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Torrelavega,
mi casa
Paula
Gonzalez Peña
Estudiante de Ciencias audiovisuales,
Universidad de Burgos

“Allí
dónde la desmesurada polución aspirada en pequeñas
dosis, provoca altas sensaciones de felicidad. Allí dónde
las fábricas son culpables del cambio climático en pequeñas
hectáreas. Un lugar dónde al menos un miembro de cada
familia se ganó el pan en la misma empresa. Dónde las
calles, se revelan ante la lógica y el protocolo urbanístico.
Dónde las palomas son casi negras o rosas, y ninguna conserva
íntegramente su cuerpo ni su dignidad. Donde la Lechera no es
una marca de bollos, y Royal nunca fue una marca de postres. Un lugar
dónde los carros del simago, forman parte de la fauna acuática
del río principal.
Un lugar en el que para visitar el Amazonas más salvaje sólo
tienes que preguntar por Pista Río. Que tiene sus propios personajes
populares y sus propias leyendas…
Dónde hay gente que cree que Popo y Joselito han sido alguna
vez compañeros de farra.
El único sitio de España, dónde la palabra Inmobiliaria,
tiene un significado mucho más amplio.
El único lugar en el que parece que el cine se pasó de
moda, y decidieron quemarlo o tirarlo.
Una ciudad respetable, dónde los curas y las monjas siempre estuvieron
muy separados. Hasta que me fui yo.
Un sitio, en el que nos gusta dar vueltas a las cosas y por eso lo llenamos
todo de rotondas. Dónde las fuentes nunca funcionaron.
Allí dónde los centros neurálgicos de reunión
juvenil, se escogen por la hiper-concentración de azúcares;
Flati o Mantecón, dónde lo mismo te venden un chicle,
que una peluca, que el último premio planeta, que petardos ilegales.
Un lugar con tradiciones… como evitar la necesidad de pagar en
el Peña´s o abusar de la bondad de Loli, siempre dispuesta
a venderte un trago, sin necesidad de haber hecho la primera comunión.
Una ciudad que no tiene miedo a la mutación por la contaminación
ni a caminar por las vías del tren.
Dónde el colesterol, no es sólo una enfermedad.
Un sitio, dónde llamamos a las cosas por su nombre, que si hay
vinos, pues Zona de vinos. Que si tiene el suelo rojo, pues Plaza Roja.
Dónde a nadie le importa que Argumosa fuese un médico,
un parapsicólogo o el primo de algún alcalde, que curró
de butanero. Allí un cuarto, no es una porción de nada.
Un lugar con color y olores propios.
Dónde ni los ríos ni el cielo son azules... allí
esta mi casa.”
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Torrelavega
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