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Liébana,
balance de un jubileo
E. Balbás, Elena Rivas

Peregrinos
entrando en Santo Toribio, en abril de 2007
Concluye
un año, el Santo y Lebaniego, en el que a fuerza de empeño,
Cantabria ha querido mostrarse no solo como la capital del mundo católico,
sino, en palabras del consejero de cultura Francisco Javier López
Marcano, “como un muestrario de la oferta turística y las
cualidades naturales y culturales de España”.
Un lema se ha hecho en estas fechas felizmente común en todo
el mundo, “Cantabria Infinita”, dos palabras que “representan
nuestro carácter de gentes viajeras, a veces por el obligado
perfil de una tierra a veces difícil para vivir y que nos ha
obligado a dejarla con dolor. Por eso es infinita también, por
que vivimos mas allá de los cordales de los Picos de Europa,
de la Sierra del Escudo, de Cabuérniga y el mar, pero siempre
regresamos”, nos refería el Consejero.
Santo Toribio es uno de los cuatro lugares santos del mundo junto a
Roma, Santiago de Compostela y Jerusalén. El origen de la tradición
se remonta a la Alta Edad Media, cuando los monjes buscaron amparo en
las montañas, y junto a su vida escondieron en ellas su credo
y su saber, en libros laboriosamente copiados a mano, y bellamente decorados,
las escenas del Beato, que junto a una manifestación de su saber,
buscaban la preservación de sus miedos, saberes y afanes, en
una sociedad asolada por el analfabetismo. La llegada de la reliquia
de la Cruz de Cristo en estos remotos siglos, y su custodia por los
monjes en esa joya, a modo de cajetin, que llamamos Lignum Crucis, convirtió
a Cantabria en el símbolo de la resistencia nacional y religiosa.
Pero tan larga tradición ha tenido este año algo de especial.
En esta legislatura, el consejero regionalista ha volcado todo el empeño
de la administración autonómica en convertir los actos
(1144), en una reivindicación de la identidad cultural de un
pueblo y en una muestra desbordada de las capacidades económicas
y sociales de la comunidad. Y las cifras respaldan la gestión
realizada, con 1.300.000 visitantes solo al monasterio, 1.482.000 espectadores
a los actos y una inversión en actos e infraestructuras de casi
14 millones de euros, recuperados, según el gobierno a través
de los patrocinadores.

Tama, con Peña Remoña al fondo
En
este año jubilar, celebrado bajo el lema ‘La Cruz, Signo
de Vida’, y desde el momento en que se abrió la Puerta
del Perdón, la puerta del Monasterio que custodia la reliquia
de la cruz de Cristo, el 23 de abril de 2006, todos , la Consejería
de Cultura, Turismo y Deporte, los ayuntamientos lebaniegos y, por su
puesto, las autoridades religiosas, han trabajado duro para que la comarca
fuera una cita imprescindible. Como nos ha expuesto el consejero de
Cultura, Javier López Marcano, “nos hemos jugado algo más
que conciertos y grandes exposiciones, nos hemos jugado nuestra identidad”.
Y todo ellos en tiempos donde los movimientos de integración
con Castilla, han recobrado fuerzas.
La presencia de peregrinos, los resultados económicos, y el impacto
sobre la imagen regional, traducible en cifras de negocio, han sido
notables. Y muy superiores a anteriores citas. Directamente relacionado
con el evento religioso, el gobierno espera superar el millón
de visitantes.
Unido a su oferta tradicional de naturaleza y cultura, Cantabria ha
sido escenario de grandes exposiciones y muestras culturales (como la
de los Beatos o códices miniados, el montaje “Angeles y
Demonios”), sede de grandes actos populares (como la “beach
party” de Laredo o el festival internacional de música
Fol. De San Vicente), puerto de grandes giras mundiales (Shakira o Bruce
Springsteen), sede de grandes espectáculos, como los que recubiertos
de imagen, luz y fuego asombraron en Torrelavega, Picos de Europa y
Santander, y de la mano de genios como la Fura dels Baus, los días
21 y 22 de abril. O laboratorio de grandes transformaciones permanentes,
que prolongaran en el tiempo la calidad de nuestro atractivo como región.
Caso de la orquesta “Cantabria Infinita”, el “territorio
Soplao” o el centro cantábrico de interpretación
del románico y el gótico, como nos explicaba López
Marcano

