Maria
Izquierdo estudiante de bachillerato, Madrid
Conocí
de Pipettes a través del blog de Manuel Soleado. Antes de oír
su sonido, oí una pregunta. ¿Música o marketing?.
Y es que el grupo de Brighton, un autentico revival del sonido femenino
de los 60 y resucitador de los ritmos y formas de grupos como The
Shangri-Las y The Ronettes, ha sido, desde sus inicios, sospechoso
de ser la segunda edición de las míticas “Shampoo”,
un dueto juvenil al que supuestamente le componían sus éxitos
músicos de verdad como Saint Etienne y Kevin Shields. La historia
de Pipettes se inicio en septiembre de 2003 cuando en un bar de Brighton,
el Basketmakers Arms, las charlas sobre los grupos femeninos de la
época dorada, y sus números uno, empujaron a Julia,
una camarera, y Monster Bobby, un guitarrista, a iniciar un viaje
experimental en el tiempo. Ninguno de los dos viviría el éxito,
pero lo habían sembrado. Pronto se unieron a otras dos soñadoras
Rose y Becki, que tras la marcha de Julia en 2005 a The Indelicates,
formarían la banda definitiva con Gwenno, una presentadora
de televisión a la que conocieron tras un concierto en Cardiff.
Sin embargo, el trío era y es un septeto, puesto que siempre
se acompañan de sus cuatro queridos chicos, The Cassettes.
Envueltas en una estudiada mística y estética indie,
Pipettes, ha buscado desde su inicio volver a los orígenes
del pop, aquellos, según ellas, desvirtuados por el movimiento
Beatle. Para ello han recuperado un sonido eminentemente fresco, aderezado
con diademas, colores puros en los lunares de sus vestidos (los polka
dots), bailes sencillos, saltos, palmadas y estribillos recién
sacados de las academias de Olivia Newton John.
Es un sonido hervido en el estomago de Joe Meek, y reverenciado en
sus admirados Phil Spector, Berry Gordy, Carole King o Terry Melchor,
entre otros mitos pop, como hemos podido encontrar en su “We
Are The Pipettes” con temas como “Your kisses are wasted
on me”, “Pull shapes” o “Judy”, bailables,
tarareables y de producción y limpieza incuestionables.
Pero como razona Manuel Soleado, no esta claro que este éxito
del underground pop británico, sea tan espontáneo, sino
que mas bien solo sea un montaje de un productor avispado que, tras
hacer un casting de niñas monas y desparpajosas, nos ofrece
como en “Hair” tres caritas que ponen esa pose de “Eres
un chico malo, eres un chico malo, bribonzuelo, y me vas a oír”,
al más puro estilo de Aretha Franklin en “Think”,
mientras suena el ingenio y la voz de no se sabe quien. Y os cito
a Aretha porque, y eso hay que reconocerlo, hay mucho soul en cada
trompeta, cada violin y cada percusión de Pipettes, tanto como
el que ha insuflado Phil Spector en cada mínimo detalle de
esta banda , tocada de pop twee, armada en el esqueleto de Heavenly
y sacada con mucho brillo en cada impoluto sonido.
Pero entre tanto frescor y aliento a eucalipto, muchos críticos
no han ocultado en estos meses buenas dosis de antipatía sobre
estas chicas montadas en sus 7” y vinilos añejos.
¿Por que?, su lanzamiento, impecable y preciosista, desato
envidias. “I Like a Boy in Uniform” (School Uniform),
de Unpopular Records, fue un vinilo de buen gramaje, embutido en una
linda carpeta, con hojitas adolescentes en una edición limitada
de 500 copias. Tras él otro 7” , “ABC”, y
otro después “Judy” en Total Gaylord Records, este
en un vinilo de color fresa que daban ganas de meter en la boca y
saborear. En síntesis, marketing. Discos de imagen seductora,
dentro de una marca nítidamente diferenciada que juega mas
con el sentimiento y el atractivo compulsivo, que con el oído
del consumidor. ¿Es irresistible su música?. No se,
pero sus discos si.
Y ese aspecto es el criticable, máxime en una banda, que en
seis 7” y dos cd-singles, solo ofrece diez temas, poco para
enjuiciar a un grupo. Pero cuando este sube a un escenario tira por
la borda la sospecha, desmiente el mito de “hair” y nos
ofrece un pop girl group de los 60 donde las chicas cantan bien, se
mueven como los ángeles, nos retrotraen a un pasado idílico
con melodías deliciosas, instrumentación actual, sonido
intenso, ritmo in decadente y una sonrisa que nos hace caer a sus
pies
Con Memphis Industries, Pipettes ha publicado sus últimos dos
trabajos hasta la fecha; “Dirty Mind” y “Your Kisses
Are Wasted On Me”. El primero en formato analógico trae
dos nuevos temas, el que da titulo y “Because It’s Not
Love”. El segundo, ya digital, tiene dos temas nuevos sacados
de una sesión para la XFM. y varios acústicos, para
completar, un fallo tanta racaneria compositiva.
Pero por encima de dudas y envidias, la verdad es que Pipettes no
viene ofreciendo desde hace dos años un trabajo continuadamente
bien hecho y con una alta calidad. Queda ahora la prueba de fuego
de un próximo trabajo enteramente original, sin recopilaciones,
mas trabajo en directo y una revisión de sus coreografías,
divertidas, si, pero artificiales, con poca soltura y escasa gracia,
la suya, que es poca, para algunos críticos.
Revisaremos su imagen y su sonido en Santander, donde el Rip Curl
Girls Festival nos las ofrece, mirando con lupa ese glamour y ese
pop con diadema, lleno de palmas, pianos trotones y coros saltarines,
esa mezcla los aromas del doo-wop con el estilismo de ABBA, y esa
agitación power-pop con el punk. Ya veremos para cuanto tiempo
tendremos bailes y besos a la luz de las Shangri-La’s del siglo
XXI.