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Florentino
Muñoz Lunate "Tate" Carlos
Miguel, Victor Rionda
Florentino Muñoz Lunate, o Tate, es un hombre de 51 años que forma parte de una organización vinculada a los movimientos sociales católicos, “Los traperos de Emaus”. Una organización fundada en Francia por Abbe Pierre, y que llegó a Torrelavega a fines de los años setenta. Una organización, que nacida en el seno de los movimientos sociales de la Parroquia de la Asunción, ha trabajado para reconstruir la vida y el corazón de decenas de personas, con lo que otros desprecian, con la basura.
¿Quién
es Florentino Muñoz Lunate? ¿Cuándo nació Tate? El
nombre de Tate viene de dos cosas: Una es que hace muchos años
en la televisión en un programa de niños había
una burra que se llamaba Tatita entonces jugando al fútbol en
el antiguo colegio la Paz y como yo era siempre un poco mas alto tenia
un compañero que para ir a rematar, pues se subía encima
mío y así se ponía mas alto y remataba y metía
goles y entonces me llamaban la burra Tatita. En segundo lugar fue un
mote de cuando fumaba marihuana, maldad que pronto deje, en cuanto tome
el rumbo de Traperos de Emaus. Los Traperos de Emaus empezamos hace 31 años en Francia. La llegada de la democracia a este país permitió abrir un campo de trabajo en la parroquia la Asunción de Torrelavega, al que acudieron gentes de Bilbao, Inglaterra y de Francia. Nos juntamos unas 150 personas, de entre 17 y 30 años, que convivimos casi tres meses. Así conocimos el movimiento, y un grupo decidimos seguirle.
¿Qué ha significado en tu vida Abbe Pierre? Abbe
Pierre fue el fundador de los Traperos. Yo había crecido en una
familia religiosa, y estaba muy vinculado a la parroquia de la Asunción
de Torrelavega, entonces muy “social”. Pero durante la adolescencia
me había apartado de la religión. El encontrar a los traperos
y a la figura de Pierre fue el encontrar dentro de la iglesia y dentro
de una organización y dentro de un hombre tres cosas que para
mi eran fundamentales: la libertad, el poder trabajar con las basuras
y el poder trabajar en la calle. Esas tres cosas significaban esa libertad
a la que todos aspiramos y a la que sigo aspirando. Con 18 años,
aquel mensaje calo en mí y me arrastro vivir en las calles y
poder vivir con gente mucho mas pobre que yo. A eso me ayudo Pierre.
Destaca para mí su figura vulnerable. Siempre ha sido la suya
la figura de un hombre muy pequeñito, canoso, con barba, frágil.
En aquella época le encontramos como una persona pequeña
y vulnerable pero con mucha fuerza nos impacto a nosotros, a la gente
joven.
¿Cuándo descubrió que en los demás estaba su vida? Al
ser muchos hermanos y hermanas tienes que empezar a compartir y repartir
cosas, te das cuentas de que la vida de tus padres no es para ti solo
sino que tienes compartirlo con tus hermanos. Eso de tener que estar
obligado a compartir te hace pensar que no eres el único que
tiene que recibir las cosas, sino que tienes que compartirlo por obligación
y por convicción con los demás. De pequeño aquí,
en Torrelavega, ha habido mucha trashumancia, yo me acuerdo que vivíamos
en General Mola y enfrente había una finca y allí los
gitanos trashumantes venían en carros aparcaban allí y
se quedaban 2 o 3 meses. Yo me acuerdo que en navidades nuestros padres
hacían torrijas, y nosotros íbamos a compartir estas torrijas
con los gitanos y con las familias que estaban allí.
Al
principio a lo mejor no te das cuenta, pero ahora con 51 años
ves que has tenido que pagar muchos precios. Ayudar a los demás
te lleva a la gran incongruencia de olvidarte de ti mismo en muchas
cosas como en que dejas de estudiar, te dedicas a trabajar y tu sueldo
lo das a otros cuando a lo mejor era necesario para ti. Muchas veces
la solidaridad recibe rápidamente una palmadita en la espalda,
hasta que al actuar para los demás cuestionas el poder político
o religioso o el poder de tu familia, automáticamente empiezan
los problemas. Muchas veces, incluso, a quien ayudas no te lo agradece,
sino que están buscando en ti solo aprovecharse.
