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2006


 

 

 

 

 

 

 

El fin de las playas

Alejandro Gómez

Un reciente estudio del Centro Superior de Investigaciones Cientificas, ha corroborado lo que las Universidades de Cantabria y El Pais Vasco vienen machaconamente exponiendo desde hace un tiempo: las playas del Cantabrico desapareceran en su mayoria, por culpa de un cambio climático que elevara el nivel del mar hasta quince metros, y eso pese al rellenado artificial de nuestras playas y los planes en marcha, lo que hace urgente planear el urbanismo teniendo en cuenta, que muchos jardines de adosados seran, dentro de 20 años, patria de mejillones.
En el año 2050 el mar se habrá comido una media de quince metros de cada playa del Cantábrico, por los que si no ponemos remedio muchas de las playas que sirven para crear nuestra riqueza, y nuestro desarrollo turistico desapareceran o se veran reducidas a algo simbólico.
Desde hace meses científicos de varias universidades exponen el alcance del cambio climático a responsables municipales de toda España y les piden que lo incorporen como variable a los planes de ordenamiento urbano. «El cambio climático no es de mañana, es de ayer: la ola de calor de 2003 en Europa mató a más de 30.000 personas», dijo recientemente José Manuel Moreno, biólogo de la Universidad de Castilla-La Mancha y coordinador del informe del Ministerio de Medio Ambiente sobre el impacto de este fenómeno en España. Ese trabajó cuantifica el aumento de la temperatura media en nuestro país hacia 2100 en un máximo de 7º C y alerta de una disminución importante de las precipitaciones, si bien los efectos del cambio climático serán menores en el litoral. Las zonas costeras se enfrentan, por su parte, a otro problema: el ascenso del nivel el mar.



Javier Medina, director del Grupo de Ingeniería Oceanográfica y de Costas de la UC que ha estudiado lo que pasará en nuestras costas, ha explicado que el 50% de la población mundial vive al borde del mar, que 70 millones de europeos residen en municipios costeros y que los 500 metros de suelo próximos al mar acogen en el continente bienes y servicios por valor de un billón de euros. «Europa gasta cada año en su franja costera 3.200 millones en protegerse de inundaciones y de la erosión, y otros 5.400 millones en la recuperación de los bienes y servicios afectados por esos problemas».
El nivel del mar ha subido una media de 2,5 milímetros anuales en las últimas décadas. Sólo eso, sin la aportación extra del deshielo acelerado de glaciares y de la Antártida y Groenlandia, supondrá una elevación de entre 15 y 20 centímetros hacia 2050. Las playas del Cantábrico retrocederán por esta causa unos 15 metros; las del golfo de Cádiz, unos 10 metros; y las de la Costa Brava, el sur de Canarias y el sur de Baleares hasta 70 metros. En estas últimas zonas, a la subida del nivel de mar, se sumarán cambios en la dirección del oleaje que harán que los arenales giren para colocarse perpendiculares a las olas, avanzando en un extremo y retrocediendo en otro, en el que desaparecerá la playa.
Los cientificos piensan que ante este hecho se tomaran medidas solo paliativas, que la gente no aceptara el hecho y pretendera rellenos masivos. Habrá sitios donde eso sera una pequeña soluciónserán la solución, pero no en otros casos. Debemos admitir que muchos de nuestros arenales se perderán, y con ellos una parte de nuestra forma de vida, y de nuestra propia vida.

En Cantabria, el Grupo de Mareas adscrito al Área del Medio Marino del Instituto Español de Oceanografía (IEO), departamento que lidera María Jesús García, ha advertido que el Mar Cantábrico incrementa todos los años sus niveles a razón de 1,8 milímetros al año (desde 1944); una tendencia que puede acelerarse en los próximos años.
Las agresiones que sufre la atmósfera por parte del llamado Primer Mundo parece estar en el origen de «estas variaciones. Aunque la subida en términos absolutos es importante, en el caso del Norte de España no lo es tanto en términos relativos por sus cantiles y sus mareas vivas», admitió García.
«Preocupa más el Mediterráneo, porque allí no hay marea y las subidas absolutas y relativas coinciden. El impacto es mucho mayor», insistió la responsable del IEO. «Por supuesto que aún tenemos tiempo de invertir tendencias y controlar los ascensos. ¿Cómo? Cumpliendo los mandatos del Protocolo de Kioto y, sobre todo -enfatizó-, no construyendo tanto en la costa. Debemos alejarnos de ella, porque el problema ya no es que suba el mar, sino que nos estamos metiendo dentro de él».

Si García es relativamente optimista, no lo es menos César Vidal, miembro del Grupo de Ingeniería Oceanográfica y Costera de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universidad de Cantabria.
«En principio, el impacto es relativo en Cantabria, porque la costa es muy alta (...) Lógicamente, el mayor daño se revela en los deltas, como el del Guadalquivir o el Ebro, o en ciudades-delta, caso de Nueva Orleans, Holanda...», señaló Vidal.

Eso sí, reconoció que, «si se cumplen del todo los modelos climáticos con vistas a los próximos cien años», la situación también se puede tornar preocupante para el litoral de la comunidad autónoma y, sobre todo, para las urbanizaciones muy pegadas a la costa, como sucede en Somo. «El modelo nos da que el mar va a aumentar mucho más rápido de nivel, y ese incremento se sitúa entre el medio metro del que hablan los más optimistas y los dos metros que citan los más pesimistas».

No puede ser de otro modo. Vidal es contundente: «Seguimos calentando el planeta, y al calentarse el mar, el agua se expande y el nivel sube. En el caso de Santander, la ciudad es alta y los muelles están medio metro por encima de la cota de la pleamar viva. Además, habría soluciones para impedir que la mar anegue la capital, porque hablamos de un plazo de tiempo largo. Ahora, el problema son los saneamientos ya que se ejecutan a cota fija con respecto al nivel del mar. Vamos, que el saneamiento de la Bahía de Santander, por ejemplo, lleva pendientes referenciadas al nivel del mar.
Otro riesgo mediomabiental grave so las soluciones . Asi, desde hace varios años el sistema de dragado que la Autoridad Portuaria de Santander (extracción de sedimento en la canal de entrada a la Bahía y depósito en zonas próximas a Cabo Menor), esta descapitalizando de arena todo el sistema dunar de El Puntal y, a la par, Las Quebrantas, que ceden progresivamente metros al mar. Tal es así que el puerto ha solicitado ayuda a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que ha diseñado un nuevo plan de dragado -verter el material extraido en Latas para retroalimentar el sistema-, que ha empezado a dar algunos frutos, deteniendo, al menos de momentos el retranqueamiento de las dunas, dando la impresión de entrar en una fase de estabilidad.

 




Medio Ambiente

 

 

 

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