Entrada a la cueva de El Soplao
¿Qué es el “Territorio Soplao”?.
“El Territorio Soplao son 3500 h, situadas a 740 metros de altitud,
en la sierra del Arnero, entre Valdaliga, Rionansa y Herrerias, nacido
de la actividad de la poderosa naturaleza cantábrica, y la acción
esforzada de los mineros que labraron la montaña desde 1856,
para explotar el aragonito, y que lleva camino de convertirse en el
mayor parque natural de Cantabria, y el mayor taller de orfebrería
que la naturaleza ha creado, en listitas y aragonitos subterráneos.
Un conjunto de cuevas donde la naturaleza ofrece toda la potencia de
su creación, y que deslumbra, a medida que un tren minero introduce
al espectador en una de las cuevas mas mágicas del mundo”.
Pero Cantabria no solo destaca en su vigorosa naturaleza, el gobierno
ha aprovechado la cita para relanzar su patrimonio artístico
Si, uno de los retos ahora es el Centro de interpretación del
románico y el gótico en San Román de Escalante,
que se ha constituido en los terrenos de la iglesia románica
del mismo nombre, casa del mejor conjunto de cariatides del románico
español, construida en el año 1200, y que hasta ahora
pertenecía a Juan Melis y Toño Iribarnegaray, y que tras
ser adquirida por la Consejeria, albergara en la iglesia y sus jardines,
un centro de estudio e interpretación del arte medieval cantábrico,
que recorrerá los 270 km de litoral, con bellezas como las de
Castro o San Vicente, penetrando hasta los templos de Lebeña
y Potes, y cuya primera obra será editar un facsímile
de este ingente patrimonio.

Elena Rivas, junto al consejero de cultura, Francisco
Javier Lopez Marcano
Pero no todo ha sido un camino de rosas. Las diferencias políticas
han sido evidentes hasta en esto. Y la capacidad organizativa de la
comunidad ha sido puesta al límite en algunas ocasiones, percibiéndose
una falta de experiencia y una limitación de medios, propios
por otra parte, en una región pequeña. La primera prueba
fue el concierto de Bruce Springsteen, que estuvo envuelto en una importante
polémica cuando, al poner las entradas a la venta, rápidamente
se vendieron, la mayor parte de ellas fuera porque en Cantabria un problema
en el programa informático de quienes estaban autorizados para
la venta, lo que impidió, además, la venta en taquillas,
dejando a cientos de seguidores en la cola, mosqueados y sin posibilidades
de ir al concierto.
Los actos de cierre tampoco han estado exentos de polémica. La
actuación de la Fura dels Baus en los farallones de Fuente Dé,
a la entrada de Picos de Europa demostraron cierta distancia entre el
deseo ilusionado y la capacidad real. La carretera que conduce desde
Potes hasta el circo glaciar donde se iba a desarrollar el espectáculo
quedo colapsada, impidiendo el acceso de cientos de visitantes. Los
que dejaron sus coches en Potes, a 10 km, confiando en que hubiera transporte
público para poder acceder al recinto, se encontraron en que
este no estaba previsto. Hubo deficiencias de coordinación entre
los servicios de información turística (regionales, jubilares
y municipales) que llevaron a que algunos estuvieran en pleno apagón
informativo. Tampoco se pudo realizar todo el espectáculo, pues
no se previo que las autoridades del Parque nacional se opondrían
a utilizar fuegos artificiales en ese espacio. La noche del sábado
22 acabaría con un intento de motín de parte de los desplazados
a la zona, que no acabo con cargas policiales gracias a la intervención
personal del Consejero.
Errores aparte, reconocidos por el propio López Marcano, que
ha asumido toda la responsabilidad, un final injusto, para uno de los
esfuerzos más intensos que los poderes públicos han desarrollado
para revitalizar la imagen y la cultura regional
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