Tras
el campo de trabajo que os contaba, estuvimos recogiendo basuras por
todo Cantabria. Íbamos en carretillos, en coches de niños
metiendo toda la basura dentro, aquello fue apoteósico. Posteriormente
la gente se marcho a sus países y aquí quedo un grupo
reducido de gente, que estábamos en la parroquia, y que decidimos
vivir con un fuerte contenido religioso del pasaje de Emaus. Decidimos
vivir en las calles con la gente que en ese momento estaba viviendo
en ellas que eran gitanos, prostitutas... Además en esa época
en Torrelavega empezaba la droga, el caballo y la heroína, y
nosotros como Traperos de Emaus hemos vivido toda la evolución
de la droga y de la delincuencia en Torrelavega. Vivíamos en
los atrios de las iglesias, fuera, vivíamos en los portales,
en los bancos, vivíamos en locales en los que pegábamos
una patada a la puerta y nos poníamos a dormir y estábamos
mas o menos viviendo 30 personas que habíamos elegido esa forma
de vida, pero también otra gente que estaba viviendo en las calles
o tenia problemas y estuvimos viviendo así durante seis o siete
meses.
Cuando
los políticos dan premios generalmente es para que te calles
la boca. El premio fue dado a los traperos de Emaus lo que pasa es que
lo dieron en mi persona porque por los Traperos de Emaus han pasado
mucha gente, y entre todos los que han elegido en estos años
esa forma de vida yo era el más antiguo. Acudimos todos los traperos,
y nos dieron un diploma y trescientas mil pesetas, que no se quedo Traperos
de Emaus sino que se dio a otras comunidades de Emaus de Colombia y
de Nicaragua y a gente de nuestra ciudad, porque traperos de Emaus no
quiere tener ni propiedades privadas ni bienes, solamente vivir de su
trabajo. ¿Qué cambió aquel reconocimiento, en su lucha por la defensa de sus ideales? Hubo
una tentación de decir, bueno pues hasta aquí hemos llegado
después de 25 años y nos disolvemos o montamos una empresa
de Emaus. Cambió el darme cuenta de que por muchos halagos que
te de la vida, por muchos premios que te den los políticos, lo
que mas valor tiene es el premio diario de ser coherente contigo mismo,
y hoy no me doy ningún premio, debido a nuestras contradicciones.
Cambio el hecho de que aunque nos pudiésemos sentir mucho mas
orgullosos y mas chulos con ese premio, nos cambio en que teníamos
que ser mucho mas humildes, nos obligo a cambiar en que si antes éramos
críticos con los políticos de Torrelavega por sus muchos
fallos en el tema social y en el tema medioambiental, ahora debíamos
ser mas claros pues éramos mas fuertes, para criticarles. ¿Cómo influyo ese premio en la ciudad? La ciudad se alegro, y permitió conocer el que en Torrelavega había muchas personas y grupos que estábamos luchando por la defensa de los derechos humanos. Sirvió para que el ayuntamiento se plantease el que no solamente estábamos los traperos sino que también existían otros grupos y un entramado de solidaridad que debía ser reconocido. Fue el reconocimiento de que Torrelavega siempre ha sido solidaria, una ciudad muy viva a nivel social. Mucha gente se vio reflejada en aquello. Cuando recibimos el premio también lo recibieron en nuestro nombre mucha gente que sigue luchando por los derechos humanos. Pero con eso y con todo, el que te den un premio no quiere decir que los derechos humanos se cumplan, que te den un premio significa que los derechos humanos todavía se están incumpliendo concretamente en Torrelavega.
Hay
que gritar mucho. Yo pienso que hay que gritar antes que lanzar piedras
o utilizar otros medios, porque Traperos de Emaus se caracteriza por
su gente dura pero no violenta, no violentos y activos que significa
no callarse la boca, que significa no calentarse y nunca utilizar la
violencia contra nadie. ¿Qué saben hacer los políticos a demás de dar premios? Los
políticos además de dar premios saben, levantarse por
las mañanas, cobrar un buen sueldo, algunos hacerse millonarios,
e ir en coche oficial. Perfectamente podían ir andando, en bicicleta,
en tren o en coche conjunto para no gastar tanta gasolina y crear tanta
contaminación. Y en vez de meterse en los despachos, estar en
la calle en contacto con la gente. Para mi un político que cobra
es un político que no me sirve. Si están al servicio de
la sociedad, deberían trabajar generosamente. Yo pienso que los
políticos deberían seguir en sus trabajos para que no
se les olvide lo que es un buzo, no se les olvide lo que es levantarse
por las mañanas y estar obligados a demostrar ante los demás
que tienen que realizar un trabajo y tener un dinero para que sigan
siendo solidarios con otra gente que no tienen trabajo. Y después
durante un tiempo dedicar el trabajo hacia los demás. Son nuestros
representantes, los que tienen la vocación de servir a la comunidad.
