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editado 14 Junio, 2008


 

 

 

 

 

 

 

Al medio ambiente ... que le den

Alvaro Diez
estudiante de ingenieria, Torrelavega


Sin conciencia, así se podría definir perfectamente la actitud y la idiosincrasia de una parte de la ciudadanía de Torrelavega. La ciudad, como otras muchas de España, ha desarrollado un acusado sentido de sordera y ceguera, al tiempo que de falta de criterio, mezclando los problemas, con quienes los denuncian.
Un ejemplo. A comienzos de este fin de semana, un grupo de menos de cincuenta personas, en bicicleta, y ataviadas de forma festiva (camisetas, banderolas, pañuelos de colores…), realizaron una marcha desde los campos de El Malecón, hasta la Plaza Roja de la ciudad, para protestar y llamar la atención de la ciudadanía contra la construcción y autorización de una central térmica de 500 megavatios que Enel-Viesgo quiere construir en terrenos de Solvay. Así expresaron ayer su rechazo a esta iniciativa. La marcha pretendía, también informar de la manifestación, que con igual motivo se producirá el día 21, a las 12 h., en la Plaza Mayor.
No entiendo a raíz de ello la pasividad de la población, las miradas de burla, y los insultos que algunos han soltado en los comentarios a la noticia que publicaba el Diario Montañés.
Todos sabemos en la ciudad la trayectoria, el historial y las maneras de Florentino Muñoz, “Tate”, que es quien dirige la llamada “plataforma anti térmica”, o lo que sea. Probablemente sus métodos sean poco razonables, quizá dirija en Dualez una comuna de ocupas de casas de la iglesia, con un tufillo a secta que tumba. Admito hasta que no sea guapo y que tenga mala leche. ¿Y que?. No estamos hablando de eso. Lo que estamos haciendo es generalizar y simplificar, caracterizar a un tipo y , a partir de ahí, tachar todo lo que haga, no en función del problema, sino porque viene de él.
En segundo lugar, Torrelavega, como muchas otras ciudades, vive de su industria. Cierto. Y si queremos seguir viviendo y teniendo dinero para comer tenemos que aceptar ese hecho. Pero me niego a aceptar que eso signifique un todo vale continuo y creciente en la ciudad.
Tenemos un sistema de detección de alarmas medio ambientales de risa, que avisa, en el mejor de los casos, con tres meses de retraso. Industrias que vierten sin pudor todos sus subproductos, altamente contaminantes a los ríos y rías de la comarca, sin depuración. Una única depuradora de residuos urbanos bajo amenaza de cierre, por una denuncia de los ecologistas, y cuyos lodos residuales acaban en el mismo sitio de donde salieron, al no haberse hecho el emisario submarino prometido que los aleje de la Ría de San Martín, un consejero cuya mayor ambición es construir un carril bici sobre la Ría, una ciudad encajonada entre tres químicas y una estación de tren de transito de productos peligrosos y un aire viciado por la expulsión a la atmósfera de toneladas diarias de CO2 y SO2. ¿Y nos permitimos ahora criticar a cuatro amigos porque, a su entender, defienden los derechos de todos?.
Ya sabemos que la térmica dará puestos de trabajo. Un campo de exterminio de tibetanos también, seguro que nos lo subvenciona China.
Claro, uno lee en la prensa las declaraciones de Manuel Sánchez Díaz de la Campa, director de Desarrollo de Proyectos de Enel Viesgo, y flipa, de lo bonito que es. ENEL sostiene que su planta representara un alto rendimiento energético, que las centrales de ciclo combinado presentan ventajas como «el bajo coste, la rapidez de su construcción (de 28 a 30 meses) y un bajo nivel de emisiones, por lo que resulta una tecnología muy interesante», y que la empresa antepone a cualquier otro objetivo el incremento del rendimiento, el empleo de fuentes renovables y la reducción de emisiones y la ambientalización. ¡Que va a decir!. Lo raro no es eso. Lo raro es que con los antecedentes que hay en esta ciudad, el periodo de información pública del proyecto iniciado en noviembre se haya saldado con cuatro alegaciones mal contadas y que la mitad de la ciudad haya pasado del tema. Lo raro es que no nos demos cuenta que el plan establecido para facilitar a SNIACE su adaptación a una política industrial sostenible se incumple de forma impune. Lo raro es que llamemos a una térmica energía renovable y nos quedemos tan anchos.
Pero lo peor no esto. Hemos dejado solos a los de la Inmobiliaria. Por dos veces a los de los Ochos. Y ahora a nosotros mismos. Que pena.

 

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