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Castro, la Marbella del norte
En plena marea Gurtel, siguen siendo muchos los municipios españoles donde robo, ineptitud y falta de control se han convertido en parte del paisaje político. Un caso, Castro Urdiales, en la costa oriental de Cantabria. Un
video colgado en youtube por el ex interventor municipal de Castro Urdiales.
Fernando Urruticoechea describe con todo lujo de detalles como desde
1992 Castro ha estado sujeto a “un saqueo directo y total al patrimonio
público y a los fondos del Ayuntamiento". Convertido en juez instructor, Luís Acayro, que ha tenido que pedir un juez de refuerzo para hacer frente al voluminoso expediente, busca hoy determinar si estamos ante una trama organizada de financiación de los partidos, una organización privada dedicada a medrar con el dinero de todos o un caso más de apatía pública. Y es que, según afirma Urruticoechea, la situación de Castro es el resultado de la complicidad de muchos agentes, “políticos, servicios técnicos municipales, e incluso el sistema judicial, que se inhibió en un fraude palpable”. Las primeras sospechas sobre la situación en el municipio se remontan a 2005, cuando el entonces alcalde decidió adjudicar a dedo las obras de acondicionamiento del túnel de Mioño por valor de 160.000 euros, ante el silencio del entonces secretario municipal César Sáiz y del entonces interventor en funciones Gregorio Alcedo, también nombrado por designación directa. El siguiente interventor provisional Fernando Martínez de Arriba, planteó el primer pero al pago de facturas aprobadas por este sistema. Una orden directa del alcalde, Fernando Muguruza, ordenaría el pago. El
escándalo trascendía en 2006, cuando cinco concejales
expulsados del partido socialista denunciaron la adjudicación
a dedo a la empresa INZETA, de unas obras por un monto de 58.765 euros,
dándose la circunstancia que el apoderado de la empresa adjudicataria
era el hermano del concejal regionalista Jaime Díez Muro. La
situación se complicó cuando se unió a las denuncias
Rufino Díaz Helguera, ex alcalde socialista de la ciudad (1991
a 2003) y en aquellos días enemigo acérrimo del mayor
acusado de corrupción, el entonces y hoy alcalde, el ex regionalista
Fernando Muguruza. Tras aquella primera traición entre los propios políticos municipales, un rosario de denuncias e investigaciones han revelado un cíclope de corruptelas e irregularidades, como las obras de Sacyr Vallehermoso en Santullán, la ejecución del conocido SUP-4, los chalés de la Loma de Promociones Mipla y Construcciones Quintana, la urbanización de Chinchapapa, la urbanización El Prado de Residencial Hercasa, el conglomerado del APD-2 de Vizcaína Edificaciones, la unidad de actuación de Eroski, el famoso edificio URDICAM o la adjudicación de servicios municipales a la empresa Trapur.
En
2008, ante tal aluvión de sospechas y denuncias cruzadas, el
juez titular del juzgado numero 2 de Castro, Luis Acayro, iniciaba una
profunda investigación sobre estos hechos, trascendiendo a la
prensa el contenido de las denuncias y las fotos de los primeros afectados
acudiendo esposados a los juzgados, en lo que algunos han querido ver
más espectáculo que eficiencia. Las
maniobras han llevado a recalificar miles de metros cuadrados en los
cuales se ha doblado la volumétria permitida por el plan, y a
cambio de permutas de fincas que en muchas ocasiones nunca han cambiado
de propiedad, manteniéndose en poder de los teóricos donantes. Junto
a los daños globales, existe una realidad más cercana
a personas con nombre y apellido. Algunas urbanizaciones como las de
Izarra, no llegaron a venderse, otras como las de Castrum Varduliex
fueron paralizadas por el juez cautelarmente, pero otras muchas construidas
de forma irregular, como las viviendas de Promociones Cotolino o el
edificio Urdicam a amenazan con dejar sin vivienda a decenas de familias,
provocando perdidas valoradas en siete millones de euros a los compradores
de dos de esas promociones. Una de ellas, la del edificio Boulevard
de Urdicam, esta construido, aunque no hay sobre ello unanimidad en
los peritos, en dominio público y en una zona de reserva hidrológica,
el cauce del arroyo Santa Catalina, lo que hace la construcción
ilegal e ilegalizable. El hecho de que el juez haya advertido a los
propietarios de este extremo, y les haya instado a personarse contra
los constructores ha desatado la ira de los imputados que buscan, por
esta actuación desacreditar o apartar al juez, por la llamada
“enemistad manifiesta”, que anula su imparcialidad, según
los abogados defensores.
Hoy,
tras investigaciones y prisiones preventivas, los avatares judiciales
no han conseguido apartar del poder a los múltiples acusados,
que han ido en estos años cambiando de siglas pero conservando
el mando a través de alianzas entre ellos y creando agrupaciones
electorales, que han permitido que el antiguo alcalde regionalista (PRC),
declarado tránsfuga por su partido, gobierne con el PP y un antiguo
socialista que hoy milita en el grupo independiente Alianza por Castro.
De hecho, tras un breve periodo de prisión preventiva sigue controlando
el urbanismo local. Junto
a la gravedad económica de este caso, esta, además, la
moral y política. La corrupción e impunidad se ha extendido
a personas ajenas a la política, tanto a los típicamente
malvados empresarios que corrompen a los pobres políticos, como
a una retahíla de técnicos, asesores, cargos de confianza
y amigos varios que se han instalado en las instituciones españolas
beneficiándose y ayudando en sus despropósitos a los políticos
elegidos, lo cual dice también mucho de los criterios de los
electores.
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Cantabria
Monte,
historia de una traición
Derribando
sueño,
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