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La
oreja descuartizada
Maria
Izquierdo
estudiante de bachillerato, Madrid
Blanca
Campo Diaz de Castro y Ana Diaz (estudiantes de bachillerato, Colegio
La Paz, Torrelavega)
Fotos
blog.eitb24.com, www.blogdemusica.com, www.elmundo.es

Por
sorpresa ha cogido a todos sus seguidores, la ruptura inesperada del
grupo La Oreja de Van Gogh. Si, ha sido una noticia impactante que sin
lugar a dudas ha conmocionado a sus fans, que para nada esperaban esa
noticia. Tras 11 años, 5 álbumes y más de 6 millones
de discos, Amaia «planta» a La Oreja de Van Gogh y lanza
su carrera en solitario.
Tras la ruptura nos enteramos que, aunque no se mostraban en público,
la banda tenía grandes diferencias internas, razones para dar
este paso y decidir separarse. Según las declaraciones del batería
del grupo se puede deducir que ya hace tiempo había problemas
en el seno de LODVG: “la situación era insostenible desde
hace medio año. Teníamos desavenencias -aclaró
el músico- a la hora de componer los discos, aunque Amaia simplemente
se limitaba a escribir las letras y los demás componíamos
la música. De un tiempo a esta parte ha habido una serie de problemas
dentro del grupo que al final han desembocado en que Amaia haya tomado
la decisión de abandonar el grupo y emprender su carrera en solitario”.
Y es que las letras de la donostiarra hipotecaban, a decir de sus compañeros,
con su oscurantismo y melancolía, la línea musical del
grupo, que ellos deseaban más pop y desenfadada.

Por su parte Amaia, la solista, emitió un comunicado en la pagina
oficial de grupo donde decía algo que contradecía estas
declaraciones: “He escuchado muchas tonterías sobre la
relación que tengo con los chicos de LOVG y sólo puedo
decir que en estos últimos años he convivido más
con ellos que con nadie y que los quiero como a hermanos. Mucho de lo
que soy como persona lo he aprendido con ellos.”
Tras las declaraciones y la sorpresa, el resto de los componentes permitieron
que corriese la noticia de que Paulina Rubio sería la nueva voz,
ya que ellos querían continuar con el grupo que, además,
tenia ya a estas alturas muchos compromisos firmados, de gira y de grabación.
“La voz en el próximo disco la pondrán nada menos
que la "chica dorada" del pop mexicano, Paulina”. Esto
es lo que se oía en casi todos los medios de comunicación,
que reproducían las declaraciones del convertido en portavoz
de lo que quedaba del grupo: el batería.
Afortunadamente
para todos los fans de la Oreja, y desgraciadamente para otros suponemos,
la noticia de que Paulina seria la nueva vocalista del grupo quedó
desmentida en un comunicado de Sony-BMG a través de la pagina
oficial del club de fans: “La chica dorada no sustituirá
a Amaia Montero como vocalista de La Oreja de Van Gogh”.
La decisión de la ruptura ha acarreado no solo sorpresa e incomprensión,
sino muchas críticas. Muchos fans se sienten traicionados Esta
noticia a traído críticas hacia el grupo, puesto que los
fans se quejan del tiempo, el cariño y el dinero depositado en
La Oreja. Muchos seguidores, incluso, ya poseen en venta anticipada
entradas para conciertos ahora, en cierto modo devaluados, por la falta
de Amaia Montero, no sabiéndose aun la postura que ante este
problema plantearan los productores de esos eventos.
Al parecer, el motivo principal de la ruptura arranca de la mala relación
entre Amaia Montero, la vocalista, y Pablo Benegas, el guitarrista,
discrepancias de raíz política, de gustos y de comportamientos,
que vienen de bastante tiempo atrás y que en la actualidad se
habían hecho ya insoportables. De hecho, ya desde principios
de 2007, Amaia había tanteado la opinión de la discográfica,
recabando apoyo para una hipotética carrera en solitario, que
ahora ya no tiene vuelta a tras.
Algunos medios ya se habían hecho eco de esta situación
con anterioridad, lo que choco con el hermetismo de la banda que había
intentado que la situación interna no trascendiera. Hasta que
el año pasado, en un festival benéfico celebrado en Perú,
Amaya mantuvo una gruesa discusión con su grupo, que llevo a
que saliera al escenario sin sus compañeros, actuado con la compañía
de la banda de Alejandro Sanz. Ahí ya saltaron las alarmas.
Una segunda llamada de auxilio surgió cuando a raíz de
la publicación de “guapa” (vaya ironía de
titulo), el País realizo un elaborado reportaje sobre el grupo,
que más que analizar este disco, ofrecía una imagen ronca
del grupo, muy alejada de la que el público tenia hasta ese instante,
dulce e idílica. En la entrevista, titulada ‘Otra ración
de Oreja’, el periodista Manuel Cuellar (que tal como esta el
mercado, ha osado desafiar a un gigante como Sony BMG, manchando la
imagen de uno de sus productos estrellas), presentaba un grupo dividido
en dos mundos, el de una chica bien y ordenada, rodeada de una banda
de porreros infantiles, colgados de los videojuegos. Dos mundos de intereses,
ideas y gustos, difíciles de casar.

