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Bibiana
se ha ido
Alejandra
Martín
estudiante debachillerato, Santander

Pero
por los cerros de Úbeda, igual que el que la nombró. Lo
de la igualdad entre sexos se ha convertido en una obsesión.
Dicen que el año que viene habrá una asignatura sobre
ello en cuarto de eso. Hay paridad (o paridas, no se), ahora un ministerio.
¿O no?. Y es que hace unos días, un grupo de periodistas
de Onda Cero contaban que al intentar ponerse en contacto con este nuevo
ministerio, se habían encontrado con que no tenían el
número de teléfono, ni la dirección. Pues se fueron
a la web del gobierno, y a la de la Moncloa, y hasta a la de la bruja
Lola, y tal ministerio no aparecía. Bueno, pues no pasa nada,
será un olvido, se dijeron. Así que tomaron el camino
de preguntar a Telefónica. Y cuál será su sorpresa
cuando descubren que en las páginas amarillas tampoco saben nada
del tema, hasta el punto que la telefonista les discutía que
tal ministerio existiese.
Es cierto que parece que les han dado poco dinero, y que carece de medios,
con lo que su utilidad es discutible. Pero sea mucha o poca la cantidad
de dinero que se ha destinado para este ministerio, al final es dinero.
¿Para qué?. Para la igualdad no, para las bomberadas.
Porque al final lo que nos hace iguales es la igualdad de oportunidades
y esa nace de la ley, la ley que sobre industria, comercio, trabajo,
sanidad o lo que sea otro ministerio hará. Y la igualdad nace
de la educación, en valores y en comportamientos, pero también
en formación. Nosotras necesitamos estar bien preparadas para
poder imponer nuestros derechos. Necesitamos saber matemáticas,
química o lengua, no hacer pancartas, juegos y redacciones. Y
desde luego necesitamos que se eduque en la cultura y la sensibilidad
y el respeto a los hombres, no que les pongan un teléfono para
que cuando les entren las ganas de matar a una tía se desahoguen
dando la chapa a una operadora, que es la mayor tontería que
he oído en años. Y eso que oigo muchas al cabo del día,
de mis compañeros masculinos sobre todo. Pero es que la tonteria
resulta sangrante, no tanto por el despilfarro en algo inutil y carente
de utilidad, sino por las consecuencias que puede tener. ¿Os
dais cuenta que podria darse el caso de que un maltratador contumaz,
acudiera a ese teléfono, pusiera verde a una mujer, la maltratase
impunemente de forma verbal ... y gracias a los impuestos que ella paga?.
Todos nos hemos dado cuenta, y hace tiempo, que el diccionario esta
lleno de expresiones y de palabras que en su misma definición,
son una discriminación, y hasta un desprecio a la mujer. Y eso
debe ser motivo de acciones concretas para corregirlo, porque, que duda
cabe, el lenguaje nos influye. Pero de ahí a crear un ministerio,
con lo que eso implica, solo para cambiar el lenguaje… Y es que,
me parece a mi, las palabras no hacen daño, pero las intenciones
que esconden si. Y ahí si se debe actuar. Que maestro es una
palabra muy bonita, salvo que te la digan en Jerez de la Frontera, por
que te estarán llamando cornudo.
Yo no estoy en contra de la igualdad entre sexos, que no soy tan gilipollas.
Pero a veces las cosas se hacen tan mal, que aquello a lo que pretendemos
defender se convierte en algo ridículo, presa fácil de
los chistes y el deprecio de los más tontos de cada lugar. De
todas formas, yo no hago bandera de la igualdad entre sexos, sino de
la igualdad entre personas. Tanta necesidad de igualar los derechos
efectivos de hombre y mujeres veo, como la de elevar a la categoría
de normal los derechos de los inmigrantes, los parapléjicos,
los ciegos, los bajitos, los barrenderos o los del partido x. Y es que
muchas veces el silencio es el mejor grito Bibiana, de verdad.
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