|
|
La
casa de nuestros sueños
Aintze
Zaratagabaster

Amalia es
una mujer menuda, coqueta y radiante. Lleva sus 81 años con la
dignidad que se presupone a quien esta orgullosa de una vida densa y
honesta, pero con la ilusión y la alegría mas propia de
un joven. Pero claro Amalia lo es. Suelo encontrarme con ella cada mañana
de sábado, en la frutería de la calle que aloja nuestros
sueños, y allí, atestiguo la misma escena de cada mañana.
"Buenos días Dª Amalia, pero que guapa se nos ha puesto
hoy", es el recibimiento cariñoso de Mario. "Gracias
hijo, tu que me quieres", y continua, "Pero hoy tengo unos
dolores tremendos, yo creo que va a cambiar el tiempo". Tras el
preámbulo, una comedida y larga conversación, en la que
tras temas tópicos, y formulas retóricas, se esconde mucho
cariño y mucha complicidad. Los sábados, además,
son días especiales. Dª Amalia no va sola como cualquier
mañana. Parece mas alta esas mañanas, mas luminosa, mas
exultante de vida, mas acompañada. Los fines de semana hace la
compra, da un pequeño paseo y toma sus aceitunas con tónica,
en la terracita de la esquina, junto a su chico, junto a Pedro. Son
dos almas gemelas. Dos partes ya indisolubles de una pareja singular,
y no por ello menos perfecta. Amalia es viuda, no tiene hijos y carece
de eso tan escaso hoy en día que es cariño y conversación.
Pedro es joven y vital, estudiante de arquitectura, afectuoso... y sin
casa. La Comunidad de Madrid, una institución preocupada por
los problemas de ambos...y por los suyos, reducir costes sociales y
abordar las dificultades operativas y financieras de asistir a una población
mayor creciente, y de una población joven crecientemente soslayada.
La solución, Amalia acoge a Pedro,y Pedro cuida de Amalia.

Las finalidades sociales del proyecto son innegables. Un proyecto que
favorece el dialogo intergeneracional, que facilita la convivencia entre
dos mundos hoy tan dispares y alejados, que nos hace recordar nuestras
obligaciones y nuestros valores hacia aquellos que, con desagradable
frecuencia, desaparecen de nuestras vidas por mero utilitarismo, solo
puede ser alabado. Pero, ¿la historia de Pedro y Amalia es el
resultado de la convicción social de que no podemos almacenar
a nuestros mayores, de que debemos erradicar nuestros egoísmos
y crear un modelo social donde el hombre no quede devaluado por su edad,
o por su rendimiento?. ¿O es el resultado natural de la simbiosis
de dos supervivientes, un anciano y un mileurista, dos marginados al
fin?.
Yo tengo mis dudas, y kelifinder.com solo las ha acrecentado. Desde
hace varias semanas funciona en la red el portal kelifinder.com, una
iniciativa del Consejo de la Juventud de España y del ministerio
de la vivienda, que pretende centralizar y facilitar el acceso a toda
la información disponible sobre bolsas de vivienda en régimen
de compra o alquiler, subvenciones, programas de ayuda, etc. Situando
todo en un lugar de fácil acceso, que evite la dispersión
o la perdida de información. Hasta ahí impecable.
Las críticas han sido feroces, y en parte surgen de una imagen
denostada y devaluada de la ministra entre ciertos sectores, frustrados
por la falta de resultados de algunos proyectos (agencia estatal de
alquileres) o por la discutible funcionalidad y validez de otras propuestas
(los mini pisos).
Pienso, honestamente que algunas de las criticas vertidas son mas viscerales
que fundamentadas.
