden generar. Para que se hagan una idea de la repercusión que tienen estas maniobras, desde que se obligan a declarar estos fondos de inversión alternativos han negociado un 33,18 % del Banco Popular y un 9,17 % del Santander. No
desesperen. No centren toda su ira en el sector bancario y recuerden,
como ya les he dicho en otras ocasiones, que siempre nos quedará
el Plan E… |
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aqui el blog de Pablo Arce
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