Por
un nuevo modelo urbano
Los grupos ecologistas apuestan por un nuevo modelo de tráfico
en Torrelavega, que favorezca la sostenibilidad de la ciudad
Ana
Maria Fernández Peñalba estudiante de bachillerato, Colegio
La Paz, Torrelavega (Cantabria)
Infografia, Ana Mª Fernández Peñalba
Torrelavega,
una de las ciudades españolas que soporta una mayor contaminación
industrial, sufre, además, las secuelas del modelo urbano imperante,
ciudad que centraliza servicios, en medio de una maraña de localidades
dormitorio, lo que obliga a un denso tráfico diario de entrada
y salida, culpable de contaminación atmosférica y acústica,
inseguridad vial, efecto barrera para la circulación peatonal
y ciclista, perdida de espacio público por la ciudadanía,
problemas de salud (alergias, EPOC y estrés), carga económica
para el municipio, falta de conciencia ecológica y perjuicios
para el comercio minoristas, afectado de malas condiciones de acceso,
frente a las facilidades de las grandes superficies de la periferia.
Si
revisamos el pasado, hasta hace tres décadas, dos grandes carreteras
nacionales (N-634 y N-623) atravesaban el centro urbano de la ciudad,
en el cruce de cuatro caminos. Torrelavega se liberó de estos
grandes flujos circulatorios al construir las autovías que rodean
la ciudad.
Sin embargo, a pesar de la notable mejoría que supuso para el
tráfico urbano, también generó junto a otros factores
urbanísticos e industriales, fenómenos como la dispersión
de las zonas residenciales y de trabajo en base a procesos de especialización
del suelo, que no hacen más que fomentar el uso del automóvil.
Las autovías y vías de gran capacidad acortan los tiempos
de trayecto, alejando al mismo tiempo los destinos cotidianos.
Muchos ciudadanos torrelaveguenses han desplazado su lugar de residencia
a pueblos de diferentes municipios, como Cartes o Reocín, pero
no por ello desaparece la necesidad de desplazarse muchos días
a la semana hasta Torrelavega, ya que siguen estando aquí sus
centros de trabajo, educación, compras, etc.
Para entrar y salir a la ciudad, es imprescindible el uso del coche
particular causando a diario, grandes atascos en calles céntricas
y sobre todo en las entradas y salidas de la ciudad.
Tanto
ciudadanos de Torrelavega como turistas que nos visitan en verano, reconocen
que el tráfico es un gran problema en esta ciudad, pero no por
ello parece ser prioritaria la necesidad de afrontarlo seriamente.
Las políticas tradicionales no salen de la espiral que suponen
las medidas de aumento de la oferta . Es decir, como solución
a los atascos, se construyen más carreteras, se amplían
las ya existentes y se dota a la ciudad de más plazas de aparcamiento.
Y las consecuencias son siempre las mismas: Se utiliza más el
coche y comienzan a ponerse en circulación más vehículos.
Al haber una mayor oferta y más conductores, los promotores urbanísticos
encuentran un mercado más nutrido de potenciales clientes, destinando
así más espacios periféricos y alejados entre sí
pero cerca de las carreteras de gran capacidad para instalar allí
sus proyectos. Este efecto es conocido como Demanda inducida y documentos
oficiales como el Libro Blanco de la Movilidad, reconocen que la ampliación
de una plaza de aparcamiento genera 10 nuevos desplazamientos.
En
Ecologistas en Acción, se han realizado varios trabajos afirmando
con una actitud positiva que existen condiciones adecuadas para cambiar
la situación de dependencia y uso abusivo del coche particular
en Torrelavega. Esta es una ciudad pequeña, compacta, con un
centro fácilmente transitable a pie o bicicleta y un perfil orográfico
llano que favorece de nuevo el tránsito ciclista. Además
se cuenta con las grandes infraestructuras periféricas y con
una estación céntrica de tren (FEVE) que supone un medio
de transporte alternativo.
Esto indica que las soluciones deben afectar a dos ámbitos de
la movilidad: la interior y la que se deriva de los desplazamientos
comarcales y extra comarcales o también llamada interurbana.
En cuanto a la movilidad interior nos planteamos: ¿Para qué
introduce la gente el coche en la ciudad? Y la respuesta es clara: Para
atravesar la ciudad y estacionar en sus calles. Por lo que la solución
radica en dar la posibilidad a la gente de satisfacer esas necesidades
sin tener que introducir el coche en el casco urbano, a excepción,
claro, de residentes con garaje y causas de fuerza mayor. Entre las
soluciones a este tipo de movilidad están: la orientación
de flujos circulatorios por el centro para destinarlos solo en dirección
salida y estableciendo entradas a través de los bulevares radiales
para impedir que para viajar de Barreda a Campuzano por ejemplo, se
pase por el centro. También se tomarían medidas como la
extensión de los carriles bici, la ubicación de zonas
de aparcamiento en zonas estratégicas del centro, la utilización
de un medio de transporte colectivo que conecte las áreas de
estacionamiento perimetral con el centro, instalar señalización
orientativa en las periferias hacia los cinco grandes puntos de recepción
de vehículos foráneos (Mercado de Ganados, Zona Industrial,
Hospital de Sierrallana, Feria de Muestras y Zona Comercial), acondicionar
y eliminar las barreras arquitectónicas para favorecer la movilidad
peatonal, fomentar el transporte público…
En cuanto a la movilidad interurbana, aparte de algunas de las soluciones
ya mencionadas anteriormente también hay otras como: la unificación
en una estación intermodal de todos los medios de transporte
colectivo, la compatibilización de los horarios de los distintos
medios de transporte, poner medios y servicios informáticos de
gestión municipal para informar de las ventajas del coche compartido,
etc.
La
complejidad del asunto no permite improvisación. Así pues
se requiere un replanteamiento eficaz de la movilidad urbana que permita
reconvertir las calles de vías de comunicación automovilística
a calles de disfrute público, encuentro social, comercio y cultura,
y cuyas medidas deberían estar perfiladas por un Plan Integral
de Movilidad Urbana, algo que en Ecologistas en Acción Cantabria,
lleva mucho tiempo reclamando.
En definitiva, es preciso tener en cuenta que una ciudad donde las políticas
de movilidad se basen en medidas de complacencia con el coche particular
y menosprecio del resto de modos de desplazarse, estará abocada
a contar con una movilidad atrofiada, devoradora de suelo y generadora
de importantes impactos ambientales y sociales. Actuar de ese modo no
pasará nunca de ser una mera gestión mientras que lo necesario
es analizar las raíces del problema para encontrar y aplicar
soluciones. Esto supone realizar un verdadero replanteamiento de la
movilidad, algo que parece desgraciadamente lejano en Torrelavega.
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