Para muchos jóvenes, y especialmente internautas, es una campaña
hortera, que minusvalora a los jóvenes, que no ataca la raíz
del problema y que tiene un cierto tufillo a corrupción. Si analizamos
la forma del problema, podremos darnos cuenta de que estamos ante una
campaña original, efectiva (se trata de llamar la atención
y dar a conocer un producto) y en costes mas o menos normales. Es cierto
que costo 140.000 €. Pero hay que tener en cuenta que hablamos
de un portal corporativo realizado bajo metodología Métrica
3, que pretende alta calidad y fácil mantenimiento. Ello obliga
a un organigrama mas complejo de lo habitual (directores, analistas,
programadores, mercadotécnicos, etc.) y manejar e integrar mucha
información que estará en formatos y lenguajes diversos,
pero que deben ser compatibles. A ese primer coste le debemos sumar
el hardware, el pago de licencias de los productos utilizados, los equipos
de soporte, las operaciones de paso y el marketing. El problema de costes
se complica por que Kelifinder no usa un software trivial, sino que
exige la integración con diversas fuentes de información,
que en muchos casos ha exigido pagar a operadores que introduzcan los
datos a mano. Vamos que no estamos hablando de un dominio y un Wordpress,
simplemente.
La idea de las zapatillas cierto que es discutible. Ha conseguido de
manera original llamar la atención (mas fracaso seria invertir
en un proyecto que luego no fuera conocido), pero si que es cierto que
ante un problema que afecta tanto a tanta gente, y sobre el que hay
mucha frustración, ha habido una escasa sensibilidad, y se ha
transmitido una sensación de trivialidad, de ironía recóndita.
Algo que se ha reforzado, negativamente con la jerga empleada, a medio
camino entre dar la impresión de dirigirse a gente vulgar, americanizada
e ingenua, o gente superficial incapaz de comprender mensajes y lenguajes
de cierta enjundia. ¿No hay verbos castellanos que sustituyan
a "finder", "Kely" es la forma mas habitual en la
que los jóvenes denominamos a nuestras casas?. Es efectista,
es cierto. Es sonoro, es cierto. Es lamentable que una institución
pública deba recurrir a clichés e instrumentos de otras
culturas para comunicarse con nosotros, es cierto.
Quizás menos fundamento han tenido las críticas sobre
la capacidad de funcionamiento del portal en los primeros días.
Comprendamos que la contratación de servidores y enlaces se hace
en función del trafico habitual previsto, no de una punta de
acceso, lógica en el primer día (el efecto novedad), por
que de lo contrario, deberíamos asumir el coste de un trafico
muy concreto y ocasional, para un uso diario mucho menor, con lo que
parte de nuestras infraestructuras digitales habían de ser pagadas
para, la mayor parte del tiempo no ser utilizadas, desaprovechadas durante
364 días al año. La metodología Métrica
3 empleada en este caso, se adapta a una proporción eficiente
de costes y trafico, de forma que se dimensiona el hardware para la
audiencia esperada habitual, no para el primer día cuando se
sale en todos los medios.
Pero dicho todo eso, por ser justos, el fondo de la cuestión,
no es un portal de Internet. El fondo, el propio gobierno lo ha reconocido,
es nuestra incapacidad como sociedad para conseguir que una juventud,
en general bien preparada, pueda acceder al mercado de trabajo, tenga
expectativas de futuro, una remuneración digna, un respeto profesional,
y ya puestos a pedir, una casa. Las estadísticas indican que
sólo el 41% por ciento de los menores de 34 años están
emancipados, según el CJE, y que el coste mensual de las hipotecas
que los compradores deben afrontar ronda el 53% de su sueldo mensual,
alrededor de 1.000€, lo cual implica que Pedro, si quisiera acceder
a una vivienda, debería vivir a 70 Km. de Madrid, en un piso
de 60 metros, y sobrevivir con 470 € al mes, deducidos sus gastos
de hipoteca. La cuestión no es que nos enrollemos, como nos propone
la publicidad (por cierto de la misma empresa que habitualmente realiza
las campañas del gobierno, recordemos el "referéndum
plus", otra mensaje simplista), ni de que pateemos la ciudad en
busca de pisos, todos sabemos donde están, sino de que solucionemos
problemas muy concretos y conocidos. Los tipos de interés facilitan
una inversión continua de capitales en vivienda con la finalidad
de especular, que sobredimensiona los precios por una demanda exagerada.
