185 diciembre 2006
   
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La opinion


 

 

 

 

 

 

 

Jose Antonio Nieves Conde

Aintze Zaratagabaster

Llevo varias semanas intentando contaros la apasionante historia de un hombre poco conocido, José Antonio Nieves Conde, uno de los grandes, de los extraordinarios cineastas españoles del siglo XX, muerto en silencio el pasado 14 de septiembre, sin alharacas ni reconocimientos, salvo algún obituario despistado. Ya sabéis, no es Almodóvar. Y sin embargo fue el ejemplo claro de que a la inteligencia pocos obstáculos se oponen

Periodista de incisiva capacidad y gran dominio del lenguaje, Nieves Conde destaco por su trabajo en el cine, durante los difíciles años de la posguerra española, donde creo obras maestras del realismo social como 'Surcos', 'Angustia' o 'Balarrasa'.
Nacido en Segovia el 22 de diciembre de 1911, su consagración se produciría en 1951, al dirigir 'Surcos', obra nacida de un excelente guión de Natividad Zaro y Torrente Ballester a partir de un argumento de Eugenio Montes, y que contó con grandes profesionales de la interpretación como Luís Peña y María Asquerino.
‘Surcos’, que increíblemente se pudo estrenar, causó una gran polémica, en los grises años cincuenta españoles, siendo duramente atacada por la jerarquía de la iglesia , que veía en ella claros elementos transgresores, al abordar elementos tabú de la sociedad de la época como la miseria, el estraperlo y el éxodo rural, lo que obligo al autor a remodelar parte de la obra, principalmente el final.

Pero pese a ello, la verdad y la calidad son difíciles de frenar, así que Nieves Conde consiguió el segundo Premio Nacional del Sindicato del Espectáculo y el primer premio del Círculo de Escritores Cinematográficos. Un éxito, sin embargo, que el público, quizás por su crudeza, quizás por la beligerancia de los pulpitos, no supo apreciar.

Nieves Conde había nacido en una numerosa familia de raigambre militar, en la que aprendió desde bien chico a amar el cine. Tras estudiar el bachillerato en su ciudad, inicio la carrera de derecho, que nunca terminaría, al estallar la Guerra Civil. Participo en ella como voluntario falangista, llegando a ser alférez provisional de Infantería. Terminada la contienda volvió a su ciudad, iniciándose en el mundo de la prensa y la radio. Pero para su mente inquieta Segovia pronto resulto escasa. En 1939 llego a Madrid, donde se convertiría en crítico de cine del diario “pueblo” y redactor de la revista “Primer Plano hasta 1942, donde dirigía la exitosa sección 'Fuera de cuadro'. De la mano de su amigo Rafael Gil, se inició en el cine en 1941, como ayudante de dirección en cinco de las películas del gran Gil, entre ellas 'Viaje sin destino' y 'Tierra sedienta'.
Pero sus ideas eran demasiado limpias, su visión de la vida española demasiado acida, y su actitud ante el franquismo, demasiado inquietante. En 1942 ello le llevaría a abandonar (o perder) su puesto en 'Primer Plano' y 'Pueblo'.
1946, dirigía su primera película , 'Senda ignorada', una historia de gángsters situada en Estados Unidos, a la que siguió 'Angustia' (1947), con Rafael Bardem y Julia Caba Alba, también policíaca y declarada de "interés nacional", y 'Llegada la noche' (1948).
Su primera obra maestra llegaría en 1950 al dirigir 'Balarrasa', sobre un guión de Vicente Escrivá y con un cuadro de actores de impresión, María Rosa Salgado, Maruchi Fresno, Luís Prendes y José Bódalo. Fue su primer gran éxito comercial, y la critica tuvo que rendirse a su talento, aunque la clase política le viera cada vez con mas miedo. Ese mismo año conseguía otro gran éxito de taquilla: 'Jack el negro' (1950).
Tras ese brillante inicio llegarían 'Rebeldía' (1952); 'Los peces rojos' (1954); 'La legión del silencio' (1955), codirigida con Forqué; 'Entre hoy y la eternidad' (1956), con Arthur M. Rabenalt; y 'Todos somos necesarios' (1956).
En 1958, Nieves Conde soltó un increíble latigazo a las conciencias de la época, con su genial 'El inquilino', con un reparto en el que figuraban Manuel Alexandre, Antonio Ozores y Fernando Fernán Gómez. Fue su primer gran choque con la censura que primero la prohibió y más tarde la autorizó con importantes cortes y gran número de cambios. Fue el inicio de su final. De ser el director mas premiado del régimen, a ser considerado un director maldito, demasiado critico, poco dócil.
Su carrera en los sesenta aporto grandes obras, en su línea social y de denuncia, fueron obras de arte, como todas las suyas, pero sin la repercusión de los anteriores. Así llegaron 'Don Lucio y el hermano Pío' (1960); 'Prohibido enamorarse' (1961); 'El diablo también llora' (1963); 'El sonido de la muerte' (1965); 'Cotolay' (1966); 'Marta' (1971); 'Historia de una traición' (1972); 'Las señoritas de mala compañía' (1973), y algunas de cierto contenido erótico como 'La revolución matrimonial' (1975); 'Volvoreta' (1976) y 'Más allá del deseo' (1976), ya se sabe, hay que comer y pagar las facturas, como un día dijera José Sacristán. Tras el silencio, el final de los 90 intento recuperar su obra y valorar su gran aportación a nuestra historia colectiva. La Seminci de Valladolid dedicó en octubre de 1995 un ciclo monográfico a su trayectoria profesional con la proyección de toda su filmografía y le entregó una Espiga de Oro especial.
Al año siguiente, en octubre de 1996, este mismo certamen castellano incluyó su película 'Surcos' en el ciclo 'Cien años del cine en España' recibiendo en Zaragoza una de las medallas de oro del Centenario del cine en España, que le concedió la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.
El 1 de marzo de 1990 la Asamblea de Directores y Realizadores Cinematográficos y Audiovisuales de España (ADIRCAE) le concedió un premio especial como homenaje por toda su trayectoria profesional, en la que se destacaba "su intento de introducir el discurso neorrealista" en el cine español. Pero fuera de ahí, el silencio. Que triste para alguien que mostró el mundo y su miseria, su verdad y nuestras vergüenzas a una sociedad española atontada en mitad del franquismo. Hoy casi nadie sabe quien fue, ni que hizo, nadie recuerda la gesta de un hombre que se enfrento con una humilde cámara, como muchos intelectuales al franquismo imperante. Y hoy llamamos a cruzada cuando a un Rubianes cualquiera, huérfano de talento se le critica por decir groserías y tontadas. Que pena de país.




 


 

     
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