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Arde
Chad
Manuel
Irola
Estudiante de bachillerato, Santander

Incorporado
en 1891 al imperio colonial francés, este extenso y desértico
país centroafricano, poblado por menos de un millón de
habitantes, en pleno Sahel, fue el primero en incorporase al bando aliado,
como colonia de la Francia ocupada, durante la Segunda Guerra, lo que
le ofreció un protagonismo inusitado. Independizado pacíficamente
en 1960, su historia se torció bruscamente cinco años
después al estallar la guerra civil, encadenada ya hasta nuestros
días con multitud de incidentes. La guerra, que comenzó
como una rebelión del norte musulmán contra las subidas
de impuestos, duraría hasta 1998, en que el actual presidente
Idriss Deby alcanzó un acuerdo con los rebeldes y redactó
una constitución.
En medio, el país tuvo que luchar en un segundo frente. El gobierno
se vio sometido a una inestabilidad sistemática, marcada por
la intervención extrajera (Libia con el norte rebelde, Francia
junto al gobierno), y los continuos golpes de estado. Uno de ellos llevaría
al poder, con apoyo francés, en 1982 a Hissene Habré,
en el poder hasta que en 1990 su jefe militar Deby le echara. Hoy Deby,
dos veces elegido presidente en comicios supuestamente libres, se enfrenta
a un ataque masivo de la oposición que le ha encerrado en su
palacio, y amenaza con echarle del poder.
Concluida la guerra con el norte en 1998, la violencia volvió
por el enfrentamiento con Sudan. Chad, enemigo tradicional del régimen
radical islámico de Jartum había apoyado a las tribus
de la frontera, inmiscuyéndose en el conflicto de Darfour que
asola aquel país, en respuesta, Sudan había armado y alentado
a los rebeldes del grupo Manifestación para la Democracia y Libertad
(RDL), los mismos que hoy sitian Yamena. A este grupo, formado por antiguos
oficiales del ejercito chadiano hace tan solo cuatro meses, y que opera
desde el territorio sudanés fronterizo, se han sumado en los
últimos meses el grupo rebelde Plataforma para el Cambio y la
Unidad Nacional y Democracia. De parte del gobierno se han posicionado
los países occidentales, liderados por Francia, que ven en la
derrota del gobierno la llegada al poder de un grupo aliado de Sudan,
un país extremista, vinculado a movimientos yihadistas como Al
Qaeda.

Tropas
francesas custodiando el aeropuerto de Yamena el pasado 2 de febrero
La pieza clave del equilibrio en la zona es el actual presidente Idriss
Deby, que ya cuenta con la presencia de 1000 soldados franceses, y que
esperaba en las próximas semanas el despliegue de una fuerza
de paz, que ante la situación ha decidido posponerse.
Deby, general y presidente del Chad, es el líder del Movimiento
de Salvación Popular (MSP), apoyado principalmente por su tribu,
los Borgat de Enedi, ubicados al norte del país. Fue el primer
presidente que alcanza el poder en unas elecciones democráticas
(1996 y 2001), aunque sus detractores le acusen de múltiples
irregularidades es ambos procesos electorales. Nacido en 1952, creció
políticamente a la sombra de su mentor Hisene Habré, con
el que fue oficial y luego jefe de las fuerzas armadas Chadianas, ministro
de exteriores y consejero militar del presidente. Alcanzo una gran popularidad
en su país debido a sus éxitos militares en la guerra
contra Libia. Formado en la Escuela de Guerra de París, obtuvo
el favor popular tras conseguir detener la guerra con Libia y restablecer
las relaciones diplomáticas con este país en 1989.
Celoso de su popularidad Habré le intento apartar del poder,
lo que propiciaría la conspiración, que tras varios intentos,
y con apoyo sudanés, libio y de grupos opositores, provocaría
la caída de Habré en 1990.
Su mandato ha estado marcado por las dificultades económicas
del país, el distanciamiento de su aliado libio y la intromisión
extranjera, que, visible en el caso francés, ha utilizado el
país como base para atacar y frenar el expansionismo islámico
libio y sudanés, además de defender una posición
de fuerza en el control de los recursos naturales del país.
Creador del actual sistema constitucional e institucional del Chad,
ha sido acusado de propiciar una democracia ficticia, manchada de agresiones
a observadores, irregularidades en muchos de los colegios electorales
y fraude electoral fueron la tónica de estas segundas presidenciales,
en las que, al igual que ocurrió en las de 1996, la oposición
presentó numerosos casos de fraude.
Hoy Sudan, que apoya al Movimiento para la Democracia y la Justicia
(MDJT), y a las fuerzas rebeldes del FPCh que operan desde Darfour,
ha dado un importante golpe de fuerza para el control de toda la región,
que puede desestabilizar aun más un área afectada por
las eternas guerras de Darfur y Somalia, y en la que la presencia francesa,
puede ser un factor de internacionalización impredecible, al
mantener una importante presencia, dentro de la llamada operación
Eperervier, diseñada para “garantizar” la integridad
del Chad.
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