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The Whip Maria
Izquierdo
Los descubrí, casualmente, hace un par de semanas, cuando buscaba en los festivales del norte, en realidad, el sonido de Vetusta Morla y Extraperlo. Y me encantaron. No se si por esa cara de niños buenos, de los que brota de pronto la energía de la niña del exorcista, si por tener en sus filas la rareza de una batería femenina, que con sus largas baquetas controla ensimismada toda la escena, o si por esa música compulsiva y adictiva de rasgo inclasificable. Y
es que después he podido averiguar, fijaros en mi ignorancia,
que The Whip es una de las grandes sensaciones del nuevo pop británico.
Nacidos como músicos en Manchester, han encandilado a la crítica
y al público por una pasmosa facilidad para entrecruzar música
electrónica con pop rítmico, o meter en vena espíritu
de rock a lo que solo es dance. No se muy bien. El líder de la
banda es un tipo de voz y carácter peculiar, él (Bruce
Carter, voz y guitarra), junto a Danny Saville (programaciones, sintetizadores),
Nathan Sudders (bajo) y Fiona Daniels (batería) no disimulan
en actuar y vivir como jóvenes intensos y narcisistas, volcados
en lo cotidiano a la música, la diversión y a lucir palmito
en revistas de tendencias, Y ello con una actitud igual a la de su música,
refrescante, impulsiva, arrolladora y muy actual. No se si pensado o
intuitivo, pero muy para gente de hoy. Los
críticos, que les adoran, han llegado a decir de ellos que son
lo mejor en dance desde el fenómeno LCD Soundsystem, al aunar
el minimalismo de Kraftwerk, el ritmo de Daft Punk, el aire rock de
Uncut o la contundencia de Happy Mondays. Y a ello debemos unir la capacidad
de estos chicos para rememorar las melodías scallydelia del Madchester
90 o la tensión electrónico de la club-music. Y en directo
mejor, doy fe, con la calidad y sonoridad del mejor estudio, la frescura
del mejor pop y el ritmo endiablado del mejor tecno.
Recientemente,
y recordando a quienes arrancaron con ellos, en las humedas calles de
Manchester (gente como Joy Division, Buzzcocks, Happy Mondays, Mr. Fingers,
808 State o A Guy Called Gerald”), Bud Carter reconocia que la
vida en su ciudad les había marcado. Un ambiente tan distinto
a las luminosas urbes del Mediterráneo influyó su música,
a la vez que crecer en una encrucijada cultural como la ciudad británica
les había abierto muchas perspectivas creativas, al moverse entre
calles que han sido, en los últimos años lugar de encuentro
de la música electrónica, el pop y el rock. En una reciente entrevista Sudders se lamentaba de ser ignorados en los feudos rock y Pop de Inglaterra, caso de Birmingham, donde el personal rechaza todo lo que no sea Brit Pop e incomprendidos en Francia y Alemania. “Solo nos entienden en ciudades cosmopolitas como Barcelona” recordaba tras su clamoroso paso por la ciudad. Quizá la clave de esa falta se aceptación universal sea, curiosamente su extremada capacidad de síntesis, “Solo queremos diversión, pasarlo bien y bailar, para contar sentimientos ya están otros. Nosotros simplificamos las cosas. Una estrofa, un estribillo, unos teclados fantásticos y una base rítmica que nunca nos deja huérfanos. Eso, una base rítmica que dobla esfuerzos al combinar lo digital de Saville con el vacileo de Fiona Daniel en su minúscula batería”, cuenta Carter. Pero
no os creáis que todo en Whip es electrónica para público
indie. En sus piezas hay mucho sabor a los rockeros de los 80, mucho
aire a Fleetwood Mac o a The Smiths. Y es que el ritmo, no es ya enemigo
de la melodía y las letras cuidadas, por las fronteras murieron
hace años, y los estilos se difuminan en cada nota, como dice
Sudders.
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