Mi
lucha es su vida
Ignacio Pardo de Santayana, naturalista, director de la Fundación
Zoo de Santillana
Miguel
Gonzalez, Carlos Fernandez, Nilo Merino Recalde estudiantes de bachillerato y secundaria,
Colegio La Paz, Torrelavega (Cantabria)
Fotos: Nilo Merino Recalde
El
ingeniero de Caminos José Ignacio Pardo de Santayana, ha dedicado
su vida a la preservación del medio natural, a través
de la protección de especies en riesgo de extinción, y
de una ingente labor de concienciación, divulgación y
educación medio ambiental, especialmente en el campo de la biodiversidad,
cuyo centro es el zoológico de Santillana del Mar (Cantabria),
que ha construido y mantiene con el apoyo de su mujer, Maribel Angulo.
El
nacimiento a principios de este año en su zoológico de
un macho de orangután de Sumatra, primero que nace en cautividad
en España, supone un espaldarazo a su labor para la protección
de una de las especies más amenazadas, y abre una esperanza en
la preservación del planeta, y en la construcción de generaciones
comprometidas en la lucha contra su destrucción.
De
hecho, ADENA/WWF ha valorado recientemente sus instalaciones como una
de las cuatro mejores de España y uno de los centros conservacionistas
más destacados de Europa.
Su
labor trasciende del mero trabajo de exhibición y cuidado de
animales para realizar programas divulgativos en las radios, tareas
educativas en los colegios, edición de libros, investigación,
desarrollo de programas científicos y formación de personal
especializado en proyectos de protección de la naturaleza.
La fundación Zoológico Santillana del Mar ha invitado
a un grupo de redactores de Enredados a visitar las instalaciones y
conocer todo lo relacionado con el programa de cria en cautividad de
orangutanes de Sumatra, y en especial al nuevo miembro de la familia.
Son pocos los orangutanes de Sumatra que nacen cada año en cautividad
en nuestro continente. El modesto Zoo de Santillana del Mar tiene la
suerte de contar con 5 de los 180 ejemplares que hay en toda Europa.
Adam y Ann llegaron al zoo en Diciembre de 1994 totalmente de rebote.
Su antiguo hogar en Bristol había tenido problemas con ecologistas
y debía cerrar. Ésta era una gran oportunidad para que
Cantabria contase con dos de estos ejemplares.
Era tal la relación de estos animales que nada más finalizar
el traslado, Ann se quedó preñada. Una gran noticia, sobre
todo porque estos orangutanes ya mayores eran considerados de gran calidad
genética debido a que salieron de su país natal.
La pequeña orangután llegó al mundo tras 8 meses
y 17 días de gestación. Su nombre, María. Pero
la poca experiencia de la nueva mamá, obligó a los cuidadores
a separar a la cría de su madre y criarla personalmente. Ignacio
y Maribel, los dueños del centro, cuidarían a la pequeña
María como si de su hija se tratase durante sus dos primeros
años de vida. Tras 9 años, la pequeña María
se hizo adulta y el coordinador internacional decidió mandar
un orangután macho para criar con ella debido a que ésta
era genéticamente muy valiosa y debía reproducirse.
María y Budy se conocieron, y lo suyo fue un flechazo. Fruto
de este “romance” se han unido tres nuevos integrantes a
la familia. Primero fue la pequeña Victoria, nombre debido al
logro de haber sido el primer orangután hembra nacida en cautividad
en España. Tan solo trece meses después nacería
Juliana. Estas dos crías recibirían un trato igual que
el de su madre de pequeña. Ignacio y Maribel empeñarían
todo su amor, actuando como padres, para cuidar a los dos pequeños.
Poco después de cumplido el año comenzaron a juntar a
las dos pequeñas con sus padres biológicos. Progresivamente
las crías fueron reconociendo a María y Budy como sus
propios padres.
Tras este proceso, María estuvo recibiendo anticonceptivos hasta
el año pasado. Y se ve que no perdieron el tiempo, ya que ahora,
13 meses después, ha nacido el pequeño Silvestre. Él
se ha convertido en el primer orangután de Sumatra macho en cautividad
nacido en nuestro país. Hemos tenido la oportunidad de pasar
una tarde con el pequeño Silvestre y con Ignacio y Maribel. El
cariño y la devoción que tienen estas dos personas por
los animales, se refleja en las miradas y los gestos hacia el nuevo
integrante de la “familia”. Un miembro al que colman de
besos, arrumacos y caprichos. Se parecen tanto a nosotros, que el cariño
que tú les ofreces, te lo recompensan. Hemos podido ver como
Maribel daba de merendar a Silvestre y como el pequeño se dormía
abrazándola. Fue tan enternecedor que difícilmente lo
olvidaremos. Silvestre con la energía renovada no paró
de jugar con nosotros hasta que nos marchamos y nos estuvo mirando hasta
que desaparecimos de su vista. Esta especial familia, devuelve los risueños
gestos de sus cuidadores produciéndoles una felicidad que, pocos
momentos en la vida, según ellos, pueden igualarlo.
Mientras tomábamos fotografías de Silvestre, un corro
de niños rodea a Ignacio. Estos niños, al conocer de cerca
a estos preciosos animales, quizá aprendan a valorarlos viendo
su lado más humano. Y es que no podemos olvidar que somos parientes
muy cercanos.
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Natural
1º premio nacional de periodismo 2010
1º
premio fotografia 2010