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Sobre
Candido y Morala
Fernando
Leon de Aranoa

Cuentan
en México que una noche estrellada, en una placita solitaria
del barrio de Coyoacán, Pablo Neruda rompió una farola
de una pedrada para que la joven a la que cortejaba en un banco pudiera
ver las estrellas. Pasó la noche en Comisaría, pero le
valió la pena: había conseguido besarla. Esta vieja y
conocida historia resonaba en mi cabeza cuando escribí la secuencia
en la que Santa, el protagonista de «Los lunes al sol»,
se enfrentaba a juicio por haber reinventado el delito de Neruda: romper
una farola en el transcurso de una movilización en defensa de
su puesto de trabajo y del de sus compañeros.
Las risas del público impedían a menudo en los cines escuchar
los diálogos entre Santa y su abogado, que le conminaba a pagar
la farola. La cantidad era pequeña, y las consecuencias a las
que el personaje se enfrentaba en aquel juicio, dolorosas sólo
para su amor propio y para su ética del trabajo, que no es poco.
La escena que pronto tendrá lugar en los Juzgados de Poniente
de Gijón tiene un argumento similar, pero no será divertida.
Si nada lo impide, los trabajadores Cándido González Carnero
y Juan Manuel Martínez Morala serán juzgados en ella de
acuerdo a un guión que nunca se debería haber escrito,
porque recupera la inquietante tradición de aplicar soluciones
penales a los conflictos sociales. Entre los años 2004 y 2005,
cientos de trabajadores se manifestaron en Gijón en defensa de
sus puestos de trabajo y sólo a dos de ellos, los más
significados por su activismo y su compromiso con la supervivencia de
los astilleros a través de los años, se les responsabiliza
de los daños que esas movilizaciones causaron en el mobiliario
urbano. Ellos se declaran inocentes. Su absolución permitiría
la reconstrucción de la confianza en los mecanismos que vertebran
el adecuado cumplimiento del contrato social, sin temor a represalias
individuales en un marco de demandas e intereses colectivos.
A Cándido y a Morala se les acusa de haber roto otra vez la farola
de Neruda. No para poder ver las estrellas: para ver mejor el trabajo
y a los trabajadores. Dicen que, por amor, al poeta no le importó
pasar una noche entre rejas. Hoy, escucho a Cándido y a Morala
decir en los medios de comunicación que no les importa ir a la
cárcel si es por defender el trabajo. Son éstos tiempos
difíciles para los poetas y para los sindicalistas íntegros.

Fernando
León de Aranoa es director de cine y ha dirigido, entre otras,
la película "Los lunes al sol", "princesas"
y "barrio". Participa en la campaña de solidaridad
con Cándido y Morala.
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