La sesión de fotos había comenzado en el Reina Sofía.
Amaya apenas había aguantado, nerviosa ante la imposibilidad
de fumar en el interior. Ya en la calle, la solista sacaba nerviosa
su reluciente de Louis Vuitton, ante la mirada critica de sus compañeros.
Una negativa de Pablo a sujetarla el bolso, ante un “¿No
me puedes ni aguantar el bolso?, había revelado, en dos pasos,
la mala leche que flotaba en el ambiente. Puestos ya a fastidiar, y
antes de que el fotógrafo saliera de su asombro, Pablo hurgaba
más en la herida con una pregunta lacerante, “Ese Vuitton
está hecho en Hong Kong, ¿no?”. “Todos mis
Vuitton son verdaderos, ¿qué te piensas?”, responde
medio ofendida Amaia”. Empezar así una entrevista no sirve
nada más que para revelar la insoportable levedad de la convivencia
del grupo, una acidez impropia de sus compañeros para con Amaya,
y un alarde de señoritismo por parte de ella, innecesario (criado
para soportar el bolso, incapacidad para soportar sin fumar, alarde
de bolsos y sus autenticidad…). Y todo en un minuto.
Fue una entrevista reveladora en la que se dibujaba a una Amaya sofisticada
y coqueta, compradora compulsiva que va por libre, fuma en exceso y
se encuentra más pendiente de su maquillaje que de sus compañeros.
Los otros tan poco salen muy favorecidos en el retrato de marras. Un
grupo de niñatos, que gastan el tiempo de los viajes en liar
porros y en jugar incesantemente a la PSP, abstraídos de un mundo
y de una compañera a la que ignoran. Tal cual.
En una pasaje de la entrevista, Manuel Cuellar llega a dudar de las
capacidades musicales de la cantante, ante su falta de capacidad para
definir un tema de Police que sirve de música de fondo a la furgoneta
en que el grupo se traslada para culminar la sesión de fotos,
todo ello mientras “de la parte trasera de la furgoneta llegan
efluvios de marihuana… Uno de los tres chicos se está preparando
un porrito”.
El resto de la elaboración de esta entrevista revela no solo
las desavenencias del grupo, sino la discordancia de su imagen real
con la que transmiten a sus fans. Amaia estará aquella mañana
mas pendiente de las compras que del trabajo, dejando al grupo y a los
periodistas varias veces solos por Madrid. Y esos defectos y falta de
madurez, han erosionado al grupo, que ya no rinde pleitesía a
su diva, como cuando eran adolescentes. Pero es que ellos tampoco están
para ser sacralizados. Se supone que un músico, escucha música,
pues bien, en medio de una charla sobre la evolución de la música,
y su posible vuelta a los orígenes del punk, el rock o el pop
de los ochenta, apenas saben de que están hablando, y mucho menos
conocen a grupos emergentes, números uno de las listas británicas,
como Arctic Monkeys, y eso desespera a Amaia, lo poco al día
que están sus compañeros.
Los coqueteos conservadores de Amaia, y la manifiesta radicalidad política
de Pablo, son solo añadidos a un problema de incompatibilidad
de personalidades, como vemos mas profundo.

El
grupo había comenzado, solo por afición, en 1996, durante
su etapa universitaria en San Sebastián. Ya formado se incorporo
Amaia Montero, que fue reclutada tras leer unos carteles colocados por
el campus, en los que se pedía una solista para completar la
formación, ante la innegable falta de voz de los otros cuatro.
Sus primeros pasos fueron poco prometedores, tocaban en los bares de
sus amigos. Su destino cambio otras presentarse al V concurso pop rock
Ciudad de San Sebastián. No ganaron, pero su maqueta fue oída,
y su salto a las emisoras locales les abriría el camino de la
fama. Su triunfo en la VI edición les permitiría grabar
con Epic/Sony Music en los estudios Ashram de Nacho Cano en Madrid,
y con Alejo Stivel como productor. Así nacía "Dile
al Sol", su primer disco y su primer gran éxito. De público
(mas de 150 conciertos en un año) y de critica (premio al mejor
artista revelación y el de mejor autor revelación en los
premios de la música de 1999). Un año después llegaba
su consagración con "El Viaje De Copperpot”, producido
en Londres y Paris por Nigel Walker. Después vendría "Lo
que te conté mientras te hacías la dormida" (2003),
y “Guapa” (2006), un nuevo éxito de ventas en España
e Ibero América. Y tras él, el final, “Más
guapa”, una celebración de una década de éxitos,
dirigido especialmente a sus fieles, que incluía las canciones
de “Guapa” y algunas rarezas.
Su composición clásica, la que ahora se rompe ha estado
formada por Amaia Montero (voz), Pablo Benegas (guitarra), Álvaro
Fuentes (bajo), Xabi San Martín (teclados) y Haritz Garde (batería).
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