143, diciembre 2005
   
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Cantabria


 

 

 

 

 

 

 

Los Locos, ¿solo una playa?

Lucia Merino, Paula Gonzalez


Para las personas que han tenido oportunidad de disfrutar la Playa de los Locos, es todo un símbolo. Se acerca al mito.


Se desconoce el origen de su nombre, y aunque históricamente es incierto, algunos dicen que a finales del siglo XIX en la villa de Suances hubo un sanatorio psiquiátrico y que a los enfermos que lo ocupaban se los paseaba por la playa más solitaria y apartada, localizada al noroeste de su costa. La interpretación más vulgar, pero más acertada, apunta a que sólo “unos chalados” podían descender y bañarse en una playa de tan difícil acceso y tan peligrosa para el chapuzón.
Sin embargo, nuestro arenal, desde hace más o menos 40 años, es un lugar de esparcimiento estival muy famoso por sus baños de ola. No se puede negar su peligrosidad, y hace décadas, debido a su escasa infraestructura organizativa y el atraso en el desarrollo del turismo, ciertamente todos los veranos se daba la penosa circunstancia de algún ahogado por temporada. Los voluntarios de la Cruz Roja, hace ya tiempo, vinieron a paliar el problema, pero, de manera principal, desde que los surfistas adoptaron esta playa como suya nunca más hubo ningún siniestro mortal.

No podemos imaginar “Los Locos” sin su castillo. El edificio situado sobre el mismo acantilado perteneció a la familia Cerutti y se construyó en los primeros años del pasado siglo XX. Durante décadas estuvo deshabitado y en la actualidad acoge un hotel con privilegiadas vistas sobre el mar. Desde aquí, casi caminando sobre el mar, se llega a la explanada más cercana a su acceso más cómodo. En esta, desde hace más de 50 años, existe un establecimiento de hostelería bien conocido en la región que se llama el Caserío y que adopta su nombre porque su edificación original se construyó a semejanza de la casa popular vasca. En la actualidad también se ubican en las inmediaciones a dicha playa una cafetería y un conjunto de apartamentos de alquiler llamados de la misma forma. Desde la arena, además del mar inmenso, apenas se pueden ver media docena de casas, lo que no deja de resultar un privilegio, dada la especulación constructiva que soporta cualquier lugar costero en Cantabria.
Sin embargo el boom de esta playa hoy por hoy hay que achacárselo a la práctica de un deporte que arrastra masas en verano y que los más aficionados también practican en invierno: el surf. De origen desconocido, aunque milenario, hoy mueve una industria en franca progresión, puesto que en los lugares playeros de muchas partes del mundo miles de jóvenes han adoptado un modo de vivir que encaja perfectamente con lo que ofrece la naturaleza de la playa de Los Locos.
No es infrecuente ver furgonetas con matrículas francesas, italianas, inglesas o australianas aparcadas en las inmediaciones de los miradores con los que cuenta esta playa. Jóvenes que eligen un estilo de vida parecido en Suances o en Mundaka (Vizcaya), en Hawai o en Hossegord (Francia). Sus cabellos teñidos por el salitre y el sol, cuerpos esculpidos por la práctica de este deporte y bronceados, tatuados, desean vivir muy pegados a la naturaleza y, sobre todo, hacerlo cabalgando las olas. En Los Locos lo normal son las bermudas y camisetas de marcas específicas como Rip Curl, Billabong, Quiksilver…y todas aquellas que se identifican con la moda impuesta.
En la playa de Los Locos, se celebran, como en algunos otros lugares del norte de España, campeonatos y exhibiciones de dicho deporte. Nuestra playa está incluida en el tránsito internacional de los más fanáticos, pues no se puede venir a España a hacer surf sin “coger” olas en Los Locos.
En Suances, pese a su escasa población hay varias tiendas que cuentan con exóticos nombres y se dedican a la venta de tablas, ropa y accesorios propios de surfistas. También podemos encontrar varias escuelas donde se imparten clases a todos los niveles. Niños, adolescentes, jóvenes y adultos pasean por sus calles ataviados de alegres colores con una tabla bajo el brazo, gracias al oleaje de nuestra playa.


Bares, restaurantes y pubs regentados por “surferos” nunca se hubiesen instalado en esta población de no existir la playa de Los Locos, a la que, después de todo, hay que agradecer no sólo que nos brinde uno de los mejores baños conocidos y las puestas de sol más hermosas de la zona, sino que haya sido capaz de generar a su alrededor un movimiento económico de personas mayoritariamente respetuosas con el medio ambiente.
El pasado año, un articulo de Gerardo Madero sobre el surf en esta playa fue ampliamente elogiado por el jurado de El Pais. Si quieres leerle, pincha aqui

 

 

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