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| Aintze Zaratagabaster Weyden |

 

 
 


 

 

 

 

 

 

 

Lydia Bosch
actriz

 

 

 

En los últimos años, habiendo desaparecido, Mecano ha sido un elemento importante en la vida cultural de la capital. Su espectáculo “Hoy no me puedo levantar”, constituye, sin duda, un fenómeno ya histórico, que incluso ha desembarcado en el mundo infantil, a través de una versión “blanca”, y más breve, que cada domingo por la mañana reúne a treintañeros y nostálgicos, que con la disculpa de compartir la historia musical española con sus hijos, se reencuentran con su adolescencia, en un espectáculo delicioso, “En tu fiesta me colé”. Hoy, 17 de junio, es un domingo un poco especial, es la función número 100, y hasta Nacho Cano hace acto de presencia, para entre juegos y sorpresas, reivindicar una vez mas, el legado cultural de los ochenta. Asisten muchas familias, y algunos famosos con sus hijos. Nuria March, Nuria Roca, Luisa Martín o Marta Reyero. A mi lado en el anfiteatro, Lidia y su hija Andrea se acomodan, mientras saluda tímidamente, como apesadumbrada de no poder ser mas discreta. Pero es querida, y esas servidumbres tiene el cariño.

Nos saludamos desde hace algunos años, cuando comenzamos a coincidir en la peluquería de Alberto Cerdan. “Llego la sonrisa” la decian. Enfundada en una huidiza pasmina, Lidia se abría paso entre leves miradas, con su cabeza a media altura, con la timidez, y al tiempo la confianza, que su sencillez natural la imprimen. Su pelo es una mezcla armoniosa de calidos marrones, mieles y destellos dorados que cuida, como toda ella, de una forma natural, sin estridencias. Siempre me ha llamado la atención cuando la veo, el encuentro equilibrado entre su pelo, grueso y firme y su rostro de facciones suaves y limpias, sin apenas maquillaje.

 

“Soy muy romántica y muy sensible, las personas así necesitamos esconder unos sentimientos, que a veces son muy visibles, y el pelo me da la sensación de que me protege, me evita ser tan traslucida. Alberto dijo una vez que mi media melena, marcó un estilo en su momento. Yo creo que no, porque tampoco yo le doy tanta importancia. Lo cuido, porque creo que debemos hacerlo con nuestro cuerpo, por sentirnos bien, y por respeto a los demás, pero en realidad le doy mas importancia al cuidado y la salud del cabello (me encantan los masajes, el serum, las mascarillas …), que el estilo, que el corte. Bueno en realidad soy un poco coqueta, pero muy poco”.

 


En sus inicios, con 19 años y recien llegada a Madrid, con la sonrisa limpia
y la cara luminosa. Nada ha cambiado

 

Lidia Boquera nació para ser maestra, para haber educado a decenas de niños con toda la ternura que recibió, en su infancia barcelonesa, de su familia. Una familia tradicional y católica, pero abierta y comprensiva, de la que has recibido siempre un gran apoyo

“Mi madre, que era enfermera, me transmitió la querencia por los demás, y el saber apreciar nuestros pequeños logros y tesoros, a veces tan escasos en tanta gente que sufre. Mi padre, que regentaba una librería en la ciudad, me inculco el amor por ellos, y de ellos he aprendido muchas cosas y he forjado muchos valores, o eso creo. No solo los libros te llevan a mundos románticos, sensibles y de ensueño, que de eso tengo mucho. También he encontrado en ellos el rechazo a la envidia o la incoherencia, y el respeto a la alegría de vivir, la discreción y la sinceridad”.

Los libros también llevan al atrevimiento y la aventura

“No que va. No en mi caso. Soy muy miedosa. Soy fuerte y tengo ideas claras, pero necesito mucho cariño, mucho apoyo. Soy muy soñadora, y a veces me cuesta dar pasos. Hace poquísimo que aprendí a conducir. Estaba en Medico de familia, cuando, pasando un fin de semana de descanso en Baqueira aprendí a esquiar. Y aun hoy tengo pequeñas conquistas pendientes, como aprender inglés o cocinar bien. Pero he tenido suerte. He trabajado mucho, pero he tenido muchos apoyos, y hombres que me han influido mucho en mi vida y a los que admiro”.

