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Cruz
de navajas

La
vida es áspera con el ingenio. O algo así seguro que habría
dicho Quevedo, al conocer las desventuras de Nacho Cano. Y es que la
última salida de tono de Iñaki el budista es digna de
una novela negra. De esas en las que el chico bueno se ve atrapado entre
la sed de mal y el hambre de fastidiar. Y sin chica buena con quien
consolarse.
Hace
poco más de dos años, Nacho, y en parte su hermano (co
autor de la idea y su desarrollo), decidió levantar un ambicioso
proyecto musical, basado en el repertorio de Mecano, que repasara al
tiempo los entresijos de la “movida” madrileña, y
rindiera culto a la generación de los 80. Una de las motivaciones
de la idea era la falta de dinero del ex Mecano, con un bolsillo abducido
por sus aventuras tibetanas, sus consumos, sus no exitosos tours y la
debacle de la ONG en la que había metido dinero y prestigio personal.
El socio capitalista de la aventura surgió en la forma de producciones
Drive. Una productora dirigida entonces por José Manuel Lorenzo
y Ángel Suárez, en buena compañía.
El hombre clave de esta historia era Lorenzo. Un lince para los negocios,
pero tocado de una sensibilidad especial hacia el mundo artístico,
sin la cual, estas cosas no resultan.
Lorenzo ha sido en todo este tiempo un elemento indispensable en el
desarrollo no solo de este musical, sino de Drive, un holding empresarial
dedicado a la producción cinematográfica, la ficción
televisiva, la producción de eventos o el soporte técnico
de estos. Y ello por su pasado, brillante y bien relacionado. Lorenzo
destaco ya desde sus inicios, como director comercial de RTVE, de CBS/FOX,
o como director general de Canal + y Antena 3, cargos que ha compaginado
con la dirección teatral y cinematográfica. Y todo ello
metido en una cabeza bien amueblada en la facultad de ingeniería.
Lorenzo desde un principio, no así su socio y amigo Torres, se
implico en el proyecto mas allá de la gestión, marcando
su carácter en una obra en la que el intérprete de “París
Tombuctú”, “El espinazo del diablo”, “Sin
noticias de Dios” o “Historia de un beso”, colaboró
intensamente con Nacho Cano, hasta los sucesos actuales.

Sin
reparar en gastos ni esfuerzos, Lorenzo volcó toda su influencia
y recursos, en crear un equipo solidó y comprometido, en que
junto al productor asociado Ángel Suárez, un Chief executiver
officcer salido de las filas de multinacionales como CBS, se encontraba
gente de la talla de David Serrano (autor del libreto y de guiones de
éxito en el cine español, como "El otro lado de la
cama" o "Días de fútbol"), Isaac Ordóñez
(famoso director musical de Celia Cruz, Javier Gurruchaga, Miguel Ríos
o Alejandro Sanz, así como director musical en Canal+), Ana Garay
(una de las mas prometedoras coreógrafas de nuestro país,
directora de los espectáculos de Adolfo Marsillach, Mario Gas,
Els Comedians, o Pilar Miró y Coordinadora Artística en
el Teatro Real de Madrid) , Tino Sánchez ( un afamado coreógrafo
formado en los locales del West End Londinense) Secun de la Rosa ( el
director de actores de películas como "Días de fútbol"
y "El otro lado de la cama", o de series como "Cuéntame",
o "Siete Vidas"), Carlos Torrijos (el director de iluminación
mas famoso de los teatros de Madrid) y junto a ellos, un casting de
promesas y bailarines contrastados, y una banda de lujo. Tanto primor
no podía traer más que éxito. Sesenta millones
de euros a la caja y más de un millón de espectadores
entre Méjico y España.

¿El
fallo?. Hasta aquí ninguno. Pero en los despachos, la típica
peli de deslealtades y amores prohibidos. Drive, la billetera de esta
maquina de ganar dinero y obtener buenas críticas es en realidad
el matrimonio de un pragmático, Andrés Torres, y un bohemio
(Lorenzo). Este último muy vinculado a ciertos grupos audiovisuales
y sus componentes. Cuando la sexta arrancó y sus promotores buscaban
capital para crear el núcleo duro de la empresa, Árbol
y Globomedia le pidieron a Lorenzo lo que más parecía
un favor personal, y de índole política, que un buen negocio.
Muchos pensaron en Drive, que el tamaño de la productora no era
adecuado para meterse en tamaño proyecto. Pese a la discusión
interna, Lorenzo impuso su criterio y sus fidelidades, y coloco a uno
de sus hombres, José Miguel Contreras en la cúspide de
la Sexta.
Ese hecho abriría un abismo insalvable entre Torres y Lorenzo.
Antes de que pasara un año, el enfrentamiento subió tanto
de tono, que para salvar la convivencia en Drive, los antaño
amantísimos socios decidieron vender su participación
en la Sexta y desvincularse de la gestión. Arcano, la compañía
de Juan José Nieto fue la encargada de la venta.
Lorenzo vio como, a su pesar, Drive se desprendía de su 6% de
participación y se descolgaba de un proyecto a través
del que las productoras españolas pensaban dar un salto cualitativo
importante en su posición en el mercado audiovisual. Sus amigos
se resintieron, dado que las productoras españolas habían
formado hasta entonces una piña (Mediapro-Globomedia, Bainet
de Karlos Arguiñano, El Terrat de Andréu Buenafuente)
para controlar la compañía ante el apetito del socio mayoritario
Televisa. El reajuste, en medio de una ampliación de capital,
facilito la entrada de BBK y Gala Capital (Jaime Bergel y Carlos Tejera),
con lo que el bloque de productoras quedaba en un exiguo 51%. Quizás
la posición empresarial de Torres era lógica. El pensaba
que el tamaño de Drive no era adecuado para un compromiso de
capitalización en la Sexta, que podía dejarles sin liquidez.
Pero para Lorenzo ese no era el planteamiento. Lorenzo quedo muy mal
parado, y se sintió traicionado en lo que era un proyecto personal,
y un trampolín importante. Su peso personal desapareció,
e, incluso, la Sexta suplió su papel con Giovanni Rier, director
de Publiespaña y antiguo responsable comercial de Telecinco,
un objetivo menos.

