Comillas,
la peligrosa sombra de un gigante
La Fundación Comillas esta aportando un gigantesco
impulso a la proyección cultural de Cantabria, mientras las iniciativas
ciudadanas en este campo atraviesan dificultades
María
Reguilón estudiante de bachillerato, Torrelavega
(Cantabria)
El pasado
6 de abril, los Reyes de España recibieron en el Palacio de la
Zarzuela al Patronato de la Fundación Colegios del Mundo Unidos,
en el que se pretendía presentar a la corona el proyecto de crear
un centro educativo en la localidad de Comillas, aunque también
ha servido para dar nuevo impulso a las actividades de la Fundación
Comillas, creada con vocación de convertirse en el gran foco
cultural de Cantabria.
La construcción del centro número 14 de Colegios del Mundo
Unidos, un bachillerato Internacional de alto nivel, volcado en la excelencia
académica y la formación en valores de alumnos becados
de más de 80 países, contrasta, sin embargo con las dificultades
por la que atraviesa la cultura regional.
Y es que los proyectos de arte y creación no oficial de la comunidad
languidecen de manera preocupante. Ya en 2005, y ante la pasividad de
las instituciones, desaparecía Espacio C, de Camargo, considerado
por la crítica como una de las experiencias más innovadoras
de la transición en la defensa de una cultura libre y singularmente
creativa.
El desapego a la iniciativa civil, frente al auge de la institucional,
volvió a cobrar vida cuando en 2007 echaba el cierra el Festival
de Música y arte de Esles, un innovador formato cultural, puesto
en marcha en Esles, en el municipio de Santa María de Cayón,
por los artistas Fernando Bermejo y Fernando Zamanillo, y que durante
los días de estío ocupaba las calles, árboles fincas
y ermitas del municipio, con instalaciones, experiencias plásticas
y muestras colectivas de las vanguardias europeas, con la presencia
de artistas como Mario Rey, Isabelle Smeets o Beatriz Barral, entre
otros. Familias enteras acudían cada verano a pasear por las
callejas pintadas, reconvertidas o ilustradas, dialogar en las esquinas
con los creadores, oír en sus viejas ermitas a los clásicos
o a los modernos o recuperar espacios adormecidos por el tiempo, y sin
embargo, fuente inagotable de cultura. Una simbiosis entre paisaje,
dialogo ciudadano y arte que chocó con la indiferencia. No solo
la crisis, sino la falta de valoración de estas iniciativas,
llevaron al ayuntamiento de Cayón y a las instituciones regionales
a retirar su apoyo económico a “Artesles”, como primero
a Espacio C, y luego a otras iniciativas.
Hoy solo quedan fuera de la capital dos iniciativas sólidas la
sala Robayera, en Miengo, y el Observatorio del arte en Arnuero.
La puesta en marcha del proyecto Comillas, que pretende recuperar el
viejo Seminario de la localidad para un centro internacional de lo español,
ha relanzado la imagen de la región abriendo camino a una iniciativa
de gran trascendencia a nivel mundial, y para lo español, pero
escasamente productiva a nivel local.
Una de las facetas menos conocidas del trabajo de la Fundación
radica en los trabajos de rehabilitación y protección
patrimonial de la antigua universidad. Dos de los más expertos
restauradores cantabros (Enrique Campuzano y Fermín Reguilón)
trabajan desde hace varios años en la rehabilitación de
las instalaciones que albergarán en poco tiempo las instalaciones
del CIESE (Centro Internacional de Estudios Superiores del Español)
y que un desembolso, solo en la última fase, de más de
32 millones de euros, esta llevando a cabo SAICC, la sociedad de activos
inmobiliarios de la Fundación.
En la actualidad se ha concluido la primera de las tres fases de restauración,
que comprende los espacios nobles: fachada principal, vestíbulo,
escalera monumental, paraninfo o fachada norte con el nártex
de la iglesia, además del claustro oriental. Tras ella vendrá
la restauración íntegra de la iglesia y en una tercera
fase la restauración del claustro principal.
Las obras, realizadas con la ayuda de importantes empresas privadas,
como El Corte Inglés, Telefónica o La Caixa, instituciones
como el Ministerio de Cultura, no ha servido de motor regional. De hecho,
pese a las posibilidades que ofrecía esta iniciativa, la región
carece de un plan regional de restauración del patrimonio regional.
Tan solo se ha iniciado, y con poco brío, un periodo de análisis
del patrimonio monumental, con el objetivo de conocer su historia, estado
de conservación, necesidades de conservación o restauración,
tras lo cual será preciso iniciar la redacción de planes
directores, de los que, curiosamente, tanbien carece Comillas, cuyos
edificios se restauran, sin un plan global que estudie usos, mantenimiento
y prevención.
De tal manera están las cosas, que el único catalogo completo
de arte mobiliar de la región existe sobre los fondos del museo
Diocesano de Santillana del Mar, y más por iniciativa privada.
Esta semana se conocía del trabajo de D. Bertín Gutiérrez,
párroco de la Colegiata de S. Martín de Elines, una de
las joyas del románico nacional, ubicada en el sur de la región.
Durante décadas, D. Bertín ha ahorrado, a través
de las donaciones de sus visitantes y feligreses, de la venta de sus
libros y de sus visitas guiadas, más de 74.000 euros. Con ellos,
el párroco ha asumido, casi en solitario la restauración
de cubiertas, la limpieza de fachadas, la compra de un sistema de aspersión
y corta del césped que rodea su templo, el tratamiento de la
madera contra xilófagos o la eliminación de barreras arquitectónicas.
Y ello en parte para evitar que las autoridades construyeran allí
un museo que precisaba desmantelar el pórtico y el crucero. Y
todo sin un plan, y con mucha desidia.
¿Y
tu que opinas?
Opina
y reflexiona, pero ser respetuoso. Esta web permite los
comentarios sin ser usuario registrado, pero te sugerimos
que te identifiques, como una forma de crear comunidad y
compartir ideas.