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Veneno en el aire Blanca
Martinez, Torrelavega
Días atrás, dos reporteros de la revista Interviú (el redactor José Antonio Ayuso y el fotógrafo Fernando Cárdenas) han estado en Torrelavega realizando numerosa entrevistas y mintiendo encuentros con grupos ciudadanos, ecologistas y hombres vinculados a la lucha ciudadana (caso de Tate) con la intención de elaborar un reportaje sobre la contaminación en nuestra ciudad y su impacto en la salud de la población. Fruto de ello, la revista ha sacado a la luz un reportaje que no deja muy bien parada a nuestra ciudad. En pocos días, un equipo de “el ojo público”, un programa de televisión española que se emite los jueves a las 10 de la noche, se acercara a nuestra ciudad con igual motivo. El programa esta presentado por Juan Ramón Lucas, al mismo tiempo presentador de las mañanas de Radio Nacional de España, por lo que también la emisora publica se hará eco del tema. El
artículo que publica “Interviú” se titula
“Veneno en el aire” y alerta y estudia las emisiones de
dióxido de azufre, los vertidos en el río Besaya, las
lluvias de amoniaco y los miles de personas con afecciones respiratorias.
De hecho ya en marzo, los vecinos de Torrelavega pidieron que su localidad
se declarase zona de atmósfera contaminada, pero hace un mes
el Ayuntamiento aprobó una moción en contra.
De la mano de esa asociación ecologista, Interviú repasa la actividad de las tres grandes industrias de la ciudad (Sniace, que produce celulosa de fibra corta, viscosa y poliamida 6, Solvay, que fabrica productos químicos, y Aspla, encargada de la transformación de plásticos) y la impunidad con que estas han contaminado el aire con gases tóxicos y han vertido en el río cantidades ingentes de residuos industriales. Ante estas denuncias Juan Carlos Guerra, director el CIMA (ofician municipal de gestión medioambiental) alega que no se puede aplicar el adjetivo de contaminada a la ciudad entera, a la vez que el concejal de Medio Ambiente Pedro Aguirre, del PSOE, asegura: “En 2006 tuvimos emisiones altas de sulfuro de hidrógeno, pero en 2007 no se superan los umbrales”. Uno de los hechos mas trascendentes que denuncia la revista es la situación sanitaria. Según los redactores, tras la recabar la información de Tate (enfermo de cáncer de vejiga), el cáncer es una enfermedad habitual en Duález, un pequeño pueblo de Torrelavega, situado enfrente de Sniace, por donde pasan los vertidos tóxicos que van a parar al río Besaya. Concepción García, de 74 años, es vecina de Tate y otro ejemplo vivo de esta realidad: “Hace dos años me operaron de un tumor en el pecho. Mi madre y mi marido han muerto de cáncer. Hay que estar viviendo aquí para saber lo que estamos respirando”. La mujer tiene motivos para estar indignada: ha soportado toda su vida los gases contaminantes de las fábricas y ahora quieren poner otra central térmica en el pueblo: “Me parece estupendo que pongan fábricas, pero no en el núcleo urbano”. Un reciente informe medico realizado por los especialistas Vitoria y Rodríguez Calderón puede relacionar directamente ciertas afecciones con la contaminación de Torrelavega. Estos dos expertos en epidemiología de la Consejería de Sanidad de Cantabria, afirman que los ingresos por causas respiratorias son en Torrelavega un 90 por ciento superiores a la media de Cantabria y los ingresos por causas tumorales y cardiovasculares están un 30 por ciento por encima de la media de la comunidad. Pero el informe no ha sido remitido al ayuntamiento, ni ha tenido trascendencia a la hora de plantear soluciones. En el colmo de la ironía, la consejeria afirma que en Torrelavega ingresan más por causas tumorales, pero eso no significa que haya más cáncer. Y en cuanto a las enfermedades respiratorias, ingresan más pero no se sabe si hay más enfermedades respiratorias”. Floren Enríquez opina que “si las conclusiones son tan alarmantes, es porque algo pasa”.
El hecho mas contrastado que ofrece la revista reside en el olor y en el río. La empresa Sniace tiene situadas balsas de lejías bisulfiticas junto a la desembocadura del río Besaya. Estas balsas vierten casi mil litros por segundo de residuos industriales, así como cloro con ácidos. Las balsas carecen de controles elementales y medidas de seguridad como membranas de aislamiento, por lo que toda esta agua estancada se está filtrando, denuncian los vecinos. La revista explica que a mediados de julio de este año, la Comisión Europea (CE) dio dos meses a España para que explicara cómo iba a resolver la contaminación de la cuenca del Besaya. Durante años tanto Sniace como otras fábricas de la zona han vertido de modo incontrolado aguas residuales y metales pesados, destrozando esta cuenca y provocando un fuerte hedor por toda la zona. “Eso sí, en agosto paran para que en Suances, que está a seis kilómetros de aquí, no noten tanto la contaminación y los turistas no se espanten”, apunta Concepción García, que vive a escasos metros del vertido. El concejal de Medio Ambiente de Torrelavega señala que “en cuanto a los vertidos, cito a la ministra Narbona, que estuvo recientemente en Cantabria: han mejorado”.
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