 


Asi era la Lidia azafata de "Un, dos, Tres"

 

Dicen que lidia Bosch nació en una casualidad. Que la mujer que tanto ama las rosas y el color negro, llego al mundo del espectáculo cuando se cruzo una pregunta

“Algo así. Mis sueños románticos siempre me habían llevado a pensar en una vida de cuento de hadas, con una familia grande y feliz, y cuatro maridos que me habrían querido mucho. Bueno, yo estudiaba BUP y ya hacia algunos anuncios, y trabajaba en el teatro de mi colegio, en el Jesús María de Sant Genás. Igual que no me gustan mis piernas, presumo de una sonrisa que me ha abierto muchas puertas. Cuando acabe bachillerato empecé a estudiar relaciones públicas y publicidad, curiosa coincidencia contigo. Empecé a estudiar en la Universidad Central, pero al año decidí moverme a Madrid. Me costo mucho separarme de mi ciudad, el mejor lugar del mundo para mi, de mis padres de mi hermana Leonor. Pero lo considere necesario. Un día acompañe a una amiga a unas pruebas de selección que Chicho Ibáñez Serrador realizaba para buscar secretarias del concurso “Un, dos, Tres..”. A ella no la escogieron, pero Chicho se acerco a mi, ¿Te interesaria hacer una pruebas?. Y si, esa pregunta que se cruzo en mi camino, cambio mi futuro”.

Lidia destaco desde un principio por su simpatía y su naturalidad. Es ese fenómeno que los publicistas llamamos enamorar a la cámara. Su imagen desenvuelta, carente de sofisticación, la acerco a ser, en una época la imagen de una mujer española nueva, abierta, natural y próxima, con la que se identificaron muchos españoles. Su éxito coincidió además con la llegada de la televisión privada a España, lo que abría muchos caminos, en empresas que buscaban caras nuevas y formas de trabajar más frescas

“Comencé con Chicho en 1984. Un hombre excepcional. Aprendí mucho con él, aunque mi camino como actriz se inició en Antonio Jiménez Rico. Cuando me ofreció la oportunidad de trabajar en “El disputado voto del señor Cayo”, me abrió el mundo del cine, me dio confianza y me permitió aprender mucho de actores tan impresionantes como Paco Rabal o Juan Luís Gallardo.

 


Junto a Emilio Aragon, su compañero en "el Juego de la Oca" y "Medico de familia"

 

Y de oca a oca

Si, fueron buenos tiempos. Y ahí aparecio el tercer hombre de mi vida, la del espectáculo. Después de Chicho, y del “Disputado voto…”, los trabajos llegaron con cierta asiduidad. Tuve la oportunidad de tener mis propios programas, como “Sábado Noche”, y comencé a asomarme al mundo del cine con cierta facilidad, fueron los años de “Callejón sin salida”, “Adiós princesa”, “Palace”, con Tricicle, que fue divertido. Pero yo sentía que me faltaba algo, que entraba en una línea de profesionalidad, un poco insatisfactoria. Y ahí, Emilio resulto una bendición. Es para mí como un alma gemela. Pese a esa imagen de triunfador y dominador de la escena, Emilio es un hombre ilusionado, tierno, tímido. Un niño grande, enamorado de casi todo. Apareció y me ofreció presentar con él “El gran juego de la Oca”. Era trepidante. Hoy en día lo recuerdo como un desafío que no se como se nos ocurría a nosotros hacer, y como a ellos participar”.

¿Un desafío?

Al sentido común. Eran pruebas al límite de la cordura, y peligrosas.

 

 


Los protagonistas de "medico de familia"

 

 

Pero no patinasteis

Por favor, no me lo recuerdes. Los amigos de mis hijos aun lo ven en You Tube. Iba con paso acelerado hacia un concursante, cuando pise una mancha de pintura o cualquier pringue, porque aquello era un caos, me resbale y me di de bruces con el suelo. ¡Y me manche el pelo!. Lo hubiera matado. Y me habría arrepentido. El programa no solo dominaba la noche de los sábados, sino que se reponía los domingos por la mañana. Teníamos a la gente desayunando en la cama, partidos de risa con nuestras ocurrencias. Y nosotros parecido, por que el ambiente de trabajo en el set era increible. Así que cuando Emilio me propuso su siguiente idea, no lo pensé.

 

 

Alicia Soller determino tu carrera, esta claro. ¿Pero tu vida?