Pero mientras que si tu fallas acabas en la calle, o castigado por ellos,
ellos durante cuatro años pueden hacer lo que quieran, que nadie
les echa. ¿Qué ha representado en tu lucha personal por la justicia, y en la lucha de Torrelavega, la parroquia de la Asunción? La
parroquia de la Asunción significo para mí encontrarme
de nuevo con mi fe. A mis 51 tacos sigo siendo creyente, aunque soy
bastante crítico con la iglesia. Yo muchas veces me planteo el
apostatar o dejar la religión católica. Bastante insumiso,
bastante radical en algunas cosas y bastante crítico pero sigo
siendo creyente.
¿Es esa parroquia un paradigma de la iglesia actual, o una excepción? Era la época de la dictadura. Había mucha represión, pero había muchos curas obreros que nos hablaban de libertad, pero no eran la mayoría, y en Torrelavega casi los únicos. También se movía algo en el barrio Covadonga y en Campuzano y a nivel de España si que había parroquias de ese estilo, lo que pasa es que en esta parroquia se juntaba el pueblo obrero con el mundo espiritual, con el mundo de la gente joven. Había un local que se llamaba la pajarera, que era un local de la parroquia. Se llamaba a si por que en tiempos había pájaros, jilgueros. Luego los curas crearon allí un centro juvenil y social. Nos llamaban también pájaros porque las liábamos gordas, entonces por lo de los pájaros se quedo con pajarera. Era, por tanto la Iglesia roja, la Iglesia de la Asunción, donde estaban los curas obreros y la gente comprometida y después estaba la parroquia de la Virgen Grande que por así decirlo era de la agente tradicional, los fachas. También era importante, en cuanto compromiso la parroquia de la Paz, donde, a menor escala, yo fui testigo de reuniones ilegales, porque en aquella época, los partidos políticos, los sindicatos, eran ilegales. La Asunción fue un ejemplo para otras comunidades religiosas, en un momento de ebullición de la libertad, de la lucha por los derechos y la democracia, y en un momento en que los jóvenes aceptaban y asumían compromisos. Ahora se ha diluido todo un poquitin, las aguas han vuelto a su cauce y no quieren extremismos, así que ahora hay un estilo muy diferente. Su vigor radicaba en la mezcla social. Había familias de clase media baja, pero también había chavales de clase alta, un batiburrillo bastante interesante. Con muchísimos problemas, porque había gente que decía a sus hijos que no se metieran en la pajarera, donde las chicas y los chicos podían estar a solas y cogerse de la mano, y se expandían ideas revolucionarias. Su compromiso llevo a la parroquia a situaciones difíciles, como cuando ocupada por huelguistas, fue asaltada por la policía. Es decir, una parroquia que tiene mucha historia. Una parroquia en la que aprendimos mucho, mucha gente.
