EDAR
Reocin
Un aplanta de secado térmico que protege el medio ambiente
Celia
Cruz estudiante de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
Las E.D.A.R. son plantas que se dedican a la depuración de aguas
residuales para reducir su contaminación.
Una planta de secado térmico de E.D.A.R. en Cantabria se sitúa
en el municipio de Reocín.
La finalidad de la planta es tratar únicamente los fangos procedentes
de las E.D.A.R. (Estación Depuradora de Aguas Residuales).
Esta planta de Reocín se dedica a tratar los fangos procedentes
de las aguas residuales urbanas, es decir, de la actividad humana. Sus
contaminantes habituales son: arenas, grasa y aceites, nitrógeno
y fósforo, agentes patógenos,...
Los fangos llegan a la planta con una sequedad de aproximadamente un
23% y una vez tratados, tendrán una sequedad de entre 85 y 90%.
Los fangos son transportados en camiones con remolques construidos especialmente
para esta labor. Una vez en la planta, los camiones descargan los fangos
en fosos.
La función de estos fosos, llamados fosos de fangos, es la de
recibir y almacenar los fangos hasta su tratamiento.
Los fangos son transportados hasta las líneas de secado por unas
bombas de husillo.
El calor generado para el secado de los fangos proviene de dos motores
de gas. Se aprovechan los gases de escape que salen, aproximadamente,
a 400ºC, y entran en unas calderas, donde existen dos circuitos
de aceite térmico, uno de alta temperatura y otro de baja temperatura,
calentando estos dos circuitos de aceite hasta 280ºC aproximadamente.
Al secador llega el aceite gracias a unas bombas se recirculación
situadas en las calderas. El secador recibe el fango en su interior.
En la parte exterior tiene un carter donde entra el aceite de temperatura
alta. A su vez, el secador girará para que el fango se pegue
a sus paredes y entre en contacto con el carter de aceite. En el interior
del secador existe, también, una circulación de aire,
el cual se calienta con el aceite de baja temperatura.
Del secador el fango sale en forma de polvo, y pasa a un ciclón
que se encarga de separarlo. A través de unos tornillos sinfines
llega el producto seco ya, a una peletizadora que se encarga de compactar
el polvo y convertirlo en unos granos o pellets. Esto sería el
producto definitivo, que se transporta mediante unos tornillos hasta
un silo con una capacidad de 200 toneladas.
El destino de estos pellets es el de fertilizante agrario. Son retirados
en camiones directamente desde el silo.
La planta de Reocín cuenta también con varias instalaciones
auxiliares. Una de ellas es la de evaporización del agua de proceso,
la cual se encarga de evaporar el agua eliminada a los fangos en el
proceso de secado, después de haber sido filtrada.
Otra es la de desodorización de la planta, un equipo destinado
a depurar la purga de gases de las líneas de secado y venteos
de determinadas zonas de la planta.
Todos estos procesos son controlados desde la sala de control, adonde
llega toda la información a través de programas instalados
en los ordenadores, desde los cuales se maneja y controla todo.
Estas plantas de secado térmico son muy importantes para el medioambiente
porque sino los fangos que en ellas son tratados acabarían en
los cauces de los ríos contaminándolos.
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