Algo también. La serie “Medico de familia” fue un hito en la historia de la televisión española, como antes lo había sido “Farmacia de Guardia”. La gente cenaba delante del televisor, o adelantaba su salida del trabajo para encontrarse con nosotros cada martes. De hecho el fenómeno es estudiado en la universidad. Hablamos de una serie que congregaba a familias enteras delante del televisor, y que concitaba a más de siete millones de personas cada semana, a veces diez. Pero es cierto que Alicia me ayudó no solo en lo profesional. Alicia era una soñadora. Una mujer de valía, pero con una importante indefinición en su vida sentimental. Sus vicisitudes hasta encontrar su sitio en la vida, y casarse con Nacho, y sus dificultades para mantener satisfactoriamente esa relación me han acompañado en cierto modo en mi vida. Desde entonces me ha quedado ese cartel de melancólica. Muchas personas han vivido sus noviazgos con nosotros, se sintieron frustrados o desplazados con aquella pareja, o encontraron el amor a la vez que ella. Muchas veces, vivir en carne ajena sentimientos tan intensos nos da perspectivas.

La imagen de mujer melancólica y triste arranco de ahí, pero te proporciono grandes oportunidades profesionales.

Digamos que se distinguir la ficción de mi vida. Viví sinceramente ese personaje. Pero no sufrí ningún desdoblamiento de personalidad. Lo que si es cierto es que la serie coincidió con ciertas circunstancias personales que me hacían, por momentos identificarme con el personaje. La tensión venia por el nacimiento de mi hija Andrea. Los primeros meses fueron de gran inquietud. Andrea se encontraba en la UCI, y yo solo vivía para la serie y su cuidado. Cada vez que me movía, una legión de fotógrafos y reporteros me seguían. Yo me sentía agredida y sin respeto, y eso creo muchas tensiones

 


Motivos personales, su último éxito

 

Siempre se ha confesado Lidia Bosch una mujer afortunada, pero al tiempo ha caminado entre el cariño del público y su imagen risueña y limpia, y cierta fama de seria y un poco ogro fuera de cámara

Soy feliz, luego soy afortunada. Tengo unos hijos preciosos. Una familia que me quiere, el reconocimiento del público y un atrabajo que me fascina. No hay más fortuna posible. Pero si es cierto que amo la discreción, soy celosa de mi vida privada y soy muy tímida. Aunque no creo haber perdido nunca los papeles, ni haberme mostrado de esa manera. Al contrario, respeto a los demás demasiado para cometer un error así.

Y tras medico llego el silencio

No es fácil acertar siempre. Puse muchas ilusiones en una serie para Antena3, que se llamaba “dime que me quieres”. Pero pese a la calidad de mis compañeros, la fortuna no nos sonrió, y mi vida como pianista, que eso era en la serie, además de esposa de Imanol Arias, fue breve. Pero mi alejamiento no fue por eso. Los años anteriores habían sido intensos. Tras el éxito en televisión, José Luís Garci se fijo en mí, y me dio el papel de mi vida. Sin duda, de nada estoy tan orgullosa como de mi trabajo en la película “You are the one”. Garci buscaba para Julia su protagonista, la imagen de una mujer rica, culta y fuerte, en aquel mundo misógino de la pos guerra. Pero al tiempo, una mujer profundamente herida, por la perdida del amor de su vida, por circunstancias políticas. Una mujer notable, con una mirada hermosa, pero llena de tristeza. Creo que fui capaz de conseguir transmitir esa serenidad, y esa melancolía. Y me siento muy orgullosa.

 


Motivos personales

 

Tras esos dos éxitos, llegaron el TP de oro de 1997, también en el 98 y 99. Premios en festivales, nominaciones a los Goya y los Oscar, y el retiro

No encontré papeles plenamente satisfactorios, y me negaba a descender un escalón. Pero sobre todo estaba el problema de mi familia. Te seré sincera. Mi máxima aspiración en la vida ha sido tener un matrimonio la mitad de feliz que el de mis padres. Y junto a Alberto lo he conseguido con creces. Siempre he sido muy de niños. Y no estaba dispuesta a sacrificar a ninguno de esos dos paraísos. Cuando luego nacieron los gemelos, Juan y Ana, sentí que no debía perderme eso por nada del mundo

Hasta que un motivo personal te saco del retiro

Si, mas bien. Pese a que la gente piense lo contrario, yo no me siento actriz de televisión, me siento solamente actriz. Lo que ocurre, es que la televisión me permite compaginar mi vida privada con la profesional. Eso, y un buen guión es lo que me atrajo a aceptar “Motivos personales”. Un trabajo del que me siento satisfecha y que obtuvo un gran respaldo del público.