Traperos de Emaus, casa de los muchachos, hogar del transeúnte, ¿Los poderes públicos no son capaces de crear justicia, que esta solo emana de organizaciones ciudadanas y religiosas? También decir que: el hogar del transeúnte, coorcopar, SOAM, casa de los muchachos, traperos de Emaus nacieron en la parroquia de la Asunción, que eso también es importante. Lógicamente con la democracia y con el desarrollo económico, si que los estados, los gobiernos regionales y los ayuntamientos han asumido responsabilidades en la defensa de la justicia social, pero si que es verdad que el ayuntamiento de Torrelavega, el gobierno regional, el estado se escudan en las organizaciones sociales, generalmente la Iglesia y ONGs , para eximirse de responsabilidades, porque si todo lo que hacemos las organizaciones sociales lo hiciese el estado tendría que invertir muchísimos millones de pesetas en conseguir eso y en pagar a gente para que hiciese eso. Muchas veces las organizaciones sociales somos los tapa agujeros, los “recoge basuras” en el sentido de la “basuras humanas” de lo que el estado tendría que hacer, muchas veces ocultamos a la población muchas cosas que son obligación de los gobiernos municipales para intentar evitarlos, si yo cojo a alguien en mi casa, traperos de Emaus porque esta tirado en la calle, lo oculto a la gente, a la población y oculto y eximo al ayuntamiento de su responsabilidad, limpio las calles. Y sin embargo, nosotros trabajamos sin subvenciones. Y sin embargo si hay gente que no tiene vivienda es porque el ayuntamiento o el estado o Europa, no da vivienda, o por que no pone remedio a un mercado de viviendas que margina a amplias capas de la población. Si hay problemas de alcohol, problemas de drogas, problemas de prostitución, problemas de paro, es porque vivimos en una sociedad que también está enferma y en la que las administraciones no se implican a fondo para atajar, no las secuelas, sino la raíz de las injusticias. Lo ideal sería que en una ciudad no existieran los traperos de Emaus, el hogar del transeúnte, el SOAM y si siguen existiendo es porque realmente existen unas situaciones individuales o colectivas que necesitan de nuestra ayuda o necesitan de unas herramientas para salir ellos independientemente de nuestra ayuda, y así salir adelante. Ha habido tiempos, y aun persisten, en los que salíamos en invierno por las noches a buscar a la gente para que no se muriera de frío, porque en Torrelavega se ha muerto gente de frío, se ha muerto gente de sobredosis, hubo gente que pasaba hambre, te estoy hablando de hace diez quince años, todavía puede pasar, teóricamente menos, porque hay mas medios, pero si que da la impresión de que como estábamos los traperos de Emaus u otras organizaciones, se lavaban las manos. Y los políticos también tienen que representar a esa gente que esta viviendo en la calle, y todo lo que hacen es decir, que el Tate y los traperos de Emaus representen a los pobres. La integración social es un tema muy debatido, primero lo fue con los gitanos y hoy con los inmigrantes, ¿Cómo la concibe usted? En
Torrelavega poco a poco estos grupos se van integrando, porque cada
vez hay mas recursos y hay mas medios, y por tanto al haber mas medios,
más dinero, y mas personas trabajando en favor de ellos, tanto
desde la administración como desde las ONGs, se están
consiguiendo cosas. Yo pienso que la integración, en Torrelavega
se tiene que basar, primero en el tema de la vivienda, el tema de la
formación y el tema del trabajo. Y después formar a los
políticos y formar a la población, porque nosotros queremos
que todo el mundo se integre y somos solidarios, tanto en cuanto, esa
integración o esa gente que se quiere integrar: gitanos, inmigrantes,
gente pobre o gente marginal... no nos de problemas. En el momento que
nos den problemas, de todo tipo, a nosotros ya la integración,
la solidaridad, ya se nos cae. Nos tenemos que educar por si algún
día tenemos un conflicto, resolverle prescindiendo de que sea
gitano de que sea inmigrante. ¿El actual desembarco de intereses económicos en el mundo del reciclado y los voluminosos, ha dado al traste con sus principios de practicar una economía solidaria, no acumulativa, y dar siempre una oportunidad a los más desfavorecidos? Lo
que hemos hecho los traperos de Emaus es ganar dinero a través
de los voluminosos, de armarios que recogíamos o que dábamos,
a través del papel, del vidrio, de la chatarra... nosotros teníamos
una economía que nos permitía vivir. Y nosotros cada año,
todo lo que nos sobraba se lo dábamos a gente que lo necesitaba
muchísimo más, compañeros que querían independizarse
y así superar sus problemas de marginación y así
lograban independizarse, y conseguir una furgoneta, o un alquiler o
en lo que sea, era una economía no acumulativa, en la que cada
año el dinero tenía que servir para la solidaridad. ¿Es comprensible tanto esfuerzo, sin un motor espiritual, que creencia o que fe mueve a Tate? Yo he “chupado” de muchas ideologías y de muchas creencias, pero sobretodo de muchas gentes, al final, no es que yo me haya hecho mi dios, mi política, pero si que yo me he construido, unas ideas, una fe, que me sirve a mi para ser mas exigente conmigo mismo, pero que en los momentos duros, me hacen interpretar la vida de otra manera. Y así me van las cosas como me van, ya que este mundo no valen las ideas, si no el dinero y la propiedad privada, pero bueno, ahí yo sigo convencido de lo que yo hago, a un precio muy alto, pero merece la pena ¿Por lo que has vivido, donde esta el infierno? El infierno está donde la gente sufre, yonquis que a lo mejor no encontraron su dosis y morían en las calles, la gente que va de un lado a otro porque no tiene vivienda, que pasa hambre, que muere de frío, en la gente que sufre, pero yo también pienso que hay está el futuro, la utopía, los traperos hemos sido capaces de descubrir que incluso en las basuras se puede conseguir economía solidaria y con las basuras de la gente se pueden conseguir sentimientos y ayudar a las personas a sacarlas adelante. Yo pienso que el infierno está en el odio, en el poder, en las grandes empresas multinacionales, en los políticos, en el dinero. Hay otros infiernos como son la madre que pierde a su hijo, un atentado, en la gente que se encuentra triste, en ti o en mi si algún día sufrimos por amor profundamente. Pero en definitiva el infierno está en todos aquellos que someten a otras personas y a la naturaleza para su propio objetivo, ahí esta el infierno, en todo lo demás como buen trapero que soy, está el futuro, incluso en las basuras.
