Margarita
Herrera estudiante de bachillerato. Torrelavega
(Cantabria)
No
es nuevo pero desde hace días Torrelavega huele, mal, claro.
Desde hace días los que vivimos en la zona centro – norte,
Mártires, Ceferino Calderón, José María
Pereda y Juan XIII, soportamos un fuerte olor a gasolina o algún
otro producto químico, que proviene de las alcantarillas y los
baños. La cosa no tiene que ver solo con la molestia de tan desagradable
olor, sino con el posible peligro que ello trae, en una zona donde,
como en otras imagino, viven niños, gente mayor y, como es lógico
en Torrelavega, asmáticos. Tras comprobar jueves y viernes que
no era un problema particular de mi casa, porque los vecinos notaban
en las suyas el mismo olor, y los comerciantes y la gente de otros portales
también, mi madre se decidió a llamar a los bomberos el
sábado por la mañana, tras un corto peregrinaje por otros
teléfonos de atención ciudadana en los que hicieron caso
omiso. Explicado el problema, los bomberos de Torrelavega, complacientes
y amables, eso si, la dieron la solución al enigma. Como en el
anuncio de la cuenta naranja “Ya lo sabían”. Según
la explico un miembro del cuerpo, esta situación se viene produciendo
desde hace algunos años, con puntualidad británica, al
llegar la época del frío y las lluvias. Todo apunta a
un vertido incontrolado de productos químicos al alcantarillado
general, bien por parte de alguna empresa, que se deshace así
de sus residuos, o bien, siempre según bomberos, de alguien,
ciudadano o empresa que ante la llegada del frío limpia calderas
y calefacciones. Y si que es cierto que en esta zona aun quedan muchos
edificios con calefacción central, que en esta época comienzan
a entrar en funcionamiento, que por estos días reciben la visita
de Repsol para rellenar sus depósitos y que, previamente es posible,
los limpien de impurezas. Tan cierto como que esta temporada de olores
no es exclusiva de noviembre, sino que también es olible en julio,
y ahí no hay calefacción que valga.
La charla telefónica no dio más de si. El amable funcionario
le explicó a mi madre que por él iría a comprobarlo,
pero que van todos los años, y nunca consiguen adivinar de donde
viene el problema, que policía y alcaldía están
al tanto del asunto y que todo el mundo sabe que esto pasa, ha pasado
y pasará. Tras unas breves palabras de ánimo y la esperanza
de que el olor pasara en unos días, el bombero colgó.
Yo no hecho la culpa, ni me quejo del cuerpo de bomberos, pero que pasa,
¿que en este pueblo somos todos tontos?. Torrelavega ha creado
en los últimos años un centro de investigación
medio ambiental en la Lechera que solo sirve para anunciar los escapes
de las fabricas con semanas de retraso, a posteriori, unos carísimos
paneles de información ciudadana que recogen, no se para que,
información de los centros de recogida de datos atmosféricos
de varios puntos de la ciudad, y que para lo único que sirven
es para que mientras esperas algún semáforo puedas leer
“Esta usted respirando x toneladas de mierda gaseosa, que pase
un buen día”. ¿Y que?. La semana pasada mi madre
llevo a mi hermana al pediatra. Bueno, más que pediatra al astronauta.
Dos mascarillas, guantes, batas especial, gorro en la cabeza ..., estoy
por volver y decirle que no se lo quite en todo el día, que donde
realmente necesita toda esa parafernalia no es en el ambulatorio, para
hacer frente al cuento de la gripe A, sino en la calle, que es donde
esta el peligro. Las chimeneas de las fabricas siguen soltando humo,
nuestros ríos siguen llenos de inmundicia, nuestra destartalada
estación de RENFE un valle de la muerte lleno de vagones repletos
de productos tóxicos y nuestras alcantarillas un sumidero de
residuos contaminantes de los que emanan gases de no se sabe que tipo
o riesgo. ¿Son cosas mías o vamos camino de uno de esos
gulag industriales de la Siberia soviética?.
Puedo entender que el ayuntamiento no tenga un duro y que la ciudad
este paralizada hace años. Que no se invierta, que no se inicien
proyectos, que no se ayude a los grupos ciudadanos, que la ciudad de
la música este muerta, que las pistas de tenis de la Lechera
parezcan un escenario de la guerra de Bosnia, que los equipos deportivos
de base estén semi abandonados a su suerte o que la política
cultural para jóvenes no exista. Pero es que hablamos de la salud
de los que vivimos aquí. ¿Que es esto, una invitación
a emigrar?.