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Negociar,
¿que?
Noelia
Ruiz
estudiantes de periodismo, Pamplona (Navarra)


En
este barullo de propuestas que vivimos estos días sobre nuevas
leyes de aborto, suicidio asistido, pensiones o reforma militar, un
silencio (además del que acompaña a nuestra política
económica) se ha dejado notar, el del gobierno ante las palabras
de Otegui, recién salido de Martutene. Este propugnaba en ese
momento que la negociación política es la única
salida, y que más pronto que tarde se volverá a ella.
El silencio del gobierno ha causado inquietud en algunos medios sociales
y políticos, pues es similar a los previos que nos condujeron
hace cuatro años al último intento fallido de solución
pacífica.
Ya entonces, Zapatero dijo en uno de los puntos de la propuesta, “Por
eso (porque a ETA no le queda otro camino que disolverse), y convencidos
como estamos de que la política puede y debe contribuir al fin
de la violencia, reafirmamos que, si se producen las condiciones adecuadas
(…), apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes
del Estado y quienes decidan abandonar la violencia (…)”.
Y no sabemos si esa filosofía sigue en pie, aunque si lo fuera,
aparentemente, al menos, sería comprensible mantenerla, si no
fuera por nuestra experiencia de engañados.
En cualquier caso, ese intento de la sociedad española de negociar,
no es solo atribuible a Zapatero. Tras aquella declaración, y
en el primer debate sobre el estado de la Nación la mayoría
del Congreso de Diputados decidió respaldar la propuesta del
presidente de Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero,
de abrir negociaciones de paz con el grupo terrorista ETA. Todos los
partidos del congreso, exceptuando al Partido Popular, apoyaron la propuesta
de “dialogar”, esta expresión que tanto utiliza nuestro
presidente de gobierno, con una organización que lleva casi cuarenta
años matando a inocentes por sus ideas políticas. Durante
estos cuatro años, una de las causas fundamentales en el distanciamiento
entre los dos grandes partidos españoles ha sido la postura ante
esa negociación. Algunos medios de comunicación intentan
a atribuir este enfrentamiento a la posición del PP frente a
dichas negociaciones. El pacto antiterrorista firmado por PSOE y PP,
afirmaba en su primer artículo que “el terrorismo es un
problema de Estado. Al Gobierno de España le corresponde dirigir
la lucha antiterrorista, pero combatir el terrorismo es una tarea que
corresponde a todos los partidos políticos democráticos,
estén en el Gobierno o en la oposición”. La oposición
siempre se ha quejado de que el PSOE se ha obstinado en hacer responsable
al PP de quebrantar dicho pacto acusándole de deslealtad, cuando
en realidad ellos mismos están otorgando un cierto poder político
a un grupo de asesinos.
El gobierno socialista ha pretendido hacer creer a la sociedad española
que el Partido Popular se limita a llevar a cabo el papel de la oposición,
manteniéndose contrario a las propuestas del PSOE. Aunque se
nos quieran convencer de que el PP “está solo”, también
se oponen a la negociación con ETA, y si cabe con mayor firmeza,
la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo, que
piden respeto, justicia y dignidad para ellos mismos, y para los que
ya desagraciadamente no están. Una prueba de ello, han sido las
reiteradas convocatorias de manifestaciones que bajo lemas, como “Por
ellos, por todos Negociación en mi nombre ¡NO!”,
han jalonado esta legislatura. En ellas y en otras muchas expresiones
públicas un amplio sector del país ha pretendido mostrar
su total desacuerdo hacia cualquier tipo de negociación con los
asesinos de ETA, quienes tanto dolor y sufrimiento han provocado en
España.Así, la AVT, el foro de Ermua, Basta Ya y otros
colectivos consideran que quienes sostienen que a través del
diálogo resulta posible llegar a algún tipo de acuerdo
con aquellos que asesinan, chantajean y extorsionan, se equivocan. Tal
como el asesinato de barajas, o el posterior de Francia demostró.
Mientras tanto partidos nacionales como los socialistas o izquierda
unida, no han tenido ningún pudor en firmar alianzas y pactos,
o en hacer la vista gorda a estos, con grupos que o no repudian la violencia,
o directamente la encubren, especialmente en ayuntamientos de muchas
partes de España, no solo del País Vasco. Este hecho a
llevado incluso a la discrepancia, al abandono o al ostracismo a lideres
históricos como Rosa Díez, Nicolás Gutiérrez
o Rodriguez Ibarra.
Resulta irónico que por la libertad de expresión y por
la democracia que tanto defienden las dirigentes del PCTV, se pueda
asesinar a la gente de una forma tan vil e impune. Y recordemos en esto
que hay muchas formas de asesinar, y en algunas no se muere. Consideramos
sorprendente que el gobierno, con toda su buena fe, pretenda firmar
un pacto de paz por el cual la banda terrorista abandone las armas,
“sin exigir nada a cambio”. En estos años, mientras
el partido socialista ponía todo su empeño en llegar a
un acuerdo, dicha organización se dedicaba a poner bombas, incluso
en su tan apreciado país.
El
terrorismo que ha practicado ETA, se puede comparar con el vivido en
Irlanda del Norte por el IRA que pretende la unión de las dos
Irlandas. A diferencia de que este caso el IRA antes de negociar con
el gobierno británico, han entregado las armas a cambio de concesión
de una autonomía al Ulster. El régimen autonómico
que tiene Irlanda del Norte, es mucho menos amplio que el que tiene
el País Vasco, en la actualidad, y aún así ETA
no se conforma.
Está
claro que todos los españoles, coincidimos en que esto no puede
seguir así, pero ¿es ésta la mejor forma de afrontar
el problema? Quizá tanto un partido como el otro deberían
dejar a un lado sus rivalidades y llegar a un acuerdo, aunque parece
ser que es imposible. No sabemos si será una cuestión
de talante o de firmeza ante el terrorismo, lo que si está claro
es que no se puede consentir que esta situación vaya a más,
y no creo que la forma más adecuada de acabar con esta injusticia
sea dándoles un voto de confianza a unos asesinos y mucho menos
aprobar sus peticiones que tantas muertes han causado. De cualquier
forma no entendemos que les piensa dar el gobierno a cambio del cese
del terrorismo, ¿perdonar las penas de los encarcelados?, ¿la
independencia?, ¿hasta donde se cederá? Esperamos que
las muertes y los daños causados por estas personas, si aún
se les puede llamar así, no les hayan servido para conseguir
lo que querían.
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