|
|
¿Para
que Vuelta Ostrera?
Miguel
Gómez
estudiante de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)

El proyecto
de la construcción de una depuradora en la ría de San
Martín de la Arena, perteneciente a la cuenca fluvial del Saja-Besaya
en Suances, una pequeña villa costera y turística de Cantabria,
se antojaba necesario allá por el año 2001, y como consecuencia
de ello se realizó una fuerte inversión para edificar
la depuradora más moderna posible y ponerla en funcionamiento
lo antes posible. Esta inversión, cercana a 24 millones de Euros,
fue en su momento realizada por el Gobierno de Cantabria, el cual, viendo
imprescindible la construcción de la depuradora, cometió
un terrible error: construir el edificio "87.450 metros cuadrados
del estuario del río Besaya de manera injustificada, ya que existían
otros emplazamientos posibles a 500, 1.300 y 3.500 metros de distancia
del lugar elegido y sin invadir el dominio público"-según
ha declarado ARCA, la asociación para la defensa del Medioambiente
en Cantabria. Hasta ahí todo bien, diréis: vale, paramos
el proyecto y miramos otro emplazamiento. Bien, la denuncia fue pronunciada
cuando ya había empezado el proyecto, y la sentencia del Tribunal
Supremo por la cual la depuradora debía ser demolida se dio lugar
una vez estaba el edificio en su última etapa de construcción.
El resultado, ARCA ha emprendido acciones legales contra la depuradora
y los encargados del proyecto y ha obtenido además los apoyos
del Gobierno de España, obteniendo así la recomendación
de hacer que la depuradora se tire y se busquen otras alternativas que
no dañen las marismas y el estuario del río. Hasta su
demolición la depuradora sigue funcionando haciendo que las aguas
del lugar estén como nunca han estado, haciendo las delicias
de todos los habitantes de esta villa y de sus miles de turistas veraniegos.
Según esta asociación "los objetivos de ARCA con
relación al conflicto de Vuelta Ostrera siempre han sido dos,
la recuperación de la marisma de Cortiguera y conseguir un buen
plan de saneamiento para la cuenca Saja-Besaya", pero, se preguntarán
ustedes, ¿de verdad van a tirar a la basura más de 24
millones de Euros por eso?, ¿de verdad daña una depuradora,
que no deja de ser un edificio que limpia, al estuario de un río?,
¿de verdad vamos a jugar con la felicidad de la gente que ha
visto como, por fin, sus aguas eran de una vez aguas, y no chocolate
con residuos químicos? La respuesta a todas estas preguntas planteadas
las tiene la organización, que ha decidido tirar a la basura
la inversión, echándole la culpa a los creadores del proyecto
(que, sin duda, no están exentos de culpa) en vez de buscar soluciones.
¿Que vamos a hacer? ¿La tiramos y luego la construimos
unos metros más lejos? Mientras tanto, la depuradora sigue trabajando
al mismo tiempo que ve como el reloj de arena que marca su defunción
está cada vez más cercano. ¿Nosotros, los ciudadanos?
Pintamos tan poco en estas cosas que nadie sabe qué decir. De
momento, no volverán los días de playas de aguas cristalinas
hasta dentro de un tiempo, un largo, largísimo tiempo. Dejemos
en manos de los que mandan este tema. Yo solo quiero añadir que,
personalmente, antepondría las necesidades de la gente, que recordemos
vive del turismo, a "87.450 metros cuadrados del estuario del río
Besaya'', además de que la depuradora no destroza ese lugar.
Pero esa es solo mi opinión. Juzguen ustedes mismos. Mientras,
nosotros seguiremos disfrutando del poco tiempo que nos queda de limpieza.
Como siempre, no haremos nada hasta que sea demasiado tarde. Dicho queda.
|
Medio
Ambiente
Opina sobre este artículo
|