 


Junto a su hija en la ficción de "motivos personales"

 

 

Ahora estas en la etapa de las Nancy y los bolos

Que mala eres!. Mis hijos lo son todo, solo eso me ha alejado un poquito de este mundo. Pero el gusanillo me tira, y a ciertas cosas me es difícil negarme. Lo de las Nancy, que seguro que jugabas con ellas, fue un compromiso de un buen amigo. Me pidieron que amadrinara la nueva colección de estas muñecas, y lo hice. No es algo profesional como las campañas de Gallo o de Vitalinea. Y lo otro no son bolos son premios

Es solo una broma. Y es que pese a reaparecer en contadas ocasiones, el público sigue con ella, identificándose con esa imagen limpia, sincera y sencilla. De ahí el premio Los Robles que recogió hace poco en Oviedo o las distinciones de elegancia que ha recibido.

 


Muy elegante, en la boda de sus amigos
Genoveva y Cayetano Martinez de Irujo

 

 

Es rara la pregunta en el final de una conversación, pero es un clásico. ¿Quien es Lidia Bosch?

Una mujer optimista. Católica, de fuertes convicciones. Entregada, enamorada y dependiente de sus hijos. Muy hogareña. Un poco coqueta. Algo maniática. Esclava del chocolate. A la que es fácil seducir con flores y que cree seducir mirando a los ojos. Apasionada de la fotografía y los libros. Tímida, humilde y a la que le gusta pasar desapercibida

¿Es cierto que eres seguidora de la música norteamericana?

Me encantan los románticos, como James Taylor, Michael Bolton o Nat King Cole. La música clásica me transmite mucho. Pero mis preferidos son Presuntos implicados. Hay algo en la voz de Sole Jiménez que me hace sentir con intensidad, como por ejemplo “Nadie como tu”, mi canción preferida

¿Que haces cuando no estas con tus hijos?

Estar con ellos (se rie). Juego al golf con ellos, al paddel con Andrea, al teatro, como hoy, o simplemente a leer juntos.

¿Qué lee una actriz de cine?

No se. Yo a Isabel Allende, a Gala, a Susana Tamero o a Mitch Albom. Os recomiendo “ Martes con mi viejo profesor”

 


Solidaria. Posando para un calendario benefico esta navidad

 

Que desea para el futuro Lidia Bosch

Ser feliz, ver crecer a mis hijos, y ayudarles a ello. Mi hija mayor se acerca a la adolescencia, y siento que una vez mas me necesita, como siempre pero de otra manera..
Pero como se que vas por lo profesional. Ya sabes que no puedo adelantar mucho. Me gustaría volver a televisión. He estudiado un proyecto interesante de Videomedia (los productores de Hospital Central), para una comedia que podría llamarse ¿Por qué a mi?, y que se realizaría para Antena3, y en la que intervendrían Santiago Segura, Pablo Carbonell, Pedro Reyes y Olivia Molina. Ya he trabajado para esa cadena en otras ocasiones, como en “Lleno por favor” y me siento muy a gusto. También hay posibilidad de participar en "RIS", una serie de intriga para Tele5, que protagonizara José Coronado, como el inspector de policía Ventura, y que si comenzamos a rodar ahora se emitirá en otoño. Pero también tengo ofertas para presentar un programa televisivo, e incluso para volver al cine, cosa que me haría ilusión, después de 6 años, el tiempo que ha pasado desde “You are the one”.


¿Cómo esta la profesión en este momento?

La televisión goza quizás de más salud que el cine. Se ha avanzado mucho y se ha creado una industria de ficción prometedora. Hay buenos productos, se exportan, y se ha creado en torno a las series una generación de actores y actrices que crecen en la medida que se les dan oportunidades.

Remueve lentamente su café, mientras mira ilusionada al futuro, iluminándose sus ojos cada vez que aparecen en sus recuerdos sus hijos. Es la pequeña historia de una gran mujer, una gran actriz que seguirá transportándonos a otras vidas, y colmando nuestro sentidos, cada vez que una cámara capture para nosotros a una chica tímida y risueña, enamorada de la vida.

 

 

 

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