Maria
Izquierdo estudiante de bachillerato, Madrid
Lo
mas famoso de Portugal ya no es el fado, sino The Gift. Sonia Tavares
(voz), Nuno Gonçalves (teclados), John Gonçalves (teclados,
bajo) y Miguel Ribeiro (guitarra, bajo), se han convertido en los últimos
años en el emblema indiscutible de la música portuguesa.
Un grupo de indy-rock, con un claro componente electrónico, que
cautiva por su armonía acústica y la poderosa y verticente
voz de Sonia Tavares, autentica música, en la actualidad, de
la música vecina. Pasados los tiempos de José Alfonso,
bien se puede decir que Madredeus y Gift son, hoy por hoy, el estandarte
de una joven y vigorosa generación de músicos lusos.
Esta semana han presentado en la sala Joy Eslava de Madrid su último
trabajo “Fácil de entender”.
Una de las curiosidades del grupo, es que ellos producen y editan sus
obras, alejados así del mercado de las grandes multinacionales,
que les han tentado ampliamente. La razón, eso les da la libertad
de no depender del mercado ni de las exigencias comerciales, manteniendo
así su propia estética.
Son en España unos casi desconocidos, en parte, por la falta
de sintonía tradicional entre las industrias discográficas
de ambos países, lo que hace que, tampoco alli se conozca mucho
de nuestra música. Sin embargo, a nivel internacional, es un
grupo, que pese a su juventud, han alcanzado ya un claro reconocimiento.
Graban con el prestigioso V2, sello de grupos como Paul Weller, Prodigy,
Rickie Lee Jones o Mercury Rev, han actuado con estrellas como Flaming
Lips o Cousteau, o han colaborado con estrellas cinematográficas
como Sofia Coppola o Jeffrey Eugenides.
Son un grupo de silencios. Tras un explosivo inicio en 1994, con discos
como Vinyl” (su primer trabajo) o “Film”, en que despuntaron
bajo claras influencias de Bjork o David Bowie. La voz de contralto
de Sonia Tavares, junto a la elegancia de su música, su musicalidad
inglesa y su capacidad de adaptación a ambientes sosegados o
trepidantes, convirtió a Gift en la prueba de que con imaginación
todo es posible. Llenaron teatros, se codearon con grandes como Coldplay,
como Radiohead, Coldplay, Massive Atack, Air, New Order, Moby o The
Divine Comedy…. Y desaparecieron.
No seria hasta 2003 cuando la banda de Tavares regresara a la tierra,
de la mano de un extraordinario “AM-FM”, que les consagro
como un grupo solidó, mas allá del triunfo de la novedad
o de una efímera genialidad. Con esta obra bajo el brazo, el
grupo nacido en la pequeña localidad norteña de Alcobaça,
comenzó a colgar el “no hay billetes” por Los Angeles,
San Francisco y Boston, grabando en ese año, en Milan, su primer
MTV Live. Dos años después, tras una agotadora gira, el
grupo conseguía en el MTV European Music Award, el premio a Mejor
Actuación, y la entrega de un mercado, que les había concedido
tres números uno. Ahora vuelven a la actualidad de la mano de
“Fácil de entender”, un complejo álbum que
incluye un cd de estudio, otro grabado en vivo y un dvd que cuenta la
diversidad creativa de un grupo que ya es un clásico. En total
15 canciones (parte nuevas y parte antológicas) y 13 mas en imágenes,
que demuestran que ya son una banda internacional, preciosista, elegante,
innovadora y de contrastada calidad escénica.
En línea de “AM-FM”, “fácil de entender”,
es un disco de dolor, de base soul y electrónica, en el que cada
canción se convierte en un susurro, en un quejido y en un llanto,
en la voz desgarrada y fría de Sonia Tavares, que junto a las
nuevas piezas recoge canciones tan hermosas como “Are You Near”,
tan valientes como “Wake Up”, tan misteriosas como “1977”
o tan calidas como “Bonita). Junto a ellas Gift regala sensaciones
sonoras heredadas de grupos como Depeche Mode, Erasure o Portishead,
casi cercanas a la música disco o, a veces, la melancolía
eléctrica de los noventa. Es, en fin, una música mestiza,
balilable, sentible y adorable, en la que los cambios de textura y de
ritmo parecen jugar al escondite con el espectador.
Si los ves mantente atento al guitarrista, alternando continuamente
bajo y tecladito, mientras juega con los pedales para añadir
matices; el bajista también lleva su teclado y a ratos deja todo
para ser una pieza indispensable de la coreografía, cual go-go,
al batería, sumergido en un mundo rodeado de de decenas de teclados,
efectos, cuerdas y mil samplers. Pero por supuesto, mantén la
mirada en Nuno Gonçalez, el teclista y compositor, haciendo segundas
voces, casi femeninas, conduciendo a la banda con su acordeón,
desde la altura de una torre de babel de instrumentos. Y frente a ellos,
Sonia, la autora de las letras, desgarrada entre pasos de baggle, y
danzas dieciochescas. No te lo pierdas.