Nacho entre Suarez y Lorenzo, durante la presentación
en Mejico
Desde entonces, Torres y Lorenzo no han desaprovechado ocasión
para tirarse los trastos, hasta hacer el aire irrespirable.
Para acabar de estropear el panorama, en julio de este año la
Gestora de Inversiones Audiovisuales La Sexta, S.A.. decide dejar de
emitir en Digital+., hartos de pagar un alquiler de banda elevado (600.000
€ mensuales) y poco rentable. Un nuevo palo para los amigos de
Lorenzo, que con él en la cadena no habrían perdido el
control del pastel. Porque era un pastel, dado que la cadena de Sogecable
basaba su publicidad, entre otros dulces, en poseer "todo el fútbol".
Cosa que no era cierta, dado que los partidos adelantados al sábado
eran de la tele de Globomedia. Y el resto ya lo sabéis. La primera
jornada de liga estuvo a punto de no emitirse, por que Sogecable reclamaba
una deuda millonaria a la Sexta, por lo que estuvo a punto de no facilitar
la señal a Mediapro, la titular de los derechos del fútbol
que usa la Sexta. Luego vino lo de retransmitir todo en abierto, luego
la guerra entre clubes de uno y otro bando contra los reporteros, los
juzgados….
Y
en lo demás ha sido igual. Torres y Lorenzo se han dado en todas
partes. En los proyectos de cine, en las producciones televisivas..Y
ahora en los musicales. Y ahí le ha tocado la china a Nacho.
Tras controlar a los minoritarios y meterse en el bolsillo a los directivos,
Torres dio hace unas semanas un golpe de mano en la ejecutiva de Drive
y destituyo a Lorenzo, especialmente donde sabia que le iba a hacer
mas daño. Nombro una nueva dirección para la obra musical
de los Cano, y le descerrajo cuatro tiros al espíritu bohemio
del Rialto.
El resto también lo sabéis. Nacho es…..Nacho. Y
en parte porque olía lo que se le avecinaba en el plano organizativo,
y en parte porque quería defender a su mentor y colega se planto
a los driveros, creyendo que en estos tiempos los artistas son imprescindibles
para hacer arte. Hay que ser necio. Su denuncia pública (vaya
tacto chaval) de que la nueva dirección iba a meter a paleta
el capitalismo en el patio de butacas de “su” teatro”,
recortando costes y maximizando beneficios, cayo como un ladrillo calcinado
encima de los ya calientes gestores de drive, inmersos en plena batalla
por el control de la compañía. Resultado, nachete a la
calle. O lo que es lo mismo, el alma mater de la compañía,
el creador, no puede entrar en el teatro. No me digáis que la
cosa no tiene su puntito.
Es probable que Cano tenga razón en que los puestos de trabajo
peligren con el nuevo planteamiento empresarial. Incluso me puedo creer
que le ofrecieran a Lorenzo comprar la compañía del teatro,
para hacer bien la separación de bienes. Ya puestos, hasta podría
ser que, como dice Nacho, la disputa haya saltado por la negativa de
Drive a vincular la venta a una auditoria previa (lo que tampoco dice
mucho a favor de Lorenzo, hasta ahora gestor). Pero la clave de todo
esta en los labios del artista: “No soy un traidor. No traicionaré
al cerebro que hizo posible que mis iniciativas creativas”. Habla
de Lorenzo, claro.

Posiblemente
las aguas volverán a su cauce, por otro cauce, con menos cauce,
y menos encauzadas. Pero volverán. Los trabajadores callaran
para poder seguir pagando sus hipotecas. Y no faltará alguien
con buena tripa y poco escrúpulo que sustituya a Nacho en la
dirección artística del fenómeno de la Gran Vía.
Pero detrás siguen latiendo dos problemas graves. De una lado
la piratería permitida en este país que consiente el robo
intelectual, en el top manta y sobre las gruesas moquetas de la city
madrileña. Y tras ello un panorama audiovisual poco claro, con
muchos actores (televisiones, productoras) y alianzas confusas, en las
que los medios “oficiales”, son muchos para un mercado con
tan poca chicha. Porque el que quiera oír las noticias con Z
las oye en cuatro. ¿Para que queremos el 1,el 5 y el 6?. Y es
que amar es el principio de amargura. ¿Esa no era una letra de
Mecano?
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