La falta de control fiscal sobre sectores muy conocidos del país
permite una afloración continua de dinero negro que se refugia
en este sector para legalizar sus fondos. El consumo esta alejado de
las generaciones de renta en un país que mantiene su alto crecimiento
económico sustituyendo un sector exterior endeble, por un mercado
interno inflado hasta lo irracional a base de cuentas de crédito,
tarjetas y promociones. El empleo es alto pero precario, lo que crea
una falta intensa de confianza en el futuro que limita la capacidad
de los jóvenes para asumir inversiones a tan largo plazo. Y así,
podríamos señalar una larga lista de factores sociales,
laborales, macroeconómicos y políticos (la connivencia
del poder con los constructores, omnipresentes en toda la vida publica,
y no siempre de forma limpia), que reflejan no solo una relación
de problemas, sino de cuentas pendientes de nuestros gobiernos con nosotros.
Y la prueba son esos maravillosos planes de vivienda, como el que en
la actualidad prevé la construcción de 226.400 viviendas
para compra y 105.050 para alquiler, y en el que los jóvenes
y los compradores que accedan por primera vez a una casa tendrán
preferencia, y que apenas permiten modificar una realidad enraizada
ya hace mucho tiempo en minas muy profundas.

No es cuestión, en suma de maquillar nuestros problemas o de
facilitar que los jóvenes podamos encontrar facilidades en el
juego tal como esta montado. la cuestión es cambiar las reglas
de juego, revolucionar el mercado, laboral, financiero e inmobiliario,
apostar por las nuevas generaciones y acabar con tanto ladrón.
Tenemos un sistema educativo penoso, en el que los pocos genios que
sobreviven deben irse a que otros países rentabilicen lo que
hemos invertido en ellos, o mal vivir en su país, y sin seguridad
en el futuro. Unos medios de comunicación aborregantes, afianzados
en lo banal y lo zafio. Unas instituciones, que en casos son capaces
de dispensar miles de euros en carpas para los macro botellones y que
te niegan una beca o unas decenas de euros para una rampa de minusvalidos
en un edificio.
¿Podemos reducir paulatinamente las deducciones por compra (que
en definitiva van al promotor)?. ¿Podemos aumentar las deducciones
por alquiler?. ¿Podemos controlar a los bancos para que no se
hagan con toda una generación de hipotecados a 40 años?.
¿Podemos controlar la concesión de ampliaciones de hipoteca
para encubrir créditos al consumo?. ¿Podemos reducir las
VPO de venta y apostar por las VPO de alquiler (la mayoría ya
estamos "fuera del mercado" de vivienda libre; además,
el fraude en el alquiler puede ser detectado al revisarlo cada cierto
tiempo). ¿Podemos ordenar el mercado de trabajo para evitar que
las empresas se escuden en los contratos de practicas y los temporales
para tener buenos profesionales, recién preparados a bajo coste?.
¿Podemos obligar a que un particular acumule propiedades o terrenos
con fines especulativos, mientras malviven jóvenes sin vivienda?.
¿Podemos poner firmes a políticos y promotores en los
ámbitos territoriales, evitando que las administraciones municipales
y autonómicas se conviertan en la cueva de Ali Baba?. ¿Podemos
modificar la ley de haciendas locales e IRPF, como propuso hace unos
días IU, para permitir a los Ayuntamientos aumentar entre el
50% y el 150% el gravamen del IBI de las viviendas desocupadas, con
el objetivo de impulsar el alquiler y frenar la especulación
inmobiliaria?.
Pues si podemos hagámoslo, y dejémonos de kely tonterías.
|

|