Marta
Bustamante estudiante de secundaria, Colegio
La Paz, Torrelavega (Cantabria)
Imágenes y fuente: LaSexta y Guillermo Álvarez
Escribo
sobre Félix (1928-1980) porque siempre me pareció
un hombre admirable y el 30 aniversario de su muerte me parece
la ocasión adecuada para contar brevemente su historia
llena de hazañas y conmovedores momentos. Se trata no sólo
de un ecologista con visión de futuro, sino sobre todo
de una persona sensible y buena.
De
niño se enamoró perdidamente de la naturaleza. Todo
su tiempo libre lo pasaba al aire libre, respirando aire puro,
escuchando el silbido del viento, oyendo mitos y leyendas de las
gentes del pueblo,… en dos palabras: era libre.
A los 12 años su padre le regaló unos prismáticos
de campaña y poco más tarde tuvo la gran oportunidad
de formar parte en una batida para cazar lobos.
Su
alegría no podía ser mayor a excepción de
cuando los vio. Entonces creyó que la hermosura del animal
era inefable, indescriptible, sin igual.
Pasaron los años y Félix llegó a la universidad.
Estudió medicina porque “Podía estudiar los
misterios de la Naturaleza condensados en el cuerpo humano.”
Terminada la carrera, no abandona el campo. No ve esa necesidad
imperante de aquel entonces por alejarse de lo que él consideraba
más bello, la naturaleza. Es un hombre inquieto, despierto,
lleno de curiosidad por conocer y experimentar.
Comienza a ser el hombre admirado y respetado que todos conocemos
rescatando el arte de la cetrería. Gracias a ella divulga
sus primeros libros, trabajos y de más publicaciones. Aparece
en la televisión. Su éxito es fulgurante. Usa su
conocimiento y las historias que le contaban de niño para
hacer ver a los españoles de entonces lo importante que
es cuidar nuestra tierra porque sólo tenemos una y es de
todos. Ése es el verdadero sueño de Félix:
dar a conocer su pasión y conseguir que otros la compartiesen
también. Sin embargo, poco a poco, sus alegres y bellos
sentimientos se fueron convirtiendo en angustia y preocupación
al ser consciente del terrible daño que le hacemos a la
madre naturaleza.
Por ejemplo, gracias a él, España fue el primer
país europeo que promulgó leyes para la protección
de las aves convirtiéndose por tanto en uno de los pioneros
en medidas medioambientales.
Sé
que has muerto hace muchos años, treinta para ser exactos,
pero aún así yo creo que sigues presente. Al fin
y al cabo, tu mensaje de unión con la naturaleza, de vuelta
a los orígenes, y sino al menos, protegerlos, es universal
y casi me atrevería a decir eterno.
He visto tus capítulos del Hombre y la Tierra muchas veces.
Me encantan porque cuentas historias, leyendas, anécdotas,
recuperas la tradición oral que hemos o estamos perdiendo.
Gracias a ti he descubierto la belleza intrínseca de la
Naturaleza, la vida. ¡Qué hermoso es ver los animales
y plantas con tus ojos! ¡Cómo supiste verlo cuando
en tu época todo el mundo se iba a las ciudades y el campo
quedó relegado a un segundo plano!
Félix, espero que sepas y comprendas lo importante que
has sido y sigues siendo para el medio ambiente en España.
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