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El
avispero de Kosovo
Raul
Oyarbide
Estudiante de bachiller, Bilbao
Fotos:Elpais.es, elmundo.es

Kosovo,
uno de los problemas pendientes para la paz en Europa, es en realidad
una entidad territorial moderna, carente de un pasado que pueda fundamentar
de manera tan sólida su creciente nacionalismo. De hecho, y pese
a ser un territorio de mayoría étnica albanesa, es el
origen, en el medioevo, de la serbia eslava, lo que acrecienta el problema,
ante la negativa de esta etnia a separarse de sus raíces.
La
actual provincia, en su fisonomía nació en 1945, habiendo
sido antes terreno gobernado por italianos, albaneses, serbios, montenegrinos,
turcos, búlgaros y rumanos. Pese a la tozudez de los actuales
dirigentes políticos, que pretenden en eso sustentar sus ideologías,
los estudios arqueológicos e históricos niegan claramente
la existencia de un Kosovo antiguo o medieval, con personalidad propia.

En
la actualidad, Kosovo plantea una compleja situación a nivel
étnico, que incluye a latinos, turcos, arrumanos, romaníes,
goranis (musulmanes eslavos), circasianos y judíos, además
de serbios y albaneses, que son la mayoría.
En esa compleja situación político social, Kosovo ha celebrado
este fin de semana elecciones legislativas en las que los partidarios
de la independencia de Serbia, país al que la provincia pertenece
legalmente, han tomado, como estaba previsto el poder. Hasta ahora el
nacionalismo albanes ha quedado contenido por la presencia de tropas
de la OTAN que mantiene en paz la provincia y la gobiernan en régimen
de protectorado. Pero el final de esa situación transitoria toca
a su fin, y es la hora de las complicaciones.
Los albaneses tienen asegurada la mayoría (80%) de los escaños
del parlamento local, debido a su mayoría demográfica,
hecho que contempla la ley electoral.
Los primeros datos avalan la tesis de que el ganador, con casi el 35%
de los votos ha sido el PDK (Partido democrático de Kosovo) de
Hashim Thaci. El partido es la versión política del movimiento
guerrillero que mantuvo en jaque a los serbios en los últimos
años. Tras ellos han quedado los pacifistas de la Liga democrática
de Kosovo (LDK), herederos del líder pacifista y primer líder
kosovar Ibrahim Rugosa, ya fallecido, lo que plantea una seria fractura
entre los propios albaneses, en sus medios y principios.
A
la luz de estos resultados, las consecuencias sobre toda la región
son impredecibles, toda vez que una proclamación unilateral de
la independencia, podría hacer saltar por los aires las negociaciones
con Belgrado que mantiene la comunidad internacional, y que se desea
que culminen antes del 10 de diciembre en una amplia autonomía,
no mas, dado que Serbia se resiste a perder su sureña provincia,
que considera como "cuna" de la nación serbia.
Las negociaciones están dirigidas por EEUU, Rusia y la Unión
Europea, que entregaran a la ONU un detallado informe de la situación
en esa fecha, que se considera muy determinante.

Thaci, el nuevo lider kosovar
La
obsesión independentista esta, por otra parte, evitando un debate,
aun mas serio sobre la economía, el paro, la educación
y el progreso en la región, muy mermadas.
En todo caso, la independencia podría llevar a los serbios de
Kosovo, en la parte norte de la provincia, se van a querer unir a Serbia,
lo que podría animar a la minoría albanesa del sur de
Serbia exigir unirse a Kosovo, y eso a su vez ser un ejemplo para las
minorías de otros estados vecinos, como Macedonia (25% de albaneses),
o poner en peligro la precaria convivencia de estados multiétnicos
como Bosnia Herzegovina, en el corazón de la antigua Yugoslavia,
y devastada durante la guerra interracial de los 90, entre serbios,
musulmanes y croatas. De hecho, los serbios de Bosnia, concentrados
en las zonas interiores de la republica ya han amenazado con un referéndum
de independencia para el caso de una soberanía kosovar.
Otra gran incógnita es la reacción de los grupos mas radicales
de ambas etnias, muy soliviantados en los últimos meses. En la
parte albanesa de Kosovo el grupo independentista 'Vetevensdosje' (Autodeterminación),
liderado por el detenido activista Albin Kurti, cuenta ya con el apoyo
de hasta un 40% de la población, mientras, en la parte serbia
grupos radicales han reclutado en los últimos meses voluntarios
para una posible entrada en el norte de Kosovo en caso de una proclamación
de la independencia. Y todo ello con 20.000 soldados de la OTAN en medio
del fuego cruzado, y 200.000 desplazados de las antiguas guerras, que
aun esperan su turno para recobrar sus vidas, después de que
tras la guerra los grupos extremistas albaneses, con los guerrilleros
de la UCK a la cabeza, iniciaran su venganza contra los vecinos de ascendencia
serbia. Hace tan solo unos días, el portavoz de ACNUR, Kris Janowski,
aseguró que las minorías étnicas —sobre todo
serbios y gitanos— siguen enfrentándose a graves problemas
de seguridad y carecen del acceso a servicios como la educación
o la sanidad. El derecho de propiedad y a su propia identidad son otros
asuntos peliagudos. Un ambiente poco propicio para sembrar la paz.
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