El
Pais 2006
eolapaz consigue su quinto título regional de periodismo en cinco
convocatorias
Parte del equipo de redacción de
El Pais de los Estudiantes, algunos de los cuales colaboran con eolapaz.
Sin duda una generación para recordar.
Discurso leido por la directora de La
Paz Mª Antonia Bengoa, en la entrega de premios del Pais, el 30
de mayo de 2006
Educar es
vivir en tiempo presente, asumir una insolente injerencia en el medio
que rodea a nuestros chicos, rodearlos de realidad, más allá
de la expectante distancia de un aula.
El Gobierno autónomo de Cantabria y el diario El País,
nos han permitido en estos cinco años educar así. Observando,
viviendo, mirando. Cámara, cuaderno y grabadora en ristre. Y
en comunidad, en equipo.
Hace cinco años decidimos hacer propia esta aventura. Y sin duda,
el viaje nos ha llevado mucho mas lejos de lo que esperábamos.
Desde entonces, hemos representado a Cantabria, junto a otros centros,
en las cinco finales nacionales. Desde entonces hemos hecho aun más
sólida, la apuesta de una enseñanza que sitúa a
los programas de información activa, y a las TIC, como instrumento
primordial de nuestra actividad.
Los frutos de esta siembra han sido muchos. Desde hace 165 semanas,
mantenemos el esfuerzo que inicialmente nos pidió El País
y la Consejería de Educación, no como algo ocasional y
competitivo, sino como parte de nuestro quehacer cotidiano. Día
a día, semana a semana. Así, estos jóvenes, y varias
decenas mas, mantienen con su único esfuerzo, una revista digital
conocida ya fuera de Cantabria (eolapaz.com), que muestra al mundo la
actualidad desde sus ojos. Y con ella materiales educativos que ellos
construyen, y propuestas, y proyectos, y entrevistas, y reportajes,
y análisis...Iniciativas, miradas desde el cuerpo menudo de quien
tiene, sin embargo, el corazón y la mirada muy grandes, muy abiertos,
muy ávidos de aprender y vivir.
Estos meses son los que vivimos con más tensión, con más
excitación, pero ya no son los únicos. El País
nos ha convertido en una inmensa redacción de cuatro estaciones,
desde la que vemos el mundo como quien forma parte de él.
La victoria siempre es un reto, pero ha dejado ya de ser un fin, para
convertirse en una práctica docente, que nos anima cada día,
a conocer, a observar, a analizar y a concluir. Con la obligación
de contar a quien los lea, cada semana, como es la vida en sus ojos,
y como querrían ver la vida. Y a hacer todo ello en equipo, con
alma colectiva, y en tierras, en las que poco o nada somos sin los demás.
Y eso enseñamos, y por eso tres centros educativos estamos aquí.
Y por eso agradecemos a El País y al Gobierno Autónomo
su ayuda.
Estar aquí ya es nuestro premio. Ser elegidos entre los finalistas
nacionales, un año mas es ya un orgullo, que reconoce nuestro
trabajo. Sabemos que no somos los favoritos, pues están presentes
en la final, dos grandes equipos, que han dejado patente en este proyecto,
su calidad personal y organizativa. Nuestra más sincera felicitación
y reconocimiento por ello, a la extraordinaria calidad del trabajo desarrollado
por los IES Zapatón de Torrelavega y Estelas de Cantabria de
Corrales.
Nuestro final es un profundo agradecimiento a quienes nos han ayudado,
nos han abierto las puertas de su vida y sus asuntos, y han tratado
a nuestros jóvenes, en su labor, con tanto respeto, tanto afecto
y tanta dedicación, reconociendo, así, no solo el valor
de su esfuerzo, sino el de quienes han diseñado e impulsado este
proyecto. Políticos, artistas, profesionales, ciudadanos al fin
que han puesto rostro a nuestro periódico.
Poco podríamos haber hecho sin el apoyo de la Consejería
a este proyecto, y a tantos otros que, como nos explicaba Dolores Gorostiaga
hace pocas fechas, permite educar en Cantabria como educamos, y construir
el futuro, como lo construimos.
Poco podríamos hacer, sin el apoyo de instituciones que como
El País, nos proveen de medios y de alicientes.
Poco podríamos hacer sin los programas educativos que Cantabria
impulsa de forma pionera, como la red Interaulas, que crean un marco
continuo de participación y desarrollo pedagógico en el
que nos encontramos todos los centros.
Pero nada, absolutamente nada, podríamos hacer sin estos jóvenes,
sin estos chicos y chicas tan extraordinarios que nos abren cada día
la puerta de sus vidas, y que, aunque a sotavento, nos acercan el cielo
a cada instante.