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Torrelavega
una ciudad bonita... pero contaminada
Andrés
Mazón

Hace unos
días y en respuesta a un artículo de “El País”,
que calificaba a Torrelavega como una de las ciudades mas contaminadas
de España, Nieves Bolado se quejaba en “El Diario Montañés”
de la maldición que aqueja a Torrelavega, por la que nadie reconoce
nuestras virtudes y siempre destaca nuestros defectos.
Es cierto que en los últimos años nuestra ciudad ha mejorado
mucho. Tiene una buena dotación de servicios, una red de pabellones
de deporte como pocas ciudades, buenas prestaciones sociales, una buena
programación cultural… y las polkas claro. Nadie los discute,
pero nada de eso, y muchas más virtudes que esta ciudad tiene
son impedimento para reconocer que Torrelavega se encuentra muy lejos
aun de la normalidad medioambiental. Aunque no hay estudios claros los
casos de dermatitis atópica, alergias, alteraciones respiratorias
y cáncer, según comentan los médicos de la ciudad,
no están precisamente dentro de la media, y el olor característico
a huevos podridos no es muy discutible, como tampoco lo es esa capita
de polvo que cada mañana nos saluda desde nuestros coches y alfeizares.
Pero yendo a casos concretos, desde hace tiempo existe en Torrelavega
un Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), el cual
viene informando periódicamente de lo que el argot llaman “episodios”
de superación de los límites de ciertas sustancias contaminantes
en el aire, principalmente sulfuro de hidrógeno (SH2). Sin ir
mas lejos, y según se ha sabido esta semana, el pasado día
18 de julio por la tarde, cuando se sobrepaso el límite en 27
miligramos por metro cúbico (casi un 30% mas ) durante media
hora. Y esa no es mala publicidad ejercida por no se sabe que enemigos
de la ciudad, sino un hecho científico notificado por un organismo
de aquí. Organismo, dicho sea de paso, que a veces no se entera
de lo que pasa, otras no lo notifica porque se le estropea el fax (como
en esta primavera), o simplemente valora, que un exceso del 30% en emisión
contaminante “es un exceso bajo”.

En mi modesta opinión, que quizá sea errónea, Torrelavega
tiene una fama de ciudad contaminada muy por debajo de la realidad,
y una permisividad hacia el hecho, muy por encima de lo razonable. Vivimos
desde hace décadas esclavos de una industria que nos da de comer,
nadie lo niega, para la cual no hay alternativa económica, pero
a la que se tolera todo y de forma insistente.
Desde hace tiempo se comenta el error de planificación que ocurrió
cuando al hacer las infraestructuras de comunicación de la ciudad
se aisló a ASPLA, poniendo en riesgo la continuidad de esta importante
industria, ante la falta de espacio para expandirse. No se por que ese
riesgo no se ha asumido nunca con SNIACE, a la que se ha permitido contaminar
sin obstáculo, realizando vertidos impensables al rio o emitiendo
gases contaminantes de forma inconcebible. Aun recuerdo, cuando era
pequeño, que SNIACE, en agosto, detenía sus vertidos al
río para no perjudicar más a Suances, y evitar la triste
visión de sus playas amarillas y llenas de espuma en su orilla.
No se si hemos mejorado mucho desde entonces, los técnicos dicen
que si, y yo no lo pongo en duda. Estoy muy agradecido a la industria
de mi ciudad, por que gracias a ella mi padre tuvo empleo y yo puedo
labrarme un futuro, pero eso no impide que sea realista, y que aspire
a que cuando tenga hijos, puedan vivir aquí, sin la incertidumbre
de pensar en cuanto les mal les haré manteniéndoles aquí.
No es justo que nos liemos a criticar todo y a tirar piedras sobre nuestro
propio tejado, pero no es razonable, creo, que nos detengamos a valorar
confabulaciones y complots, en lugar de sostener una red de control
ambiental un poco mas útil que el CIMA, que siempre avisa con
retraso, o en lugar de encontrar soluciones definitivas para graves
problemas como la contaminación de los ríos, la presencia
de productos peligrosos en Tanos o la emisión permanente de gases
contaminantes, por poner tres ejemplos.
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