|
|
Los
Locos, ¿solo una playa?
Lucia
Merino, Paula Gonzalez
Para
las personas que han tenido oportunidad de disfrutar la Playa de los
Locos, es todo un símbolo. Se acerca al mito.

Se desconoce el origen de su nombre, y aunque históricamente
es incierto, algunos dicen que a finales del siglo XIX en la villa de
Suances hubo un sanatorio psiquiátrico y que a los enfermos que
lo ocupaban se los paseaba por la playa más solitaria y apartada,
localizada al noroeste de su costa. La interpretación más
vulgar, pero más acertada, apunta a que sólo “unos
chalados” podían descender y bañarse en una playa
de tan difícil acceso y tan peligrosa para el chapuzón.
Sin
embargo, nuestro arenal, desde hace más o menos 40 años,
es un lugar de esparcimiento estival muy famoso por sus baños
de ola. No se puede negar su peligrosidad, y hace décadas, debido
a su escasa infraestructura organizativa y el atraso en el desarrollo
del turismo, ciertamente todos los veranos se daba la penosa circunstancia
de algún ahogado por temporada. Los voluntarios de la Cruz Roja,
hace ya tiempo, vinieron a paliar el problema, pero, de manera principal,
desde que los surfistas adoptaron esta playa como suya nunca más
hubo ningún siniestro mortal.
No
podemos imaginar “Los Locos” sin su castillo. El edificio
situado sobre el mismo acantilado perteneció a la familia Cerutti
y se construyó en los primeros años del pasado siglo XX.
Durante décadas estuvo deshabitado y en la actualidad acoge un
hotel con privilegiadas vistas sobre el mar. Desde aquí, casi
caminando sobre el mar, se llega a la explanada más cercana a
su acceso más cómodo. En esta, desde hace más de
50 años, existe un establecimiento de hostelería bien
conocido en la región que se llama el Caserío y que adopta
su nombre porque su edificación original se construyó
a semejanza de la casa popular vasca. En la actualidad también
se ubican en las inmediaciones a dicha playa una cafetería y
un conjunto de apartamentos de alquiler llamados de la misma forma.
Desde la arena, además del mar inmenso, apenas se pueden ver
media docena de casas, lo que no deja de resultar un privilegio, dada
la especulación constructiva que soporta cualquier lugar costero
en Cantabria.
Sin
embargo el boom de esta playa hoy por hoy hay que achacárselo
a la práctica de un deporte que arrastra masas en verano y que
los más aficionados también practican en invierno: el
surf. De origen desconocido, aunque milenario, hoy mueve una industria
en franca progresión, puesto que en los lugares playeros de muchas
partes del mundo miles de jóvenes han adoptado un modo de vivir
que encaja perfectamente con lo que ofrece la naturaleza de la playa
de Los Locos.
No
es infrecuente ver furgonetas con matrículas francesas, italianas,
inglesas o australianas aparcadas en las inmediaciones de los miradores
con los que cuenta esta playa. Jóvenes que eligen un estilo de
vida parecido en Suances o en Mundaka (Vizcaya), en Hawai o en Hossegord
(Francia). Sus cabellos teñidos por el salitre y el sol, cuerpos
esculpidos por la práctica de este deporte y bronceados, tatuados,
desean vivir muy pegados a la naturaleza y, sobre todo, hacerlo cabalgando
las olas. En Los Locos lo normal son las bermudas y camisetas de marcas
específicas como Rip Curl, Billabong, Quiksilver…y todas
aquellas que se identifican con la moda impuesta.
En
la playa de Los Locos, se celebran, como en algunos otros lugares del
norte de España, campeonatos y exhibiciones de dicho deporte.
Nuestra playa está incluida en el tránsito internacional
de los más fanáticos, pues no se puede venir a España
a hacer surf sin “coger” olas en Los Locos.
En
Suances, pese a su escasa población hay varias tiendas que cuentan
con exóticos nombres y se dedican a la venta de tablas, ropa
y accesorios propios de surfistas. También podemos encontrar
varias escuelas donde se imparten clases a todos los niveles. Niños,
adolescentes, jóvenes y adultos pasean por sus calles ataviados
de alegres colores con una tabla bajo el brazo, gracias al oleaje de
nuestra playa.

Bares, restaurantes y pubs regentados por “surferos” nunca
se hubiesen instalado en esta población de no existir la playa
de Los Locos, a la que, después de todo, hay que agradecer no
sólo que nos brinde uno de los mejores baños conocidos
y las puestas de sol más hermosas de la zona, sino que haya sido
capaz de generar a su alrededor un movimiento económico de personas
mayoritariamente respetuosas con el medio ambiente.
El
pasado año, un articulo de Gerardo Madero sobre el surf en esta
playa fue ampliamente elogiado por el jurado de El Pais. Si quieres
leerle, pincha aqui
Opina y vota por este artículo
|

|