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Ave,
Barcelona
Luis
Javier Alvarez
Estudiante de bachillerato, Marquina, Vizcaya
Infografia: ElMundo.es

Como
no soy vecino de Barcelona, no puedo vivir el problema, ni sentirlo
con la pasión de los catalanes, pero si como ciudadano y como
español, sentir una cierta perplejidad ante el inicio de una
monumental infraestructura, que puede, puede, poner en riesgo una de
las obras cumbres del genio humano.
Es cierto que los ingenieros, incluso el colegio de ingenieros de caminos
de Barcelona, han manifestado que no ven que existan problemas técnicos
para abordar la obra y poder construir un túnel casi bajo la
Sagrada Familia. Exactamente a 40 metros de profundidad y a menos de
un metro de los cimientos. Es cierto que existen métodos muy
seguros (caros) , tanto como que la obra se podrá abordar en
su plenitud hasta que una vez iniciada, y medidas continuamente las
deformaciones del terreno, no se verifique que la idea teórica
de lo que se va a hacer coincide con lo que realmente esta pasando.
También es cierto que la magnitud de las consecuencias si se
produjera cualquier desgracia seria tal, que podría acabar con
la vida política, como mínimo, de muchos políticos,
por lo que es de prever que se hayan tomado todo tipo de precauciones,
tantas como se han tomado en obras muy delicadas como el enderezamiento
de la Torre Inclinada de Pisa o la estabilización de la Catedral
de la Ciudad de Méjico. Aunque, eso si, esas fueron obras ineludibles
de defensa, no caprichos de ataque.
Lo
que si me llama la atención es el desprecio con que algunos vecinos
han tratado el tema en múltiples post que han aparecido en la
prensa digital, comentarios como aquello de “con todo lo que están
tardando en hacer la catedral, aunque se caiga tendrán tiempo
de rehacerla”. Un desprecio que posiblemente nazca de un clima
de desconfianza y amargura ante la actuación de las autoridades
en este tipo de temas, y recodemos lo ocurrido en el Carmelo o los recientes
acontecimientos con las infraestructuras viarias y eléctricas,
que llevan a la gente a una actitud de desden hacia todo aquello que
no sea su propia casa, por que no olvidemos que las obras, no solo van
a desafiar la estabilidad de la Sagrada Familia, sino de decenas de
casas en una de las zonas más céntricas de la ciudad.
En la lucha contra este trazado destaca sobremanera la figura de Joan
Rigol, ex alto dirigente del parlamento catalán, que ha sido
quien ha dirigido todo el proceso de alegaciones de los colectivos que
se oponen al trazado urbano del ave. Rigol ha presentado alegaciones
al Ministerio de Fomento y al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias
(ADIF), responsable de las obras del AVE, manifestando reiteradamente
que esta dispuesta a acudir a los tribunales, si es preciso, a fin de
paralizar la obra. Sus declaraciones se produjeron al tiempo que la
junta constructora de la Sagrada Familia publicaba varios informes técnicos
que advierten de la grave temeridad que supone construir el túnel
del AVE por la calle Mallorca. Informes que fueron elaborados por el
Colegio Oficial de Geólogos de Cataluña, por los ingenieros
industriales Rafael Casals y Santiago Cardenal, y por la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando.
Informes que se suman a los emitidos por el Comité Español
del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, por la dirección
de obras de la Sagrada Familia, y por 101 profesores de 43 universidades
de 12 países, que han, y siguen alertando del "peligro"
de este túnel.
La base de estos informes negativos reside en la convicción casi
plena de que cualquier vibración producida por las obras del
túnel del AVE podría producir desprendimientos en el templo.
Hecho confirmado porque recientemente se han encontrado en el suelo
dos piezas de 'trencadís' de la fachada de la Gloria, que "probablemente"
han caído "a causa de vibraciones", lo que ha llevado
a la colocación de redes protectoras.
Bonet, jefe de obras de la Sagrada Familia ha recordado en los últimos
días que ya hay dos túneles que cercan el monumento, uno
por la calle de Provença (línea 5 del Metro) y otro en
la calle de Marina (Línea 2), por lo que la estabilidad del subsuelo
ya es precaria, aun más si tenemos en cuenta que el subsuelo
de la calle de Mallorca "no es el mismo" que el de Provença
y Marina.
Otra de las quejas radica en los estudios geológicos. Estos,
claramente insuficientes para muchos técnicos, se han basado
en la realización de sondeos cada 100 o 150 metros, tras los
que se ha obtenido un promedio, procedimiento valido para los terrenos
rurales o naturales, pero poco exacto para los urbanos. Bonet ha añadido
que la Sagrada Familia no es el único inmueble que estaría
en riego por el túnel del AVE, y recordó que el informe
que han elaborado los ingenieros Casals y Cardenal también alerta
del peligro en que se encontraría La Pedrera así como
el túnel de la calle de Balmes de la línea ferroviaria
Vallès.
Aun así, el gobierno catalán se mantiene firme en el trazado
elegido, amparándose en el gran retraso en las obras que un cambio
supondría, y en el hecho de que es el gobierno central el responsable
de la obras. Un agrio debate político se mantiene en torno al
caso, con posiciones muy cerradas y encontradas, en un trazado que,
pese a lo que las autoridades demuestran, supone desechar alternativas
una repercusión mucho menor, y mas baratas. Un trazado que supone
construir un túnel a menos de un metro de los cimientos de una
obra insigne, construir a cuatro metros de sus muros una pantalla subterránea
de hormigón y afrontar un túnel, que pese a lo que se
diga, soportara un tren que tiene un peso mayor que un metro, que discurrirá
a una velocidad mayor, a menos profundidad que el metro, con mas vibraciones,
mas gases, y mas presupuesto que si discurriera por el litoral. ¿Qué
intereses esconde pues esta obstinación?
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