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La
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A la rica obra Victor Manuel Sanchez
En época preelectoral los ayuntamientos se dedican a hacer todas esas grandes y pequeñas obras, que prometieron al principio de la legislatura y después se olvidaron de ellas, hasta las elecciones. Es el caso de Torrelavega en el que gobiernan desde hace tres años en el ayuntamiento el PSOE y el PRC, y que aunque han hecho obras en esos tres años sólo alcanza al 50 por ciento de lo prometido a los ciudadanos, con lo que la ciudad está este año inmersa en continuas obras de construcción y reforma que causan molestias a todos los ciudadanos y sobre todo causan molestias a todos los pobres conductores que circulan por la ciudad que no saben por que calle circular, ya que un día una esta cortada por obras, al día siguiente la abren al tráfico y después la vuelven a cortar... Señores, no circulen por Torrelavega, esto es un caos.
Volviendo al tema principal, se han llevado a cabo obras importantes, como la remodelación de las travesías que pasan por el centro de la ciudad y parte de la calle Teodoro Calderón en el tramo desde el concesionario de Lumarca hasta la nueva rotonda de la Granja Poch, pero con resultados muy extraños para mi idea de ciudad de 60.000 habitantes. La calle Teodoro Calderón tenía dos carriles para la misma dirección, con lo que había un tráfico más fluido y tras su remodelación, incluida la construcción de más de 700 viviendas en una zona de naves prácticamente abandonadas, nos encontramos una calle de un carril para cada sentido de circulación, pero eso sí, aceras de más de siete metros de anchura en algunas zonas, tamaño exagerado cuando un técnico recomienda un máximo de tres metros de anchura para las aceras de esa zona y aparcamientos en batería, pudiendo haber conseguido una calle con mayor fluidez de tráfico haciendo el doble carril e instalando medianeras entre los dos carriles. Así se podrían haber creado todavía más plazas de aparcamiento en una zona en la que escasean, y se podría haber realizado, ya que cuando esta obra se llevó a cabo no se habían construido las viviendas, pero ya no hay vuelta atrás y así se quedó. Al igual que en Cuatro Caminos, que se tuvieron que poner semáforos porque el ayuntamiento hace unos años se resistió a decir no a un promotor que construyó un edificio donde había otro en ruinas, que sí se hubiera derribado habría dejado un maravilloso solar en el cual se habría podido construir una rotonda para no tener los atascos que se montan por culpa de los semáforos.
Actualmente
en Torrelavega se están llevando a cabo las obras de construcción
de ¿una rotonda? en la confluencia de la Llama con Fernando Arce,
donde estaba la gasolinera de la Llama. Después de que el ayuntamiento
ganara el juicio a Repsol, me entero en el DIARIO MONTAÑES que
el ayuntamiento, siete semanas después de iniciar la construcción
tiene que pagar una millonada a Repsol por tirarles la gasolinera. Vaya
pantomima señores, encima vaya rotonda, un trozo de cemento con
adoquines en medio del cruce, rodeado de isletas en las que los autobuses
se quedan atrapados y provocan unos atascos en hora punta que llegan
hasta la autovía y en los que la policía local no está
presente, sólo está un obrero con una señal en
la mano que encima lo empeora más. Aparte de todas estas obras de carácter municipal o regional, las empresas privadas, también están trastocando el latido diario de nuestra ciudad y sobre todo en calles recién reformadas en las que medio año después de ser inauguradas, ya trabajan sobre ella máquinas destrozándola y eso que el ayuntamiento ha hecho una normativa por la cual ninguna calle del municipio podrá volver a ser levantada sí no pasan un mínimo de tres años desde la fecha de su inauguración.
Aunque
afortunadamente no todas las obras son tan malas, hay algunas que nos
dan seguridad como el nuevo parque de bomberos municipales en el ferial,
con capacidad para más de once vehículos y preparado para
una plantilla de más de cien bomberos. Con
esto termino:
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