Quercus,
el árbol humano
grupo de opinión de Torrelavega
Lucia
Merino estudiante de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
“…como
los Quercus,
los hombres espirituales no quieren ser personas de valor aparente,
y siguen creciendo solitarios y felices,
lejos del hacha de los necios”…
Hace diez años, varias personas de Torrelavega, con inquietudes
y preocupaciones diversas, ante la apatía municipal reinante
y ciertamente desencantadas por el discurrir de la vida cotidiana en
nuestra ciudad, decidieron crear un grupo de opinión. La premisa
mayor del mismo era entonces y lo sigue siendo en estos momentos, Torrelavega,
su denominador común. Pretendían contemplar sus situaciones
más diversas desde la falta de manipulación y con entera
libertad. Apartados de presiones políticas, mediáticas
o de cualquier otro orden. Se constituyó así, desde entonces,
un foro de opinión, abierto y plural, sin móviles económicos,
ni plataforma de promoción alguna, sin organigrama directivo,
y sin presidencia, incluso, absolutamente independiente.
Se llamaron “Quercus” homenajeando al milenario y resistente
roble. Su leyenda, que he insertado en el encabezamiento del trabajo,
representa lo que quieren ennoblecer. Pero, en definitiva este grupo
lo que en el fondo anhela es agitar necesidades y crear estados de opinión
que sirvan para el realzamiento y relanzamiento de Torrelavega y su
comarca.
Darse a conocer fue relativamente sencillo, ya que cualquier novedad
en nuestra ciudad acaba siendo noticia. Sin embargo, las opiniones de
este grupo no siempre tienen altavoz de difusión. En muchas ocasiones
envían sus escritos a los periódicos regionales pero éstos,
por diversas razones, no siempre publican su contenido.
Han sido varios los libros que bajo su batuta han visto la luz, cubriendo
aspectos diversos de los ámbitos locales: “Espacio de creación
I y II” fueron el colofón literario de dos importantes
exposiciones de arte que se exhibieron en la Sala Mauro Murieras. Trataron
de recopilar la mejor muestra de la pintura y escultura local de los
últimos cien años. Paralelamente organizaron un ciclo
de conferencias sobre tal tema que, entre otros, fueron impartidas por
Fernando Francés, torrelaveguense, alumno del Colegio, y hoy
Director del Museo de Arte Contemporáneo de Málaga; o
por Soledad Lorenzo, también nacida en nuestra ciudad, y, probablemente
la galerista de arte más importante de España. Este mismo
mes ha visto la luz el primer volumen de una nueva colección
llamada “Las Hojas del Quercus”, se titula “Incendio
en la Villa de la Vega”, y trata sobre un hecho histórico
acontecido en el año 1695. Con esta idea pretenden dar a conocer
retazos de historia poco conocidos. Es un proyecto de investigación
cultural que animará a eruditos e investigadores a profundizar
en la historia de nuestro entorno.
El grupo, en los últimos días, fue invitado a participar
en una jornada que llevó por título “Torrelavega
sostenible”, y celebró su última reunión
rutinaria en plena calle, junto a las vías de F.E.V.E., testimoniando,
de esta manera, una de sus más antiguas reivindicaciones: su
soterramiento. Actividades como las comentadas indican que “Quercus”,
de alguna manera, quiere jugar el papel de agitador social.
Tratando de lustrar el nombre de Torrelavega, una vez al año
este grupo de opinión celebra su actividad más conocida
y políticamente mejor aceptada. Nombran a un torrelaveguense
ilustre. A cada uno de ellos le brindan un homenaje y cuentan con su
complicidad para que nuestra ciudad destaque y brille con luz propia
por encima de cualquier otro aspecto durante, al menos, ese día.
Este galardón le ha sido concedido a paisanos nuestros que han
sabido pasear el nombre de nuestra ciudad allá por donde anduvieron.
Desde el Magistrado de la Audiencia Nacional y Tribunal Supremo, Siro
García Pérez, hasta el actor Antonio Resines, pasando
por Javier Castillo “Poty”, o el último reconocimiento
otorgado a Ciuco Gutiérrez, sin olvidar al Director de cine Manuel
Gutiérrez Aragón, o a nuestro colegial Jesús Herreros
González, Médico Cardiólogo, eminencia en el campo
del desarrollo de las células madre.
Seguramente tienen más fallos que aciertos y sus carencias son
más que evidentes. Se mueven sin tesorería, sin disciplina,
con una organización más que deficiente, pero continúan
teniendo confianza e ilusión en lo acertado de su propuesta,
pues Torrelavega es lo único que les importa como grupo.