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| Aintze Zaratagabaster Weyden |

 

fotografia de cabecera: Mª Elisa Duque | www.256colores.com
17 Junio, 2007
   
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Opinion


 

 

 

 

 

 

 

Palestina nos mira

 

Gobierna desde hoy en la Palestina Cisjordana Salam Fayad, a tenor de su historia personal, un hombre honesto. Una excepción en Oriente Medio, aun más en Palestina. Un hombre valioso que llega tarde, nos tememos al tren de la historia.
Desde hace unos días, lo que desde hace meses, sino años, era un tabú, la guerra civil palestina ha estallado, llevándose por delante no solo un centenar de vidas, sino la esperanza de vivir en paz de miles mas y el sueño de libertad de todo un pueblo, dividido entre la radical Gaza, y la corrupta y moderada Cisjordania.

Desde los tiempos lejanos en que el presidente americano James Carter, y los lideres Beguin y Anwar el Sadat consiguieron iniciar un camino de paz entre israelíes y egipcios, que marcaría el posterior de Rabin (Israel) y Arafat (Palestina), siempre se supo de las dificultades y penurias que se deberían atravesar. Pero pocos pensaron que tanta gente se mostraría tan torpe y tan mal hadada, y que fueran más los obstáculos que las facilidades.

Tras décadas en el exilio, el poder de la naciente Palestina, alborada bajo la tutela americana y europea, quedo encarcelado en las ambiciones del partido del presidente palestino Arafat, el histórico líder de la Organización para la Liberación de Palestina, grupo que mantuvo el frente militar contra Israel. Su partido y su gobierno (OLP) mantuvieron ese poder, desde la creación de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en 1994 en base a una tupida red de corruptelas, relaciones mafiosas y favores personales, que no solo ha dilapidado fondos increíbles, sino creado una masa de descontentos entre aquellos que no se han beneficiado de esa densa corrupción, y de aquellos que por ella, han visto como su país caía irremediablemente en la pobreza, y ellos con ella.

Pero los grandes males han venido de fuera. El gobierno americano ha demostrado una falta de miras y de sensibilidad, rayana en la inconsciencia. Desde 2002, el gobierno Bush no realizado un solo gesto o acción encaminada a resolver la difícil situación palestina, confiando la salvación de la crisis a una supuesta victoria militar en Irak que aplastaría a islamistas de Oriente Medio, dejando libre el camino para la imposición de un nuevo marco de relaciones y fronteras que facilitara el dominio de la potencia en esa área geoestratégica. Muy al contrario, la presencia militar occidental en Mesopotamia ha desatado un renacimiento islamista que se ha extendido por toda la región, impulsando el liderazgo local de Siria e Irán, que amparados en los movimientos integristas de la zona (Hamas y Hezbollaha), amenazan no solo a occidente, sino a los gobiernos moderados de la zona, o a los pueblos que iniciaban, tras años de crisis y guerra, su reconstrucción la vuelta a la paz, caso de Líbano, al borde de nuevo de la guerra civil.
Cierto es que la pobreza y las tensiones religiosas y nacionalistas han sido el vivero de muchas de las penalidades del mundo moderno, y que las naciones mas poderosas de la tierra estaban obligadas a una intervención terapéutica que estabilizara el mundo, cortara de raíz las amenazas que Al Qaeda ha simbolizado y diera satisfacción a una gran parte de la humanidad, sumida desde el siglo pasado en la miseria y la opresión, causas reales del rearme islamista. Pero nada se impone, menos desde la fuerza, y menos a una cultura orgullosa de su historia, pisoteada por los occidentales desde tiempos, y con la punta de lanza de Israel.

Un primer mal arranca de la ficticia imposición de una democracia manipulada (Egipto) o bloqueada cada vez que la libertad del pueblo amenaza con llevar al poder a grupos islámicos (Palestina tras el triunfo de Hamas, o Turquía). En esos momentos en que las urnas aupan a grupos contrarios a los intereses occidentales, estos asfixian a los nuevos gobiernos en económico o en lo militar, o sus adláteres (el ejercito en Turquía, por ejemplo) desatan una oleada de violencia genocida. Es el caso de la brutal represión del gobierno afgano, que ha propiciado el rebrote taliban, de la violencia anti sunni en Irak, de la violencia con que el gobierno paquistaní desata contra las tribus de la frontera afgana o del brutal terrorismo de estado que los islamistas ha soportado de las fuerzas de seguridad del estado en Palestina, dirigidas por el temido miembro de la OLP, el corrupto Dahlan. Una violencia entre palestinos que ahora ha tomado respuesta.

Así, recientemente el coordinador de Naciones Unidas para Oriente Próximo, Álvaro de Soto, denunciaba contundentemente boicoteo internacional a los palestinos tras la victoria electoral de Hamás. La retención de fondos por Israel a la Autoridad Palestina ha creado tal frustración y pobreza entre la población palestina, y tal odio hacia el gobierno colaboracionista, que ha llevado a un enfrentamiento fratricida entre quienes se benefician de las ayudas europeas e israelies, y quienes no.

Las responsabilidades del drama palestino se extienden a Europa, incapaz de imponer una actitud comun de sus miembros y de hacer valer su peso y su dinero en la region. A Rusia, mas pendiente de evitar un avance de la influencia americana en al zona, que amenazaria sus rutas de abastecimiento energetico, que de frenar un avance radiocal que puede amenzazar a la larga a sus fronteras. A Estadois Unidos, cuyo gobierno aparece dividido en lo tocante a impulsar una via militar o diplomatica, y que incluso arma a unos grupos contra otros (incluso en Irak), constyruyendo asi cada dia un monstruo inmanejable. A Siria, que al desestabilizar a Libano, para afianzar su presencia en la región, asesinando al presidente reformista y moderadao Hariri, ha dado a las a los radicales palestinos. A Israel, que fia su paz en la matanza interna de su enemigo, sin darse cuenta que hace crecer un odio qque amenaza a su propia existencia. A nosotros, incapaces de usar nuestro voto y nuestra soberania para obligara anuestros gobiernos a frenar un rio de sangre, que arrastra como una riada, vidas, sueños y miradas de niños.

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