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La
ONU interviene en Darfur
Elena
Gonzalez
Fuente El Mundo.es

Publicamos
esta semana un reportaje en ingles de la organización Savedarfur,
con motivo de la decisión de la ONU de enviar cascos azules a
la región, para detener lo que se ha convertido ya en un autentico
genocidio.
El drama de la región occidental sudanesa de Darfur comenzó
hace 21 años, con el conflicto armado desatado por las tribus
locales (Ejército de Liberación de Sudán (SLA)
y del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (MJE) ) que reclaman
más derechos para los africanos negros, y el ejercito sudanés
apoyado por tropas paramilitares árabes. Una guerra amparada
en motivos religiosas y étnicas, pero sobre todo económicas.
La crisis comenzó por las acusaciones de rebeldes contra las
autoridades de Jartum por favorecer económicamente a las comunidades
árabes del norte (islamistas), que viven en el rico valle del
Nilo en perjuicio de las poblaciones negras de esta parte del desierto,
reprimidas y condenadas a la pobreza.
Esta es la razón principal que esgrimieron el SLA y el JEM, cuando
en febrero de 2003 decidieron atentar contra intereses gubernamentales,
para obligar al Ejecutivo a acabar con su 'marginación histórica'.
Para responder a estos ataques, el Gobierno decidió armar a los
Janjaweed, dándoles carta blanca para cometer todo tipo de atrocidades
La política de tierra quemada llevada a cabo por las milicias
árabes han causado mas de 50.000 muertos y obligado a huir de
sus hogares a más de un millón de personas, convertidos
en desplazados internos dentro del país.
Otras 200.000 personas han huido al vecino Chad, aunque, según
Cruz Roja, sólo la mitad se ha refugiado en los campamentos del
ACNUR. El resto siguen diseminadas a lo largo de los 600 kilómetros
de frontera, en condiciones extremas.
Las ONG, que llevan meses pidiendo ayuda para los civiles, acusan a
las milicias pro gubernamentales de quema de aldeas, violaciones en
masa, asesinatos indiscriminados y otros atentados contra los derechos
humanos. El coordinador de Asuntos humanitarios de la ONU en Sudán,
Mukes Kapila, no ha dudado en comparar la limpieza étnica que
sufre esta región africana, con el genocidio ocurrido hace diez
años en Ruanda.

El SPLA y el JEM reclaman para Darfur una parte proporcional de los
beneficios generados por un pais en el que los ingresos del petróleo
(la principal riqueza junto al algodón) suponen el 75% de las
exportaciones. También quieren una reforma política que
otorgue mayor protagonismo y autonomía a la región, y
participar en el proceso de paz entre el gobierno del general Omar Hassan
Ahmed al Bachir y el Ejército Popular para la Liberación
de Sudán (SPLA) en Kenia.
El primer acuerdo serio para la pacificación, dado el 5 de mayo
de 2006 ,entre el principal grupo rebelde de Darfur y el Gobierno de
Sudán, choco sin embargo, con el rechazo de otras dos formaciones
disidentes.
Amnistía Internacional ha instado a la Comunidad Internacional
a adoptar medidas de protección para los miles de desplazados
de Darfur. La organización pide ayuda material y económica
para las víctimas de la guerra y acusa al Gobierno de Jartum
de obstaculizar el acceso a los suministros médicos y alimentos,
así como de minimizar las repercusiones de la crisis.
Ahora la nueva gestión de la ONU da lo que parece un paso necesario
para la protección de la población civil, la intervención
para protegerla de su propio gobierno.
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