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Biografias |
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Jesus Polanco Javier Trueba
Uno
de los más destacados periodistas del franquismo e irredento
molestón del régimen, Emilio Romero, califico a Jesús
de Polanco como uno de los pocos hombres capaces de “glorificar,
putear, encumbrar, descalificar, chulear, animar y amedrentar a una
clase política entera”. No es posible saber si era una
constatación de hechos vividos por el periodista, o una premonición.
Pero valga como ejemplo de aquella afirmación, la famosa anécdota
ocurrida en el restaurante Jockey de Madrid, en el que ante significados
comensales, Don Jesús alzó firme su voz para proclamar
a toda la sala “No hay cojones en España para negarme una
televisión”. En agosto de 1989, unos meses después,
el gobierno de Felipe González le otorgaba la licencia de la
primera televisión de pago española, Canal plus. Anécdotas
como esa, o aquella que sitúa a D. Jesús en el Palacio
Real, tras una recepción, en la que el Rey tras una explicación,
y al descubrir a su espalda al editor apostillo “Siempre que don
Jesús esté de acuerdo”, han alimentado la fama de
un hombre ambicioso, influyente y manipulador, dominador de la escena
política española desde la transición. Una fama,
merecida o no, que oculta otro aspecto tan importante o mas, la de creador
de un imperio de comunicaciones de indudable calidad, que aporto a los
medios españoles un estilo moderno y cosmopolita y que ha alimentado
la cultura y la modernidad de la clase media española como ninguno
otro lo ha hecho.
Hijo
adoptivo de Cantabria, donde radico la sede histórica de la Fundación
Santillana (en la Torre de Don Borja de la villa de Santillana del Mar),
el editor fallecido el sábado 21 de julio en Madrid, nació
en esa misma ciudad en 1929. Su historia es la clásica de un
hombre hecho a si mismo, que huérfano desde muy niño hubo
de superar adversidades y ascender en su profesión desde las
posiciones mas bajas del escalafón. Estudio la carrera de derecho
en las aulas de la Complutense en la calle San Bernardo, junto a juristas
del nivel de José María Ruiz-Gallardón y Federico
Carlos Sainz de Robles, al tiempo que sufragaba sus gastos vendiendo
libros a domicilio. Terminados sus estudios en 1953, oriento pronto
su carrera al mundo editorial, al constatar, como en una ocasión
explicó, que era tan mal escritor, que era preferible ganar dinero
con las letras de otros, todo un alarde de pragmática sabiduría.
En 1958 fundaría la Editorial Santillana, una editorial llamada
a ser una referencia en nuestro país, pero que no cuajo hasta
1970, afectada por “un golpe de suerte”. En aquel año,
el ministro de educación, José Luís Villar Palasí
ponía en practica la Ley General de Educación, ante la
cual, solo el grupo de D. Jesús, conocedor del terreno, fue capaz
de tener a punto los libros de texto de aquel año, dicen las
malas lenguas que gracias a la filtración a D. Jesús de
todo el entramado de la reforma por parte del subsecretario de educación
Ricardo Díez Hochtleiner, alias Jolines. Comenzaba así
una historia de “aciertos”, que sentó las bases de
su imperio económico. Tras el “éxito editorial”,
el grupo se consolida con la creación del grupo de medios Timón
en 1972, que consigue en la agonía del régimen los permisos,
de manos de Fraga Iribarne, para iniciar una aventura editorial que
nacería oficialmente en mayo de 1976, bajo la dirección
oficial de José Ortega Spottorno, y que estaba llamada a convertirse
en adalid de la nueva sociedad española. Polanco se incorporaría
al nuevo diario como consejero delegado y posteriormente como presidente,
aunque con o sin cargo orgánico, seria siempre el alma mater
del proyecto. El triangulo se completaría con la creación
en 1979 de la Fundación Santillana, nacida con el ánimo
de promover y estudiar nuevas técnicas educativas y de comunicación,
y de difundir la cultura. La cobertura financiera y jurídica
de este conglomerado se alcanzaría en 1984, con la creación
la sociedad Promotora de Informaciones Sociedad Anónima (PRISA),
que seria la base de la gran expansión de los siguientes 20 años.
Pero las dudas sobre algunos de sus pasos, o su larvada guerra con parte de la comunidad periodistica o con parte de la oposición conservadora, no deben desmerecer la realidad constatable de un empresario rico e influyente, cierto, como tambien innovador y estimulador del panorama cultural, que ha convertido a España en un peso pesado de la información y la cultura europea, que ha impulsado editoriales de prestigio que han colocado en el futuro a la cultura española, caso de Taurus, Alfaguara, Altea o Aguilar y que desde posiciones de reconocimiento como la Academia Europea de las Artes y de las Ciencias, Fundación de Ayuda contra la Drogadicción o Fundación Escuela de Periodismo, han contribuido de forma decisiva a la edificación de la España actual.
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