Yo diría que los de aquí. Los inmigrantes jóvenes que llegan aquí, llegan más fuertes, llegan aprendidos, llegan con capacidad de riesgo, no tienen miedos y son capaces de lanzarse a precipicios. Los ideales para triunfar en esta sociedad, son competitivos, tienen objetivos claros y lo que también pasa es que nosotros muchas veces nos dormimos en los laureles. Aunque hay casos de inmigrantes, muy dolorosos en Torrelavega, un menor que es expulsado a su país, y en su país al volver a ver que encuentran, y también hay inmigrantes que trabajan doce o catorce horas y que se emborrachan o se drogan, para no pensar que están lejos de su país y de su familia. Los de aquí carecen de esa fortaleza de espíritu, de esos valores, de esa convicción de lucha. Los hemos hecho dormirse en los laureles. ¿Quién le preocupa mas los sin techo o los sin alma? Los dos, pero por el sentido de la pregunta y después de los años de experiencia siendo trapero, los sin alma. Un techo se puede construir de hojalata, de cartón, de ladrillo, se puede pegar una patada a una puerta y ser un ocupa, te puedes meter en una hipoteca, pero si no tienes alma, no tienes sentimiento, no tienes sonrisa, no tienes vida, te mueres, lo que pasa que mucha gente para poder tener alma necesita un techo, vivimos en una sociedad que no tiene alma, estamos hipotecados por el dinero, por el poder, por la competencia y a lo mejor nos falta alma, esa es una cosa que muchas culturas nos van a poder enseñar, vivir con alma. Me pasa a mi, yo puedo vivir en la calle pero si tengo sentimientos, creencias o convicciones, tengo algo, sino tengo alma no tengo sentido, no tengo vida, no tengo pensamientos, yo estoy muerto. ¿Por qué somos como los discípulos de Emaus, y no reparamos en que gente como Tate, y gentes como las que tu ayudas, camina a nuestro lado? Muchas veces no reconocemos en los demás a nuestro hermano, porque a veces estamos muy ocupados en mirarnos a nosotros mismos. Esta que es una ciudad de ganaderos que hallaron aquí su fortuna y crecieron desde una posición humilde. Por eso, muchas veces, Torrelavega no quiere ver la pobreza de los demás porque les recuerda muchas veces a su pasado y no quieren volver a su pasado de pobreza, porque tienen miedo de su inseguridad porque mañana pueden volver a vivir en las calles y porque en el fondo es muy fácil delegar en los demás y que sean los demás los que solucionen el problema de la pobreza y yo a vivir mi forma de vida. ¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos? Seguir en traperos, y terminar siendo un hombre con sabiduría que es muy difícil, y a nivel de traperos de Emaus, volver a vivir en las calles de Torrelavega, y no como algo negativo sino como algo positivo, y sobre todo pues intentar ser feliz. Y como trapero de Emaus lograr que nuestra organización sea capaz de seguir siendo pobre y seguir denunciando las injusticias y yo pienso que todavía tenemos futuro, porque hay muchas cosas que hacer, otra cosa es que nos lo dejen hacer, porque concretamente a mi hay gente que políticamente y socialmente “me tienen o nos tienen ganas”, porque no nos callamos.
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