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| E. Balbás Fernandez|

 

207, mayo 2008
   
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Opinion


 

 

 

 

 

 

 

A mis niños de cuatro años

“Creemos en la educación”, es el mensaje que nos recibe cada día, en cada una de las escuelas católicas de España, convirtiéndose en algo mas allá de un mero latiguillo publicitario o un lema impronunciable, por su dejación. Un mensaje que ha marcado en estos años el devenir de un grupo de colegios, que lejos de asumir el papel de elemento complementario del sistema educativo, se ha convertido, por convicción, en un sistema con entidad propia, que asume y hace propios los valores propios de la educación española, en la búsqueda de la excelencia educativa y la formación de ciudadanos libres, comprometidos y activos en la defensa de los valores democráticos y de los valores cristianos. Y ello, hemos creído desde los colegios de Sagrados Corazones, como es el colegio de La Paz, implica que educar es lograr que nuestros chicos vivan en tiempo presente, asuman su papel de parte de la realidad viva que les rodea, y que traspasen la expectante distancia de un aula.
Esa ha sido la base de la filosofía de eolapaz.com, un proyecto educativo que nos ha permitido en estos cinco años educar así. Observando, viviendo, mirando. Y en comunidad, en equipo. En tierras donde nada somos sin los demás. Da igual si un lápiz o una compleja maquina acompaña nuestros pasos. Solo importa el porque de nuestros actos y la percepción que de ellos toman los demás. Porque solo por ellos tiene sentido nuestro trabajo.

Hace cinco años decidimos hacer propia esta aventura de las TIC. Y sin duda, el viaje nos ha llevado mucho mas lejos de lo que esperábamos. Desde entonces hemos hecho aun más sólida, la apuesta de una enseñanza que sitúa a los programas de información activa, y a las TIC, como instrumento primordial de nuestra actividad.
Pocas veces en estas casi 240 semanas hemos sido tan conscientes de esa importancia como hace unas fechas, junto a nuestros niños de cuatro años.
Fue un lunes de noviembre. Una tarde que nos arrancó de un soplo la herrumbre de premios, entrevistas y saludos. Ese conjunto de halagos que satisfacen la necesidad de alimento de quienes buscan el contacto con la vida y la gente, pero que, a veces nos hace olvidar el compromiso que la educación conlleva. Un compromiso con quien cree percibir en tu trabajo un ejemplo. Menudos, vivos, inquietos, ávidos y con los ojos perforando cada celemín de realidad, un enjambre de niños de cuatro años recibieron a una parte de la redacción de eolapaz en sus aulas, en su ambiente, para contarnos como nos veían, como nos dibujaban, como nos conocían. Cuan orgullosos estaban de sus compañeros mayores. Esos que juegan, surfean, estudian, defienden valores, escriben, sienten, aman, conocen y cuentan como es la realidad a sus ojos, denunciando todo aquello que rechazan, para entregar un mundo un poco mejor, a sus niños de cuatro años.

 

 

 


 

     
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